martes, 27 de noviembre de 2012

Con vocación de museo


A falta del tan ansiado Museo del Carnaval los amantes de la fiesta han decidido ponerse manos a la obra y presentar de forma oficial una alternativa. Desde ayer el Aula de Cultura del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife es una realidad. Este espacio busca salvaguardar todos los tesoros de la fiesta chicharrera, aunque su ámbito no será solo municipal. Creada a imagen y semejanza del Aula de Cultura del Carnaval de Cádiz, también pretende ser el nexo de unión con el resto de fiestas de invierno que se celebran en el mundo.
Con vocación de museo
Uno de sus principales objetivos es contribuir a la fundación del Museo del Carnaval. Para ello sus miembros se encargarán de recopilar documentos, carteles, fotografías, disfraces, libretos, vídeos..., todo lo necesario para impulsar la vertiente cultural, la artesanía e incluso la gastronomía de esta fiesta, desde tiempo pasados hasta el presente. "Cuando se cree el museo, no habrá problemas en donar todo lo que se haya conseguido", explica Luis Hormiga, presidente de la Federación Tinerfeña de Murgas y también de esta nueva entidad. "Y será de forma desinteresada, como toda la labor que aquí se hace", apunta.

Será un centro de documentación sobre el Carnaval, antesala del tan ansiado museo que nunca llega. De hecho, Fernando Ballesteros, concejal de Fiestas del Ayuntamiento de Santa Cruz, lamentaba ayer que, pese al deseo del Consistorio capitalino de que este espacio sea una realidad, en estos momentos "hay otras prioridades para la ciudad".

Conscientes del deterioro y la desaparición que sufre todo el patrimonio relativo a esta fiesta, "hay que frenar esa pérdida", concreta Ramón Guimerá, vicepresidente del aula y también historiador del Carnaval. Para ello, una de sus propuestas es realizar exposiciones, temporales e itinerantes, tanto en Santa Cruz de Tenerife como en otros municipios de la provincia.

Además, este espacio tendrá una vertiente formativa. Sus fundadores tienen claro que recorrerán cuantos centros educativos sean necesarios para promulgar la cultura del Carnaval entre los más jóvenes, dado que esta fiesta "forma parte de la historia" de la ciudad a la que pertenecen. También habrá espacio para destacar la figura de los que la hacen posible, proporcionando la información necesaria sobre los hombres y mujeres que la han protagonizado a lo largo de los años.

En esta misma línea, también el aula busca colaborar estrechamente con las distintas agrupaciones y colectivos que participan de forma activa en la fiesta, tanto a la hora de realizar cualquier actividad como de investigar, sobretodo aquellos carnavales en los que existe un sello de identidad único. Es el caso, por ejemplo, de la fiesta de Los Indianos, en La Palma, Las Burras de Güímar, el Rascayú de Los Realejos o, un poco más local, los entierros del Tío Pepe o del San Crispín en los barrios de La Perdoma y Pinolere, en La Orotava.

La creación del aula podrá facilitar la presentación de la candidatura de la fiesta chicharrera en 2016 para ser Capital Iberoamericana del Carnaval, a la que opta para 2014 y 2015 Salvador de Bahía (Brasil), título que ostenta ahora (años 2012 y 2013) la ciudad de Cádiz.
De momento, con un propósito de futuro, los organizadores han decidido abrirse a las redes sociales. Además de la página web, en la que todavía se está trabajando, ya existe una aplicación para teléfonos móviles en donde se podrá conocer el programa de la fiesta, tanto de los concursos como de los actos en la calle.

Habrá espacio para escuchar algunos de los pasacalles más conocidos de las murgas chicharreras o conocer los días y horas en los que tendrán lugar las presentaciones de los disfraces de los grupos, entre otros.
La Opinión de Tenerife Goretti Alonso

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