domingo, 1 de diciembre de 2019

“Faltaba un cartel divertido dedicado a ti y a mí, al Carnaval de verdad”

Javier Nóbrega comenzó de aficionado de murgas en la grada de la plaza de toros de la capital tinerfeña, donde se coló entre la peña de Bambones, y acabó en la fila de uno de los grupos que animaba. De su barrio de El Toscal a El Cardonal  seducido por los seguidores de Bambones, en
1992 se sumó a la murga. Este profesor de Secundaria y Bachillerato, aparejador e ingeniero  agrónomo de titulación, es el padre de una treintena de payasos que sirven de logotipos de murgas
adultas e infantiles. El más difícil todavía llegó este año, cuando la Concejalía de Fiestas de Santa Cruz le encargó el cartel del Carnaval 2020.

¿Qué representa el cartel del Carnaval 2020?
En 2014 me acerqué al mundo de la cartelería porque se me propuso participar como miembro
del jurado para seleccionar las diez obras finalistas. Ví la cantidad de propuestas que se presentaron y ya me imaginé siendo partícipe algún día de esta aventura: hacer el cartel.

¿Alguna vez se había plantado hacer un cartel?
No, antes de esa experiencia, no. No soy profesional de esto porque en mi vida laboral soy profesor y entendía que hacer un cartel del Carnaval quedaba reservado a un artista profesional. Ya desde que se abre al público y que la gente presenta libremente me planteé el reto. Me daba la impresión de que había un deuda pendiente con  el carnavalero de la calle porque muchas veces se representaba la parte del Carnaval que más vende hacia afuera, más turística, haciendo uso de la imagen de la mujer o la gala, pero sentía que en la colección de la cartelería faltaba una obra dedicada a ti y a mí, a la gente que hace el Carnaval de verdad, el que nos enamora a todos, a los que nos curramos el disfraz desde un mes antes y estamos comprando chucherías para la fantasía.

¿Eres carnavalero de concurso o de calle?
He sido concursero. Me gustan las murgas, las agrupaciones, los concursos, las galas... pero
realmente te enamora el Carnaval de la calle que yo conocí desde pibito. Lo que yo espero cada
edición y lo que me gusta que anuncie el cartel es que la calle se va a llenar de gente otro año más
en este Santa Cruz nuestro que a veces está muerto y en febrero está a tope de gente. De cara
al exterior tal vez puede parecer que sea más o menos atractivo, pero estoy convencido que lo
especial para el que viene de fuera es que aquí te colocas un sombrero en la cabeza durante la fiesta y eres uno más, algo que marca la diferencia con las Fallas o la Feria de Abril, que tienes que
formar parte de una agrupación. Lo que te hace ser carnavalero es la creatividad, las ganas de salir a la calle, el buen rollo... Es lo que nos unifica. Estaba empeñado en que saliera en el cartel la
sonrisa de la gente, todos hablando, riendo... Es otra propiedad del Carnaval de Tenerife: no vamos por libre a lucir un disfraz sino que, con nuestro vacilón, vamos a hacer reír al vecino. Eso
me parece espectacular. Te pones un disfraz de policía y no se trata de que sea bonito o feo, sino
que te montas tu teatro y te acerca a los demás, contando tu historia de policía, por ejemplo.



¿Hay algún personaje inspirado en la vida real?
En el cartel no hay ningún personaje inspirado en la vida real en concreto; inspirado en algún recuerdo casi todos y muchos de ellos apoyados en fotografías para recoger detalles que uno es incapaz de recordar y que hacen del disfraz un distintivo muy chicharrero; cada uno tiene el suyo. Como cuando te encuentras a un hombre vestido de señora con una tila, que parecer haber
salido a la calle porque le molestaba el ruido. Ese tipo de disfraces que es humorístico y que a veces tiramos de detalles con un poco de crítica o ironía.

¿Pintó a alguien en particular?
No, aunque todos se ven en el cartel. Es la grandeza. Como son personajes comunes para nosotros, cuando miras el cartel encuentras alguno de tus disfraces o que llevó algún familiar o conocido. Sobretodo está inspirado en un montón de recuerdos, como el del mimo o la sirena de los
plásticos que me gustó mucho el año pasado, o la viuda o la Miss Fea, aunque yo le añadí Miss Las Palmas, porque también somos muy de meternos con el vecino y hacerlo en clave de humor. Quería que apareciera también ese contenido social que tiene el Carnaval, que aprovechamos el disfraz para hacer una queja o hacer una crítica. Aquí somos muy “murgueros” en ese sentido.

¿Cumplió las expectativas? Tal vez alguno esperaba uno de sus payasos en vez de una muchedumbre...
(Se ríe). Supongo que sí. Pero a mí me ha supuesto un reto por un lado y una alegría por otro al ver que todo el mundo está representado. No creo que haya un personaje que  represente a todo el Carnaval; también lo valoré, igual que poner gente de comparsas, agrupaciones... Pero quise ser
honesto, y por eso evité los personajes típicos, para que nadie tuviera mayor protagonismo, sino que el homenaje fuera claro a ti y a mí. A cualquiera. Incluso tenía bocetos de murgueros hablando en una noche de Carnaval, pero los eliminé porque no quería desviar la atención y que el tributo fuera dedicado al carnavalero de a pie.

¿Y ante la crítica porque el autor del cartel haya sido designado por el ayuntamiento y no por votación popular?
Cuando hablé con el concejal pensé que me había llamado para ser jurado de las diez obras finalistas porque entendía que estaba en la base de datos como un miembro antiguo. Y cuando me plantea hacer el cartel, lo primero que le dije fue:¿Sabes la que te va a caer encima?.
Pero me explicó que acababa de tomar posesión y no había tiempo material para hacer un concurso:
convocar, recoger las obras, hacer la selección, someterlas a votación en internet y luego la presentación.
Ellos lo consideraron así y decidieron en julio hacerlo más rápido, y le pareció que contar conmigo era lo más seguro. Y yo encantado.

¿Ha sido coherente con la letra que colaboró a escribir en Bambones por el cartel del conejo (2001)?
Bambones ha cantado varias veces del cartel anunciador en sus letras, y casi siempre utilizando la obra como elemento humorístico para hacer otras críticas. En esa oportunidad comenzábamos y acabábamos cantando al cartel, y por el medio hacíamos un recorrido por un montón de temas aprovechando ese hilo conductor; también hicimos algo con el cartel de Tosco, que tenía un componente abstracto y nosotros decíamos que veíamos cosas en él y lo utilizamos como excusa para hacer temas sociales o críticas políticas. Todos los carteles son criticables, no tanto por el arte abstracto que en Bambones sabemos bastante poco, se ríe–, como para abordar asuntos sociales en las letras.

¿Teme que las murgas le canten?
No. Es algo que uno asume cuando le ofrecen hacer un cartel porque sabes que te convierten en parte de la fiesta. Sé que el cartel está presente en las murgas y supongo que alguna lo nombrará, ya sea para bien o para mal.
Malo sería que desapareciera y que no tuviera presencia en los repertorios.

¿Y ahora qué?
A seguir trabajando hasta Carnaval porque sigo recibiendo proyectos alrededor del cartel. Queremos que esté vivo durante todo este tiempo y hasta la fiesta, disfrutarlo y que sea parte de las noches del Carnaval, y después cerrar este capítulo y a seguir trabajando.
Creo que esta experiencia me puede abrir las ganas y la ilusión por hacer cosas nuevas. Tengo proyectos en el Carnaval y también entre las agrupaciones. Aunque la mayoría ya me conocía, espero que me sigan teniendo en cuenta para seguir trabajando con ellas. Espero que esta referencia del
cartel me dé más seguridad y que la gente me conozca más.
En poco tiempo ha llegado lejos. Sí, por el boca a boca también. Los carteles llegan muy lejos cuando hace promoción exterior, pero sobretodo hay mucha gente que me envía mensajes; incluso he recibido mensaje de agrupaciones que me piden que los visite para que los niños conozcan a
quien hizo el cartel porque dice que les hace ilusión. Eso me da pie para seguir haciendo cosas y trabajando por el Carnaval.

Después de diseñador, letrista de murgas y autor del cartel del Carnaval, ¿le queda hacer un traje de reina o un escenario para la gala?
No, no me queda pendiente. La línea donde yo me muevo muy cómodo es en esta expresión comiquera, desde el humor y el color del Carnaval, a través del grafismo. Me atrevería a hacer
un escenario para los actos y galas de la fiesta pero no lo siento como asignatura pendiente ni mucho menos. Me queda pendiente disfrutar de este Carnaval que es muy especial para mí y de
los años venideros haciendo lo que sé hacer: letras en Bambones y colaborando con las agrupaciones que quieran contar conmigo.

El Día
Humberto Gonar

No hay comentarios:

Publicar un comentario