domingo, 3 de marzo de 2019

Los drags precalientan sus plataformas en Santa Catalina

Dieciséis participantes han logrado el pase a la Gala Drag Queen que se celebrará mañana lunes, 4 de marzo en el recinto del Parque Santa Catalina y para la que ya están todas las entradas agotadas.

Drag Lemnos, Boydevil y High Heels Performance, Bang Drag, Gio y High Heels Performance, Elektra, Aruba, Quirón, Vulcano, Chuchi, Múlciber, Equinox, Kiova, Sirius, Noa, Grimassira Maeva y Ácrux tendrán ocasión de competir por el título de Drag Queen del Carnaval 2019.

"De los nervios". "A flor de piel". "Histéricos, ¿vale?". El idioma español incluye mil y una formas para hablar del estrés y ayer por la tarde era posible escucharlas casi todas en el edificio Miller, donde los aspirantes a drag y sus equipos daban los últimos retoques a sus espectáculos minutos antes del arranque de la preselección que trajo de nuevo el descaro y la transgresión a Santa Catalina un año después de la última gala.

Incluso aquellos que esperaban en el exterior del punto de control que da acceso al backstage podían ser partícipes de la importancia de lo que se estaba gestando allí adentro. Junto a la puerta, un continuo ir y venir de personas acarreando todo tipo de complementos permitía intuir la complejidad que esconde esta logística del glamour en la que se controla hasta el último milímetro para que el resultado parezca justo lo contrario, que todo es fruto del impulso súbito.



Una vez dentro, esa intuición de lo que estaba por venir se podía confirmar con creces. Repartidas por las dos naves del edificio, cientos de personas se afanaban en todo tipo de tareas: unos maquillaban sin cesar a los equipos de baile o a los drags, otros cosían plumas en los trajes... y de algún modo, aunque aquello parecía un caos, en realidad formaba una coreografía muy bien ordenada.

Pimpe, que poco antes del arranque de la preselección continuaba dando puntadas al vestuario del equipo de Drag Elektra, era de las que no paraba de trabajar: "Siempre hay algo que dejar para última hora y el lunes también habrá que ir retocando cosas, segurito de dios", decía sin perder de vista las plumas que cosía en un gorro. Para ella la Gala Drag es un antídoto contra la melancolía, ya se involucró en el espectáculo hace cuatro años, tras el fallecimiento de su marido. "Me metí aquí con mi sobrino para rellenar el huequito ese y distraerme", confesaba.

Las tablas daban cierto arrojo a los más veteranos de la noche, aunque como reconocía Lara, que ya lleva varios años bailando en la Galas Drag, hay una parte de tensión que no se quita ni con la experiencia. El propio Drag Gio se encargaba de maquillarla, aunque no sea su labor favorita dentro de la preparación de la gala: "Tengo ganas de terminar de vestirlas a ella para vestirme yo y entonces ya todo estará bien", comentaba sin quitar el ojo del párpado de su compañera para aplicarle sombra de ojos.

A pesar de la agitación, los nervios no pudieron acabar con el hambre de muchos. En medio de la preparación, Beatriz, diseñadora del vestuario de Drag Dakota, sacó un queque esponjoso que hizo parar por unos segundos a quienes se encontraban a su alrededor. "Es como un ritual, hay que traer algo y compartirlo entre todos", bromeaba mientras uno de sus compañeros trataba cortar en porciones el dulce con los escasos utensilios que tenía a mano.

También había quienes lo tenían prácticamente todo listo y aprovechaban para hacerse selfies junto al traje de la recién elegida Reina del Carnaval o en el pequeño escenario colocado dentro del edificio Miller. Así hacían Diana, Mireia y Sara, que no podían ocultar la emoción de participar por primera vez en la gala. Junto a ellas, Drag Équinox aportaba el reposo que le da su experiencia: "Ya he participado como bailarín y aunque este año es un poco distinto porque soy el drag hay que mantener la calma".

En el backstage había personas que estaban obligadas a repartir la emoción entre varios drag. Ese era el caso de Israel y Adrián, que este año se han encargado de dar forma a siete puestas en escena distintas. "Esto está pensado bastante y desde hace mucho", reconocía el primero de ellos. Aun así, antes del comienzo de la gala continuaba dando algunos últimos toques de brillo a sus obras para perfeccionarlas.

Sus puestas en escena -y las del resto de aspirantes- iban de un lado para otro antes de llegar al escenario, algo que provocaba algunos encontronazos por la falta de espacio. Con más o con menos enfado, había quienes pedían más espacio para el backstage. "Está mal que no se haya cogido un edificio solo para atrezzo y otro solo para candidatos", opinaba uno de los drags.

Drag Mulciber, que con esta cuenta ya siete participaciones en el carnaval capitalino, se lo tomaba con más humor: "Tendrían que hacer otro edificio Miller para nosotros", bromeaba. En cualquier caso, desde su bagaje destacaba la constante mejora del nivel de los participantes: "Ha evolucionado mucho en calidad, tanto de atrezzo como de vestuario".

A las nueve de la noche ya todo quedaba dictado para sentencia: drags, bailarines y equipo técnico se mentalizaban de que sus actuaciones estaban a punto de comenzar. Ya sabían que, a menos que el jurado decidiera decirles 'no' con un sashay away, mañana les tocará repetir si realmente quieren hacerse con el título que durante este año ha lucido Drag La Tullida.

Jacobo Corujeira

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