domingo, 1 de marzo de 2020

El sueño cumplido de una reina

Desde que Minerva Hernández era pequeña, las noches de la gala de la reina de carnaval de Las Palmas de Gran Canaria siempre han sido especiales. Tanta era su pasión que su madre le permitía quedarse hasta tarde para no perdérsela, era la única noche del año que tenía permiso para trasnochar. Años después ha sido ella la gran protagonista de esa noche. Fue una de las tantas vueltas que da la vida la que materializó el viernes 21 de febrero el sueño de esta joven natural de Puerto del Rosario y residente en la capital grancanaria desde hace siete años. Un camino que comenzó, después de presentarse sin suerte a varios castings para ser candidata a reina de la fiesta, al conocer a su diseñador Josué Quevedo. «Somos amigos desde hace muchos años. Le había ayudado en los otros dos trajes de reina que presentó en los dos últimos años y estoy muy ligada a todo su equipo y a su novio, Giovanni Déniz. En estos últimos años de amistad siempre había visto que tenía muchas ganas de presentarme, soy amiga, admiradora y me siento casi de la familia», explica.

No escatima elogios hacia su diseñador, y ante todo amigo, Josué Quevedo. Unas palabras, cargadas de emoción, que subrayan la devoción que le tiene como artista y el cariño y el agradecimiento que le une a él y a todo su equipo. No en vano han caminado juntos de la mano estos meses para dar forma a un proyecto que jamás olvidará la joven. «Es su año. Lo admiro desde siempre, desde que lo conocí. He visto su trabajo y tiene una mente creativa muy poderosa y, sobre todo, tiene pasión por lo que hace y te lo transmite, te contagia esa alegría y esa pasión», dice.

Fue el pasado mes de marzo, durante un almuerzo de celebración con todo el equipo cuando le comunicaron, con un emotivo vídeo sorpresa, su elección como candidata a reina del carnaval 2020. Desde ese momento, no paró de trabajar y de involucrarse en un proyecto rebosante de vida y en el que se volcó desde el primer momento disfrutando de cada paso del montaje del diseño. «Era un sueño presentarme a la gala y más con un diseño de Josué y con una fantasía con la que me sentí identificada desde el principio. Estoy muy satisfecha con el mensaje de sostenibilidad que hemos trasladado y con todo lo que hemos hecho en estos meses», subraya.



Hasta sus padres, a los que se siente muy unida, participaron en el desarrollo de este proyecto que tantas alegrías le ha dado a Minerva y que tantas alegrías le dará durante el año de reinado que tiene por delante. «Mis padres vinieron desde Fuerteventura a principios de semana y lo han disfrutado muchísimo se les veía en la cara de felicidad que tenían. Pasaron muchos nervios conmigo pero tenerlos aquí cerca ha sido fundamental para vivirlo como quería vivirlo. Vinieron al taller, colaboraron en el traje y fue todo muy familiar y muy bonito. Lo he sentido como cuando vivía el carnaval en casa pero multiplicado por mil porque estábamos en un proyecto muy grande», explica la joven. De su cuello luce un colgante con forma de libélula, como las que componen el diseño con el que ganó la corona de reina, un regalo de sus padres que le recordará de por vida la mágica noche vivida en Santa Catalina. «Es ahora un recordatorio del trabajo de todos estos meses y de lo vivido», subraya.

La ilusión con la que afrontó todo el proceso hasta alzarse con la corona de soberana de las fiestas es la misma con la que encara el año de reinado que tiene por delante y que estará plagado de compromisos y eventos.

«Espero disfrutar del año de reinado y poder representar al carnaval de Las Palmas de Gran Canaria como se merece, soy carnavalera de pequeña y amo la fiesta en todas sus vertientes. Espero estar a la altura y disfrutarlo muchísimo», subraya.

Una experiencia que ha sido fruto de la perseverancia y el tesón derrochado. «Si te gusta el carnaval y sientes ese gusanillo cuando ves la gala desde casa hay que intentarlo. Perseverar, seguir y buscar la oportunidad, pero tienes que perseverar. Los sueños se cumplen, los esfuerzos y la perseverancia se notan y tienen su recompensa», opina. Tras cumplir uno de sus sueños, Minerva, que estudió Derecho, tiene ya nuevas metas en el horizonte. «Estoy haciendo la especialidad para certificarme como Compliance officer, a distancia con la Universidad San Pablo CEU. Me examino en marzo y pretendo, a raíz de ahí, seguir buscando trabajo de lo mío porque hasta ahora he estado trabajando en otra rama. Pretendo hacer el examen a ver sí consigo sacar tiempo para seguir preparándome, aunque casi ya lo tengo, y compaginarlo como se pueda. Creo que todo se puede, compaginar el día a día con todo esto», añade. Se trata de una figura profesional que es la responsable de asegurarse de que una empresa se mantenga en línea con las regulaciones normativas cambiantes. Una de los perfiles más solicitados y con mayor proyección laboral.

Será sin duda un paso vital desde el punto de vista profesional que redondearía aún más un año que ha comenzado con fuerza para la joven. Una cosa sí está clara, la niña que se quedaba pegada a la pantalla del televisor en una casa de Puerto del Rosario pendiente de la gala de la reina del carnaval de la capital grancanaria forma desde el pasado viernes parte de su imborrable historia.

«Asimilo poco a poco que ya formo parte de la historia del carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, además en una gala que ha sido de las mejores que se recuerdan. Tengo un torrente de emociones dentro que voy a tardar en canalizar. Además en el año que se cumple el 25 aniversario de la llegada de la fiesta a Santa Catalina», sentencia.

Desde que Minerva Hernández era pequeña, las noches de la gala de la reina de carnaval de Las Palmas de Gran Canaria siempre han sido especiales. Tanta era su pasión que su madre le permitía quedarse hasta tarde para no perdérsela, era la única noche del año que tenía permiso para trasnochar. Años después ha sido ella la gran protagonista de esa noche. Fue una de las tantas vueltas que da la vida la que materializó el viernes 21 de febrero el sueño de esta joven natural de Puerto del Rosario y residente en la capital grancanaria desde hace siete años. Un camino que comenzó, después de presentarse sin suerte a varios castings para ser candidata a reina de la fiesta, al conocer a su diseñador Josué Quevedo. «Somos amigos desde hace muchos años. Le había ayudado en los otros dos trajes de reina que presentó en los dos últimos años y estoy muy ligada a todo su equipo y a su novio, Giovanni Déniz. En estos últimos años de amistad siempre había visto que tenía muchas ganas de presentarme, soy amiga, admiradora y me siento casi de la familia», explica.

No escatima elogios hacia su diseñador, y ante todo amigo, Josué Quevedo. Unas palabras, cargadas de emoción, que subrayan la devoción que le tiene como artista y el cariño y el agradecimiento que le une a él y a todo su equipo. No en vano han caminado juntos de la mano estos meses para dar forma a un proyecto que jamás olvidará la joven. «Es su año. Lo admiro desde siempre, desde que lo conocí. He visto su trabajo y tiene una mente creativa muy poderosa y, sobre todo, tiene pasión por lo que hace y te lo transmite, te contagia esa alegría y esa pasión», dice.

Fue el pasado mes de marzo, durante un almuerzo de celebración con todo el equipo cuando le comunicaron, con un emotivo vídeo sorpresa, su elección como candidata a reina del carnaval 2020. Desde ese momento, no paró de trabajar y de involucrarse en un proyecto rebosante de vida y en el que se volcó desde el primer momento disfrutando de cada paso del montaje del diseño. «Era un sueño presentarme a la gala y más con un diseño de Josué y con una fantasía con la que me sentí identificada desde el principio. Estoy muy satisfecha con el mensaje de sostenibilidad que hemos trasladado y con todo lo que hemos hecho en estos meses», subraya.

El sueño cumplido de una reina

Hasta sus padres, a los que se siente muy unida, participaron en el desarrollo de este proyecto que tantas alegrías le ha dado a Minerva y que tantas alegrías le dará durante el año de reinado que tiene por delante. «Mis padres vinieron desde Fuerteventura a principios de semana y lo han disfrutado muchísimo se les veía en la cara de felicidad que tenían. Pasaron muchos nervios conmigo pero tenerlos aquí cerca ha sido fundamental para vivirlo como quería vivirlo. Vinieron al taller, colaboraron en el traje y fue todo muy familiar y muy bonito. Lo he sentido como cuando vivía el carnaval en casa pero multiplicado por mil porque estábamos en un proyecto muy grande», explica la joven. De su cuello luce un colgante con forma de libélula, como las que componen el diseño con el que ganó la corona de reina, un regalo de sus padres que le recordará de por vida la mágica noche vivida en Santa Catalina. «Es ahora un recordatorio del trabajo de todos estos meses y de lo vivido», subraya.

La ilusión con la que afrontó todo el proceso hasta alzarse con la corona de soberana de las fiestas es la misma con la que encara el año de reinado que tiene por delante y que estará plagado de compromisos y eventos.

«Espero disfrutar del año de reinado y poder representar al carnaval de Las Palmas de Gran Canaria como se merece, soy carnavalera de pequeña y amo la fiesta en todas sus vertientes. Espero estar a la altura y disfrutarlo muchísimo», subraya.

Una experiencia que ha sido fruto de la perseverancia y el tesón derrochado. «Si te gusta el carnaval y sientes ese gusanillo cuando ves la gala desde casa hay que intentarlo. Perseverar, seguir y buscar la oportunidad, pero tienes que perseverar. Los sueños se cumplen, los esfuerzos y la perseverancia se notan y tienen su recompensa», opina. Tras cumplir uno de sus sueños, Minerva, que estudió Derecho, tiene ya nuevas metas en el horizonte. «Estoy haciendo la especialidad para certificarme como Compliance officer, a distancia con la Universidad San Pablo CEU. Me examino en marzo y pretendo, a raíz de ahí, seguir buscando trabajo de lo mío porque hasta ahora he estado trabajando en otra rama. Pretendo hacer el examen a ver sí consigo sacar tiempo para seguir preparándome, aunque casi ya lo tengo, y compaginarlo como se pueda. Creo que todo se puede, compaginar el día a día con todo esto», añade. Se trata de una figura profesional que es la responsable de asegurarse de que una empresa se mantenga en línea con las regulaciones normativas cambiantes. Una de los perfiles más solicitados y con mayor proyección laboral.

Será sin duda un paso vital desde el punto de vista profesional que redondearía aún más un año que ha comenzado con fuerza para la joven. Una cosa sí está clara, la niña que se quedaba pegada a la pantalla del televisor en una casa de Puerto del Rosario pendiente de la gala de la reina del carnaval de la capital grancanaria forma desde el pasado viernes parte de su imborrable historia.

«Asimilo poco a poco que ya formo parte de la historia del carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, además en una gala que ha sido de las mejores que se recuerdan. Tengo un torrente de emociones dentro que voy a tardar en canalizar. Además en el año que se cumple el 25 aniversario de la llegada de la fiesta a Santa Catalina», sentencia.

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