domingo, 31 de marzo de 2019

Manny Manuel se reconcilia en Güímar

No fue un simple concierto ni uno más. Anoche la plaza de San Pedro fue el escenario elegido para el regreso del cantante puertorriqueño a los escenarios, después de que la alcaldesa de Güímar aceptara el brindis de la actuación que le hizo el representante del intérprete, Carlos Zerolo, en la resaca de la expulsión del escenario del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria por la propia concejala de Fiestas, porque estaba "perjudicado".

Ayer, después de una penitencia de 34 días, Manny Manuel volvió a subirse a un escenario. Primero lo hizo en el HUC, en la aflicción de la depresión por la presión mediática y la suspensión de tres conciertos en menos de seis horas por los hechos de Las Palmas. Subió la moral y subió también al Teide. Pero tal vez los 3.718 metros de altitud eran peccata minuta frente al decisivo paso de anoche: el reencuentro con el público, el único capaz de darle la absolución a un artista.

Nada podía fallar (por lo menos hasta el cierre de esta edición). Todos se sabían responsables de un reencuentro que no iba a pasar inadvertido. Güímar, anoche, fue la capital de Latinoamérica, a la vista de la repercusión mediática del regreso del rey de corazones. Tal vez por eso, a las seis de la tarde, mientras se montaban las pantallas y se instalaba el sonido, Víctor González, el asesor jefe de la alcaldesa, supervisaba cada detalle, con la suerte de que en la Cafetería San Pedro se encontró con el párroco de la iglesia delante de la que se montó el escenario. Y casi le deseó suerte.

Poco después de las siete de la tarde, cuatro horas antes del concierto, comenzó la espera, incluso de quienes no sabían quién era Manny Manuel. ¡Herejía! Su actuación parecía una confesión. Dieciocho temas seleccionados en algo más que un repaso por la carrera musical de Manny Manuel. Por el contenido y por el orden.



Junto a la plaza, la sede del PP, y un cartel: "Luisi, alcaldesa de Güímar. La fuerza de la sencillez". Parecía el título de una canción de Manny.

Llegó la hora esperada, las 23:00 horas. El público llenaba la plaza, pero la fiesta de El Socorro mantenía su progenitura. 23:08 horas y una voz en off anunció. Manny Manuel ya ha podido llegar, como si hubiera colapsado la autopista, pero comenzará en 15 minutos. A las 23.18 h llegó a la trasera del escenario. Sin prisas, departió con quienes lo esperaban para su entrada al escenario.

Buenas noches, Güímar, saludó Gilberto Isande. Estaba ya Manny Manuel, que anunció que comenzaba, para dar paso a un vídeo promocional de Güímar. Luego otro sobre su trayectoria. Y comenzó su actuación haciendo examen de conciencia. "Cómo duele saber que no te quieren", confesó al público en su primer tema.

"Esta noche no canta Manny Manuel. Está noche canta Cruz Manuel, el alma. Esta noche aprendí que el amor es mayor que cualquier metida de pata", dijo para acabar con recomendación a no abusar del alcohol y vivas a los guachinches.

Siguió cantando. "Pero qué necesidad, para qué tanto problema mientras yo quiero ser feliz", continuó en su segunda canción, a modo de arrepentimiento. Entre argumentos, como "Sé que vas a llorar", "Amar es algo más" y "Oye mi amor", hizo un alto para un cambio de ropa y regresar con su propósito de la enmienda el "Rey de corazones".

En la segunda parte de su concierto, confesó los pecados: "No pretendo con mi canto tener jueces de mi parte". / (?) "Gracias al amigo fiel que me dio su mano franca"./ (?) "Le doy gracias al error porque supe al cometerlo su precio en tiempo, y dolor y así, no volver a hacerlo" / "Tambien gracias al exceso porque a veces en mi vida sufrí su causa y por eso aprendí a tomar medida". La letra parecía escrita días atrás, y es de 1996.

Admitió que "Mi problema será olvidarte", para prometer cumplir la penitencia: "Se acabó lo que se daba. Ya de ti no quiero nada. Se acabó lo que se daba. Se acabó tu juego, corazón". Suficiente para reconciliarse con las 12.000 almas presentes, y "hasta el infinito y más allá" a través de los medios de comunicación, que se congregaron en San Pedro, quien le abrió las puertas ayer en Güímar, y el día 5, en Breña Baja. Por los siglos de los siglos.

Humberto Gonar 

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