sábado, 9 de noviembre de 2019

Carnaval no género

Resultado de imagen de alberto starkmannEstos días, un joven de 22 años, Alberto Starkmann ha planteado un nuevo debate social, un planteamiento que dibuja otra máscara al Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. Un Carnaval pionero en lo que a genero e identidad se refiere, ya que, cuando aún no existían ni leyes LGTBIQ, ni etiquetas, ya encabezaba la Cabalgata con Juan Curbelo y sus vestidos de mil colores con sus plumas al viento. Ese transgresor carnavalero era Juanito el Pionero, un hombre y su identidad. Nadie preguntó entonces por su género, ni la Guardia Civil, él que había sufrido persecución en el franquismo sabía que era el momento de romper el silencio.

Eran los inicios de los años 80, mientras la movida creaba iconos en Madrid, Juanito rompió esquemas en la calle La Naval, nunca estuvo solo, La Palmera, La Pioner, Melo, Paloma, La Sorda, Batutsi, transformistas y transexuales amigos, incluso el popular Xayo formaban parte de aquel ejército de salvación que en cada desfile se ganaban el cariño y el respeto de los palmenses con su defensa de las libertades conquistadas con la llegada de la democracia y que ellos defendían que había llegado para todos.

Nuestro carnaval ha sido, y es, el espejo de la transformación social que hemos vivido en los últimos 45 años, no es casual que se recuperara justo a los tres meses de la muerte del dictador. La primera cabalgata la organizó Manolo García, en febrero de 1976, en plena transición. Fue corta pero contundente, de la Isleta hasta el Parque de Santa Catalina. Allí, sin imaginarlo, se creo un lazo de arcoíris entre la fiesta y la diversidad.

Una diversidad que era retrato de un Puerto cosmopolita, moderno y abierto, que entendía que la felicidad y el amor no tienen etiqueta, solo manual de supervivencia.

Con los años la fiesta crece y el espacio de convivencia se normaliza y los pioneros dejan de ser noticia para convertirse en iconos, ellos, los valientes siempre delante gritando al mundo, este soy yo y este mi Carnaval. Sigue sorprendiendo al visitante que el disfraz mas común entre los hombres de esta ciudad, sea justamente el de mujer. Azafatas con pelo en el pecho, bailarinas con mostacho. Un juego de intercambio de roles que retrata la madurez de una sociedad sin complejos de identidad, donde las mujeres, madres, hermanas y esposas, prestan el sujetador con dos calcetines para que te sientas mas cerca de alguien que admiras y/o amas. En eso consiste la fiesta de la mascara, romper la normas y transgredir, por unas horas o por unos días, depende de las ganas de diversión.



Pero llegamos a las normas, las normas en Carnaval se traducen en bases, las bases de participación en los mas de 14 concursos que se convocan y que son la esencia de la participación ciudadana. Estas se han escrito y rehecho siempre a medida de los colectivos y de los tiempos. Murgas y comparsas pasaron del López Socas, al Insular y de allí al Parque con mas cambios de bases que la LOGSE, pero siempre en consonancia con las demandas de los protagonistas de los concursos.

En 1997, tengo la oportunidad de redactar las bases de lo que sería la Gala Drag Queen del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, una propuesta que Anatol Yanowsky me hace, tras asistir juntos a un concurso de transformistas que se celebraba desde hacia años en el Carnaval de Maspalomas. Presentado por Xayo, aquel Miss TravesCarnatival, un nombre para la historia, fue el germen de una idea.

En el trayecto de vuelta a Las Palmas y en presencia de Paco Medina, que entonces era gerente de Fiestas del Carnaval, aludo a la película Priscila Reina del Desierto, recién estrenada, y la capacidad de aquellos artistas de bailar sobre altísimas plataformas, entonces hablamos de la identidad de los drags y coincidimos en lo oportuno de crear un concurso sin género.

Entonces redacto una base que cambiaria la historia de los concursos, no hay género, podrá optar cualquier persona mayor de 18 años, que proponga un alegoría y la presente en tres minutos sobre escenario en formato espectáculo musical, visual, coreográfico o acrobático, dejaba de ser un desfile de disfraces para convertirse en un espectáculo donde cualquier artista podría soñar con ser Rey, Reina o Reinona, el título era lo de menos, lo que queda veintidós años después es lo que importa y lo han vuelto hacer los nuevos pioneros, los Drags.

En el año 2005, Isabel Torres se convierte en la primera mujer transexual que participa en la gala de elección de la Reina con todas las letras, una participación que volvía a demostrar el respeto a la diversidad que ha mantenido la fiesta desde su origen, gobernara quien gobernara, y gobernaba el Partido Popular. Tras Isabel han sido varias las mujeres transexuales que han participado y alguna de ellas sin transcender a los medios, porque una vez mas, la normalización gana el terreno a la polémica.

Respeto, entiendo y valoro la propuesta de Alberto. Él, igual que muchos jóvenes de nuestro tiempo, tiene la suerte de poder vivir con libertad su no género, cómo, dónde y con quién quiera. Las leyes lo protegen, la ciudadanía en general lo va asimilando, pero tratar de imponer su visión en nombre "de un sueño" al resto, puede contribuir a levantar muros de intolerancia que desgraciadamente siguen emergiendo en nuestro país y, además, con siglas políticas.

Alberto conoce bien el Carnaval, es un apasionado y me entristece leer los comentarios desafortunados que ha recibido en las redes, incluso por parte los más carnavaleros y la propia comunidad gay, que vive tan apasionadamente la fiesta.

No podemos señalar a Alberto por contarnos su sueño, podemos entenderlo, pero seguro que él también entiende que no se trata de intolerancia, ni de homofobia, ni de falta de empatía, solo es cuestión de formas. Alguien se preguntará, entonces, ¿por que se pueden presentar niños a la Gala de la Reina Infantil?, y la respuesta es muy sencilla, se pueden presentar niños porque se ha creado el Trono Infantil del Carnaval, donde niñas y niños pueden convertirse en Rey o Reina, indistintamente, en un concurso que se ha modificado para educar desde los más pequeños en igualdad.

La Concejala Inmaculada Medina también se ha pronunciado en los medios, contestando que se ha valorado con los colectivos implicados en el mundo del diseño la idea de crear el concurso del Rey de Carnaval y que por demanda, no es el momento, y que si se creara, sería un acto independiente al de la Reina. Pero la cuestión es que Alberto no quiere ser Rey, quiere ser Reina, pero no mujer, ni se lo plantea, y ese es el debate. Todavía queda mucho que explicar sobre su realidad y no es fácil, con la que está cayendo, no es cuestión de aceptación, es cuestión formas y las formas existen en todos los estamentos de la sociedad y todos tenemos que aceptarlas y respetarlas.

No creo que sea inmovilismo, ni retrogrado, ni cuestión de tradición, es cuestión de análisis y debate, y en eso el Carnaval lleva la delantera, porque el debate está abierto.

Alberto es una activista del Carnaval, porque lo vive. Ha participado en el concurso de disfraces como bailarín en las oberturas, y su no genero nunca ha sido un obstáculo. Ha podido ir de rumbera o de animal misterioso, ha sido quien ha elegido ser y mostrarse como es, pero no confundamos nuestro espacio personal con la exigencia de modificar el de los demás, el ego y las redes son una mala combinación. Alberto ni tan siquiera ha plateado formalmente su demanda como ciudadano a la Sociedad de Promoción, lo ha hecho en las redes. Ese Gran Hermano que lo magnifica todo y te puede dejar sin nada.

Todo va muy deprisa, hoy no es el momento, nadie sabe lo que pasará mañana, pero valoremos la libertad que tenemos para proponer, vestir y sentir como deseamos, y no olvidemos que los que nos la quieren quitar están dentro de las instituciones, VOX y sus aliados pueden arruinar los sueños de Alberto y de millones de gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, queer, no binarios, no genero, y la de los millones de heteros que comparten la defensa de la libertad de todos los españoles, que vistan y duerman con quien quieran.

Todos somos herederos de Juanito, hagamos honor a su memoria y a los que lucharon por la igualdad, nuestro Carnaval es el mas inclusivo, abierto y respetuoso con la diversidad, posiblemente del mundo. Aquí no hay etiquetas, pero hay normas que se modifican con los tiempos y quizás este no sea el tiempo del no género, porque con máscaras y sin ellas, todos, todas, todes, y todos los días del año somos Reinas de nuestra propia vida.

La Provincia - Diario de Las PalmasIsrael Reyes. Director artístico del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria

No hay comentarios:

Publicar un comentario