martes, 25 de febrero de 2020

La polémica por la calima cubre de bronca política el Carnaval

El Plan de Emergencias de Santa Cruz (PEMU) es el elemento que permite al Ayuntamiento la toma de decisiones sobre qué hacer ante las múltiples incidencias que pueden afectar al municipio. Lo mismo hace el Cabildo con su Plan Territorial de Emergencias Insular o el Gobierno de Canarias, con los distintos planes de Protección Civil. Como es lógico los problemas a abordar son prácticamente los mismos, con las características específicas que le da su ubicación en el mapa a cada municipio. En el caso de Santa Cruz, se habla del riesgo de balsas y presas, de contaminación marina, riesgo volcánico, hidrológico, incendios forestales y así un largo etcétera.

En esa lista no hay ninguna línea sobre qué protocolo aplicar en caso de sufrir un episodio de calima como el que se vivió el pasado domingo, el peor en 40 años. Tampoco hay un protocolo como tal en el Gobierno de Canarias o el Cabildo. Si hay viento, el PEMU recomienda suspender los actos en la vía pública, y eso hizo el Ayuntamiento de Santa Cruz el sábado por la noche, cuando se preveían rachas de más de 70 kilómetros por hora. Al día siguiente, el domingo, la previsión de viento desapareció para la capital, y el Carnaval se retomó. Ayer, el concejal de Seguridad, Florentino Guzmán Plasencia, salió al paso de las críticas con datos. “El Hospital del Carnaval atendió a 111 personas, el 44% por intoxicaciones alcohólicas, solo cinco por problemas respiratorios y dos eran personas asmáticas”. “Son cifras que están en la media de cualquier domingo de celebración del Carnaval. Hay un 25% menos de atenciones con respecto al año pasado. Nada tiene que ver con una situación anómala”, añadió.

Sin embargo, ayer, Lunes de Carnaval, y aún con una notable presencia de calima, se optó por suspender las actuaciones infantiles. En Las Palmas, el Ayuntamiento sí decidió suspender los actos del Carnaval del domingo. Sin protocolos, parece evidente que cada Consistorio valora el riesgo de la calima, según el criterio de sus propios técnicos.



Las críticas contra el Ayuntamiento de Santa Cruz por no suspender se hicieron más notorias cuando, desde La Orotava, su alcalde, Francisco Linares (CC), cargó contra Santa Cruz por no suspender su Carnaval de Día, aludiendo a su falta de “solidaridad” con los municipios del Norte que, a esa hora, las tres de la tarde, luchaban contra una veintena de focos de fuegos. Santa Úrsula llegó a desalojar a cerca de un millar de personas.

Guzmán Plasencia tildó estas declaraciones de “desafortunadas” porque a esa hora, “ya había dotaciones de Santa Cruz trabajando con el resto de efectivos para frenar los incendios”, aseveró el edil en declaraciones a Onda Cero Canarias.

El concejal detalló que la desaparición del viento llevó a tomar la decisión de reanudar las actividades del Carnaval el domingo, y que, a las tres de la tarde, cuando la situación en el Norte se descontroló, el edil admitió que se llegó a valorar suspender el Carnaval de tarde, “pero fue la Dirección Insular de Seguridad la que nos pidió que no suspendiéramos porque ya teníamos a 100.000 personas en la calle, muchas del Norte, lo que podría generar aún más problemas en la movilidad”. El concejal de Seguridad en ningún momento habló de que el motivo de la suspensión pudiera ser la calima, es más, aseveró que, a la hora de suspender o no, “el problema siempre fue el viento”.

Sin embargo, para partidos como el PP de Santa Cruz estas explicaciones no han sido suficientes. Su portavoz adjunto, Carlos Tarife, avanzó ayer que su grupo va a registrar una solicitud de información para que el Gobierno municipal entregue una copia del Plan de Seguridad del Carnaval; el número de efectivos que se quedaron en Santa Cruz una vez se enviaron medios al Norte; los informes técnicos del Gobierno de Canarias sobre la situación de alerta; o los informes técnicos que tenía el Ayuntamiento sobre las mediciones de la calidad del aire.

El grupo de Cs a nivel regional también anunció que exigirá “una explicación al Gobierno de Canarias por haber permitido las actividades al aire libre cuando había una alerta por calima extrema en el Archipiélago”. Al respecto, la portavoz de Cs en el Parlamento de Canarias, Vidina Espino, afirmó que “la situación del sábado, y especialmente la del domingo, supuso un grave peligro para la salud de las personas debido a la calima”, y aún así, “no se ordenó la suspensión de las actividades al aire libre”.

La batalla de si suspender o no con una calima como la sufrida se vivió también en las redes. Allí fueron muchos lo que acusaron al Ayuntamiento de Santa Cruz de ir contra los consejos de seguridad del propio Gobierno de Canarias, los de quedarse en casa y no salir si no era estrictamente necesario, mientras que Santa Cruz invitaba a hacerlo manteniendo el Carnaval. En cambio, otros apuntaban a la responsabilidad personal de cada uno y también a los perjuicios económicos que suspender un evento de esas características traería consigo.

Diario de AvisosNatalia Torres 

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