miércoles, 6 de marzo de 2019

Apoteosis bajo un sol de primavera

Coso Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2019¿Estamos en invierno en Santa Cruz de Tenerife? Sí, pero hasta el tiempo se disfraza de primavera cuando llega el Carnaval a la capital chicharrera. Esta podía ser la pregunta que más de un turista debió de hacerse ayer mientras disfrutaba del Coso Apoteosis en la Avenida de Anaga bajo un sol espléndido y una temperatura más que agradable. El público, que se contaba por miles, disfrutó un año más del desfile carnavalero en el que mejor se aprecia el trabajo realizado en las fantasías y disfraces que lucen desde los diferentes grupos del Carnaval a las Reinas con sus respectivas cortes de honor.

El ritmo y el baile lo protagonizaron, como no, las comparsas, que hicieron levantar de sus asientos a los espectadores que seguían todo el recorrido sentados en sus sillas o en las gradas a un lado y otro de la avenida. Chicharreros habían muchos, pero turistas también. Un año más, los touroperadores llenaron gradas y asientos con visitantes extranjeros y nacionales que no pararon de dar palmas al paso de los grupos, así como no dudaron en adentrarse por el asfalto para hacerse un selfie con alguno o varios de los participantes en el Coso para inmortalizar su visita a uno de los mejores carnavales del mundo, por no decir el mejor solo por detrás del de Río de Janeiro.

Pero lo más difícil, quizás sea explicar -o hacerle entender- a un turista que viene por primera vez para disfrutar del Carnaval chicharrero que a lo de Coso Apoteosis le sobra la definición de esa segunda palabra. "Sí, mire. La fiesta no acaba hoy. Este miércoles por la noche, sale a la calle un millar de plañideras para llorar la muerte del chicharro, lo que en otras latitudes se conoce como Entierro de la Sardina. Pues bien, este que es el Miércoles de Ceniza y que según la tradición marcaría el inicio de la Cuaresma, pues que tampoco es el fin de la fiesta. ¿Usted ha oído hablar del fin de semana de piñata? ¿Del Carnaval de Día? ¿Conoce a Juan Luis Guerra? ¿Y a la Billo's Caracas Boys? Pues quédese hasta el próximo domingo por aquí. Hasta que no vea o escuche los fuegos artificiales, aquí no se acaba la fiesta ni el vacilón".



Esa conversación, entre un chicharrero y un turista ocurrió tal cual ayer por la tarde. El tinerfeño se enorgullecía de ser protagonista de la fiesta y el extranjero se echaba la mano a la frente en señal de asombro.

El Coso es un desfile vistoso en el que participan muchos que o no han dormido de la noche anterior o apenas han echado una cabezada de un par de horas. Y muchos de los espectadores foráneos no se explican el aguante que tienen los participantes en el desfile, que pasan por delante de ellos con las mejores de las sonrisas y sin decaer ni un solo segundo el ritmo que llevan durante un recorrido de más de tres kilómetros.

El Ayuntamiento instaló a lo largo del trazado 7.500 sillas para el público, a lo que se sumó la grada colocada en las inmediaciones del Cabildo, con capacidad para más de un millar de personas.

Alrededor de las cuatro de la tarde comenzaba el recorrido con la Afilarmónica Ni Fú Ni Fá abriendo la comitiva, aunque antes de que partiera la laureada murga, lo hicieron las carrozas que ganaron el concurso el pasado viernes, durante el recorrido de la Cabalgata Anunciadora.

Detrás de la Fufa, la comparsa Los Joroperos, que ganó el primer premio en Interpretación. Los integrantes de la comparsa, como los del resto de comparsas, fueron aclamados por el público que seguía sus bailes y ritmos con las palmas.

Detrás de ellos, llegó la primera de las carrozas, la que llevaba a la Reina Adulta del Carnaval, Priscila Medina. Detrás de ella, la comparsa Los Cariocas y Los Zeta Zeta; segundo premio de interpretación y la murga que ganó el primer premio en el concurso.

Llegado ese momento -aún no habían transcurrido los primeros diez minutos de que llegara la cabecera del Coso a la Plaza de España, y los servicios sanitarios se llevaban a una de las turistas a las que le había dado un golpe de calor. Y no porque la temperatura fuera excesiva, sino porque la señora pecó de precavida e iba abrigada de abajo a arriba como si Canarias hubiera saltado de meridiano hacia tierras más septentrionales. Pero parece ser que la cosa no pasó a mayores.

Uno tras otro fueron desfilando los grupos y las carrozas con las distintas candidatas. Primero las que resultaron elegidas como damas de honor; luego la reina infantil, sus seis damas de honor repartidas en dos carrozas, la reina de los mayores y luego otras candidatas adultas, aunque no estaban todas. En medio, grupos detrás de grupos que bailan en una suerte de recorrido en el que, por momentos, se hizo aburrido por el excesivo espacio que dejan las formaciones entre sí.

La Opinión de TenerifeMiguel Ángel Autero 

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