domingo, 24 de noviembre de 2019

El diseño, un salto al futuro

Priscila Medina, Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2019, celebra el cambio de imagen que estrena hoy EL DÍA y establece el mismo rasero para valorar la importancia del diseño: "Te tiene que entrar por los ojos". Ya sea para un traje de moda, una fantasía para la carnestolenda o una publicación, la soberana chicharrera entiende que "siempre hay que modernizarse, no hay que quedarse atrás o en el pasado". Esta reflexión surge desde su experiencia: nació en abril y cuatro meses después ya estaba en el carrito en la trasera del escenario de las fiestas del Carmen, en el Puerto de la Cruz, donde ya presentaba su padre.

Los más de setenta kilómetros de distancia que separan su nuevo domicilio, en el Sur de Tenerife, de la Casa del Carnaval en la capital tinerfeña no suponen un obstáculo para Priscila Medina, actual Reina de la Máscara chicharrera, para atender con entusiasmo la llamada de EL DÍA y que se traslade a la sala donde se expone su fantasía, donde se reencuentra por segunda vez con el cetro que la acredita como reina. La primera oportunidad fue en la gala de su coronación como soberana chicharrera. Como les ocurrió a Carmen Laura Lourido, en 2018, y a Cecilia Navarro, en 2016, Priscila Medina logró el título de reina en la segunda ocasión en la que concurría. Se estrenó con Santi Castro y repitió con Sedomir Rodríguez de la Sierra, quien volvió a la pasarela y triunfó.

Con motivo de la presentación de la nueva imagen que estrena hoy el periódico EL DÍA, Priscila Medina destaca la importancia del diseño, ya sea en un traje de moda o en una publicación. Se muestra categórica: "El diseño es lo más importante junto con la candidata que luce el traje. Tú puedes tener un gran diseño que si la chica no lo defiende, acaba por deslucirlo".

Para Priscila, el traje -o en su caso una publicación- "tiene que entrar por los ojos". "Me parece genial que EL DÍA haya asumido el reto de un nuevo diseño. Siempre hay que modernizarse; no hay que quedarse en el pasado o atrás". Y realiza esta afirmación desde su condición de hija del diseñador portuense Gregorio Medina, Toño Medina. "Nací en abril y ya en julio estaba en un carrito de bebé detrás del escenario instalado en el parque de San Francisco, en Puerto de la Cruz, donde mi padre presentaba candidata a las fiestas de la Virgen del Carmen".



Priscila atesora los recortes de las informaciones publicadas en 2016, cuando se presentó a Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife por primera vez. Fue un año maravilloso para ella, pues en julio siguiente concurrió a la gala de las fiestas patronales de su Puerto de la Cruz natal y ganó, y hasta fue designada representante de Tenerife para participar en Miss España. "Un año redondo". Todos esos recuerdos los guarda como un tesoro.

Tres años después, en 2019, retomó el reto de concursar en la gala de Santa Cruz y ganó. "Yo porque ya no me puedo presentar porque he sido coronada soberana, pero por supuesto que me volvería a presentar a la elección de la reina de Santa Cruz", y eso que desliza el desconsuelo de quien imaginó que ser Reina del Carnaval de Tenerife iba a ser un salvoconducto para viajar o tener una apretada agenda de actos en representación de la fiesta. Su actividad se ha limitado a las invitaciones a participar en un Plenilunio y algunas actividades más familiares; admite que le hubiera gustado haber asistido a la presentación del escenario o del cartel de la próxima edición. "La experiencia de ser reina ha sido maravillosa", admite, y elogia el perfil de sus predecesoras. "Cada una es diferente y han aportado y mimado aspectos más próximos a su personalidad".

Defensora a ultranza de la igualdad de género, según se define, es partidaria de preservar la esencia de la gala a la mujer: "Así ha sido toda la vida y las características de un hombre para vestir un traje cambiaría el concepto del desfile en sí; tienen más fuerza y otras características. No entiendo por qué ahora hay que cambiar lo que ha sido parte de la historia de la fiesta chicharrera".

Al margen del éxito que cosechó como reina del Carnaval en febrero, Priscila Medina ha culminado sus estudios y desde julio se ha incorporado a un hotel de lujo del Sur de Tenerife como pastelera, donde ha cumplido su sueño, trabajar en lo que estudió, aunque para ello haya tenido que trasladar su domicilio de Puerto de la Cruz a Adeje. "Para que llueva aquí tiene que haber un temporal", comenta casi como un lamento, echando de menos las temperaturas de su ciudad turística natal.

Sus compromisos profesionales le han condicionado continuar colaborando en el equipo de su diseñador de Carnaval, Sedomir Rodríguez de la Sierra, aunque siempre que puede se escapa al Puerto, eso sí, prefiere ir de Adeje a la ciudad turística por Santiago del Teide para sortear la autopista del Sur. "Mis padres continúan en el equipo de Sedomir", afirma con una sonrisa Priscila mientras parece que se le iluminan los ojos.

De cara a la próxima edición del Carnaval, la reina celebra que María Díaz y Marco Marrero sean los directores de la gala de la edición que se dedicará a Los Coquetos años 50. "Nadie mejor que ellos para ponerse al frente del espectáculo y precisamente para esa alegoría a la que se dedica la fiesta, por la elegancia que los caracteriza". Esta afirmación la hace desde el conocimiento de años. En 2006, Priscila fue elegida reina infantil de las carnestolendas portuenses y a la siguiente edición protagonizó la obertura de la gala que fue dirigida por los prestigiosos diseñadores María Díaz y Marcos Marrero, además de profesionales del mundo del espectáculo, vecinos de la reina. "Sin duda, harán una gran puesta en escena porque además conocen tanto la esencia de la fiesta como a los grupos que participan en ella. El éxito está garantizado", sentencia.


Humberto Gonar

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