miércoles, 6 de marzo de 2019

El 'huracán' Carlinhos Brown arrasa en Santa Catalina

Concierto de Carlinhos Brown en el carnaval de ...Carlinhos Brown salió ayer como un huracán al escenario de Santa Catalina y lo puso todo patas arriba. Bueno, más bien puso a todo el mundo a bailar al son de sus canciones que consiguieron contagiar de alegría y diversión a todos los presentes, que eran unos miles, ya que el parque estaba, sencillamente, a reventar. Pequeños y mayores disfrazados o con ropa normal se entregaron a los ritmos cariocas, especialmente en los temas más conocidos como Maria Caipirinha que sonó varias veces a petición popular.

El portugués no es problema tararear los temas que el brasileño interpreta con una energía de la que es imposible no contagiarse. Prueba de ello es que ver a alguien estático en el recinto carnavalero es, prácticamente, una misión imposible. Y eso que según datos municipales fueron más de 6.000 personas las acudieron al concierto que arrancó a las 13.00 horas bajo un sol maravilloso.

Entre la marabunta de mascaritas sobresalen algunas, las más chiquitinas, que siguen el evento sobre hombros ajenos. Una de ellas es la pequeña Delia Cruz Santos. Tiene casi cuatro años y lleva unas alas de mariposa que menea sin descanso sobre la cabeza de su padre, Jero Cruz. Está rodeada por mucha gente pero ella parece ausente, metida de lleno en la música, concentrada en los movimientos del señor que lleva el micrófono y un enorme turbante morado en la cabeza.

De repente suena una letra que parece conocida. "T eteteteteteteté". La niña mira a su alrededor y observa la magia que está ocurriendo en el parque donde miles de personas se mueven primero hacia un lado y después hacia el otro según indica el cantante. Ella también quiere así que pide bajar al suelo y como si de nuevo volviera a estar sola en el salón de su casa se entrega a su propia coreografía, eso sí, sin perder de vista el escenario.



Las hermanas Cinthya y Carla Ramos tampoco pueden estar quietas. "Este hombre es genial", asegura la primera de ellas. Tanto es así que después de ver en directo la obertura de la Gala Drag -que tampoco se perdieron- decidieron que tenían que acudir también al concierto de Brown. De modo que le quitaron "los cuatro lamparones" a los disfraces de rumberas que se compraron días antes "en el chino" y de nuevo para la fiesta.


Quienes tampoco estaban dispuestos a perderse el Carnaval de Día en Santa Catalina fueron Zeus Díaz y su padre Carlos, que acudieron bien provistos de agua y comida para empatar hasta la Cabalgata Infantil. Para ello, el niño de seis años ha estrenado su disfraz de Spiderman ya que el que tenía de bombero se le ha quedado pequeño. "Es muy carnavalero", asegura su progenitor convertido en indio para disfrutar de una de las jornadas más esperadas por las familias. Y de eso se percató el cantante brasileño quien valoró esa unión en un evento como las carnestolendas.

Y es que si algo hizo Carlinhos Brown además de cantar y bailar fue hacer partícipe al público. Lo hizo hasta tal punto que se saltó la valla que separa el escenario del patio de butacas y la grada para danzar y animar junto a los presentes que no dudaron en seguir sus directrices y agradecerle el momento un "pío, pío". Por si fuera poco, también quiso compartir las tablas del Carnaval Una noche de Río con un grupo de afortunados. Entre ellos se encontraba Nora Medina García, de 11 años que, aunque confiesa haber sentido un poco de nervios y vergüenza cuando el propio cantante le dio el micro, ella se atrevió con el famoso estribillo de Maria Caipirinha que la gente también siguió. "Él es espectacular", aseveró poco después de su actuación con la emoción aún en la cara.


Eso es lo que consiguió Carlinhos Brown ayer en Santa Catalina: meterse en el bolsillo a niños y mayores con sus paseos por el proscenio, sus saltos, sus mensajes a favor del amor, de respeto, de la igualdad de género y de cuidado al Medio Ambiente entre temas como A namorada, Tudo unido é mais bonito, Água original o Alegria orginal, entre otros muchos que interpretó. Uno de los momentos más especiales fue cuando un grupo de compatriotas le regalaron un camiseta. El otro cuando salió su padre a cantar con él. Y después de más de una hora de concierto, con el nivel de energía rozando las nubes, nadie quería que se marcharse el huracán. Si bien con su partida no acabó la jarana que continuó con La Trova y Los Salvapantallas que también congregaron a miles de personas y coparon el aforo.

La Provincia - Diario de Las PalmasAmparo R. Montero

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