domingo, 10 de marzo de 2019

Y la avenida de Anaga se hizo infinita en el epílogo de la fiesta

Segundo Carnaval de Día 2019 Juan Luis GuerraLas ocho de la tarde, la hora mágica. Mientras Juan Luis Guerra saltaba al escenario de la avenida Francisco La Roche cantando La Bilirrubina, aquellos que no querían o no podían formar parte de la cita, que terminó siendo histórica, se retiraban, o a la seguridad de sus hogares o a la de plazas menos peligrosas.


Ataques de ansiedad ante el agobio multitudinario, niños que lloraban a pleno pulmón porque hacía horas que se habían perdido de sus padres y por fin los encontraban, ambulancias abriéndose pasó en mitad del gentío. Porque ayer, el Carnaval de Día también tuvo mucho de eso.

Si durante el día las familias coparon los espacios carnavaleros, la caída de la tarde- noche fue dando paso a la fauna más carnavalera. Los más rezagados salían de los portales pasadas las siete de la tarde, confiados en llegar a tiempo a ver al dominicano. Los más previsores ocuparon los mejores sitios desde antes de que Orishas, que actuaba a las seis, hicieran sonar su A lo cubano.

A medida que los más intrépidos se acercaban hasta las inmediaciones del escenario de la avenida de Francisco La Roche, el flujo de personas se hacía tan denso que casi era imposible caminar. Eran muchos los que intentaban llegar, pero también los que intentaban alejarse, bien porque ya se iban a descansar o bien porque simplemente se habían rendido.

Los que sí llegaron pudieron comprobar que los muros de la calle de La Marina (al menos hasta que la Policía los desalojó) y los balcones de los alrededores se habían convertido en improvisadas gradas.



Y es que muchos disfrutaron de Juan Luis Guerra viéndolo sobre el escenario, pero muchos otros acabaron por decir “a la mierda Juan Luis Guerra”. Otros se confirmaron con oírlo desde lejos y bailarlo como si de un kiosco más se tratará.

Mientras, Juan Luis Guerra en el escenario fue desgranando su repertorio: Visa para un sueño, Ojalá que llueva café o El Niágara en bicicleta fueron algunos de sus temas.

El artista dominicano abrió la noche pero no le puso fin, de eso se encargaron los miles de carnavaleros que unieron el día con la noche en una jornada en la que la avenida de Anaga se hizo infinita.

Diario de AvisosNatalia Torres

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