miércoles, 13 de febrero de 2019

Zarpazo de Mamelucos

Segunda fase del concurso de murgas adultas. ...Mamelucos y poco más. Los actuales ganadores del concurso de murgas adultos arrancaron este miércoles la defensa de su "reinado" -como ellos mismo lo definen-, de forma notable. Un ejercicio que lejos de ser un ejercicio de protección se convirtió en una declaración de intenciones de lo que puede ser capaces de hacer de nuevo los de Xerach Casanova en una final donde tienen un sitio más que garantizado. ¿Mejores o peores que en las eliminatorias del año pasado? ¿Por encima o por debajo de los Bambones del lunes? Dos preguntas difíciles de responder, pero que no suponen duda alguna con los de la Casa del Miedo, que en esta segunda fase pusieron sobre las tablas dos temas directos, vertiginosos y potentes. Seguridad y solvencia para volver a convencer y estar varios escalones por encima del resto.

Un escalafón inferior sin demasiados inquilinos y donde solo Burlonas, gracias a sus profundas letras críticas (con un segundo tema superior al primero), se hizo acreedor a soñar con la final con ciertas garantías. La fase no empezó hasta Mamel pese a una hora y media en la que pasaron por escena Triqui-Traques, Arremangados y Jocikudos, que más tarde tuvo otro punto a rescatar con una efectista Traviata, y un buen final musical de Tiralenguas.



Triqui-Traques
Los de Jose Otero fueron los encargados de abrir la segunda fase. Ya desde su entrada tuvieron problemas con sus acordes y aunque con Un recinto de papel (emulando a la serie La casa de papel) dieron la sensación de tener entre sus manos una buena percha a explotar, lo cierto es que el discurrir del tema los acabó secuestrando a ellos mismos. Raptados por una lista de peticiones y exigencias, en la que igual cabían las pensiones como el acordarse de las murgas "que han cerrado"; y también Gladys de León, la causante de que "cada vez haya menos grupos". En un ejercicio de regresión temporal pidieron que las entradas fueran gratis "para que estos listos no ganen nada". En un más difícil todavía cargaron contra Bermúdez por falta de camas en los hospitales, y no contentos con ello trataron de ganar un aplauso fácil quitándose su mono rojo y mostrando el nombre de todas las demás murgas.


Lejos de sacudirse sus problemas musicales del arranque, Triquis siguió en picado en Yo soy aquel, un tema que se perdió en el limbo. Y es que los de Otero no ofrecieron chispa con sus juegos de palabras ni con sus gags. Intentos en balde en los que más que ganar, la murga empujaba a obligadas comparaciones con aquellos que, antaño y con el mismo nombre, encandilaban a la grada. Esa "gracia de Dios" de la que hablaron nunca apareció, todo lo contrario que su inseguridad en los tonos, en las entradas, y hasta en la inteligibilidad. Al menos, y a modo de resignación, dijeron "tomarse esta vida con humor". De lo contrario...

Arremangados
Los debutantes en 2019 dejaron, en sus primeros acordes, una melodiosa entrada, del sello de las que brindó en Triquis su director Marco González. Pero los de Candelaria, como le ocurrió a sus antecesores de la noche, no lograron mantener el listón, e incluso fueron en picado. En parte presa de los nervios del estreno. Con S.O.S. , mensaje en un botella relataron tres historias particulares: la del que pierde un estatus social privilegiado, la del que se ve afectado por una insuficiente ley de dependencia, y la petición de una custodia compartida igualitaria. Se les vio inseguro en sus entradas y su montaje musical, lejos de adornar, condicionó enormemente la trasmisión de su mensaje.

Las disputas de dos grupos de pescadores, uno de jóvenes y otro de viejos borrachos, fue el esqueleto de la segunda canción de Arremangados. Dentro de una materia ya de por sí poco reconocible para la grada, y en una interpretación deslavazada, sin chispa, con no pocos cortes y de nuevo con muchos problemas para que se les entendiera, los de la Villa Mariana ratificaron que su debut pasara con más pena que gloria. Al menos disfrutaron de los 30 minutos (cortaron a dos segundos del final) de concurso. Para volver deben redoblar esfuerzos.

Jocikudos
Los de La Salud, terceros de la noche, llevan ya algunos años condicionados por un limitado número de componentes, oficialmente 48, pero en las tablas el mínimo raspado (40 contando una chica, su director y los cinco miembros de la batería). Entre esa rémora y la temática elegida, la línea de la fase discurrió otra media hora más por la misma senda que la hora anterior. Los de Miguel Ángel Morales abordaron primero una defensa de la tierra y su futuro insostenible. Tocaron la ley del suelo, la vigilancia aduanera o la expansión del rabo de gato.

En su segundo tema se volvieron (supuestamente) invisibles, una temática que les sirvió para tratar el abandono a discapacitados, un plan de barrios inacabado, los indigentes, las entradas regaladas en los concursos, o la "invisible la eficacia del Gobierno de Canarias". Intención le pusieron. A todas luces, argumento insuficiente para al menos dejar buen sabor de boca. Condenados a reinventarse o€

Mamelucos
Tres discretas actuaciones habían puesto la fase en bandeja de plata a Mamelucos. Todo listo para que los de la Casa de Miedo brindaran un pelotazo igual o mayor que el dado por Bambones el lunes. Por mucho que Xerach Casanova y los suyos no vengan necesitando empuje alguno tras varias eliminatorias redondas de principio (esta vez con una elegante fantasía de rey de la selva) a fin. El "su majestad va a defender su corona" de la entrada (con problemas de vocalización) podía sonar algo presuntuoso, pero simplemente fue un adelanto de lo que estaba por venir.

Arrancaron con Fuerte tema más falso y todos los "hipócritas que matan al Carnaval". Quizá aplauso fácil muy pronto, pero en realidad un impulso para que desde ahí todo fuera hacia arriba. Y subieron cuando retrataron a los "mil falsos por metro cuadrado" que tiene esta tierra, como Carlos Alonso, Antonio Martinón y, sobre todo, Fernando Clavijo y "su mierda de gestión". Machismo, maltrato, crítica a la justicia por atenuar violaciones, defensa al feminismo. Directos, con fuerza, ritmo vertiginoso y a una altura coral casi inalcanzable para cualquiera antes de volverse "políticamente incorrectos" en una cachetada de manos hacia el que le hace ascos a los inmigrantes, y golpe de frente a los vividores a base de ayudas y evadir impuestos. Quizá porque su interpretación apenas tuvo una laguna en lo que a contenido se refiere, Mamel apostó (como en otras ocasiones recientes) de un final de contracantos y en el que explotar al máximo su potencia en lugar de dejar un mensaje a modo de rúbrica".

Con un solo tema ya estarían en final los de La Noria, algo que reafirmaron con su segundo, Los últimos días de nuestra vida, con Jose Mari Tejera haciendo de Dios con voz en off. El tema le sirvió a Mamelucos para poner sobre las tablas, primero una lista de "cosas pendientes" con varias parodias, en especial la dirigida a los voluntarios de las ONG que abordan a la gente por las calles. Luego relataron aquello que se quedarán sin ver, pivotando sobre la pobreza de Canarias. Cambiaron de registro para tocar la fibra en aquello que nunca le dijeron a sus seres queridos; y volvieron a dar un giro, ya en tono humorístico, para arremeter contra la suegra, su mujer, el jefe y el vecino. Pero su particular Dios les obliga a retractarse, lo que es permite acabar en tono festivo. A cierta distancia del primero e incluso lejos de fases anteriores, y dando el máximo para no quedarse sin aire, Mamel había dado el primer aviso en su propósito, el de defender su corona.


La Traviata
Los del Toscal llegaron con las mismas ganas y potencia de los últimos años haciendo de sus dos últimos descalabros recientes una motivación extra. Una canción sin valores fue su primero. Denunciaron la falta de honestidad de los partidos, a la justicia porque siempre se ceba con los pobres, y se atrevieron con un juego de palabras sobre los géneros que llevó a una obligada comparativa (negativa) con el ya realizado por Bambones. Pusieron en valor a las murgas femeninas y su lucha "por la igualad" y le añadieron sentimiento hilando brillantemente cuentos y series tradicionales con diferentes valores (inteligencia, educación, libertad, fidelidad, sinceridad, respeto, constancia) que "se han marchado de nuestra sociedad".

Su tema inicial ya marcó un nuevo camino de la murga, que discurría por un sendero más directo y efectista. Un andar que se reforzó con su Sindicato de Grupos Unidos del Carnaval, con el que evocaron la buena sintonía de antaño entre todos los colectivos. Excusa perfecta para que sobre las tablas se sucediera el paso de un grupo tras otro. Primero las comparsas, "la cara visible del Carnaval", pero "invisible para la concejal"; luego las agrupaciones, que "no dan dinero para la comisión". Paso a las rondallas, una parte que llevó la interpretación al borde del precipicio, del que los de Josechu Álvarez escaparon recordando a las murgas que no salen este año. Final potente (después de una buena musicalidad a lo largo de todo el tema), ya más reconocible, y con el que reclamaron "larga vida a los grupos del carnaval". Sin haber aportado nada nuevo e incluso recurriendo a temas manidos, La Traviata había adornado de forma notable una actuación efectista (el escenario parecía el fin de fiesta de una gala de la reina) y, quién sabe, si efectiva. Al menos la grada le dio el beneplácito a su apuesta.

Burlonas
Y del efecto, a la letra pura y dura de Burlonas. Directas y al grano. Pero quizá porque nos han acostumbrado a fases de mucho nivel, su primer tema, Respeto al voluntariado, no llenó del todo. Buena crítica al uso por parte de las instituciones públicas de la figura parodiada, guiño a la sufridora afición del CD Tenerife, recuerdo a los grupos que no salen ("cuando el hobby pasó a profesión", cantaron), y defensa de las ONG, en especial Cruz Roja y Cáritas, que "sufren la realidad" en contraposición al "político en su mundo virtual". Potentes en todo momento y dentro de una acertada selección musical, aunque en ocasiones el personaje se desvirtuó, a lo que añadieron la faltó de un plus para que la canción explotara.

Y como hiciera Mamelucos, su segundo tema también tuvo algo de testamento. Las de Adela Peña se trasformaron en abuelos. Ancianos que rinden un sentido homenaje a esas madres y abuelas que "trabajaban y en silencio a la familia levantaban" para acabar cobrando "una pensión de miseria". "Que me digan a la cara esos ministros que han currado más que ellas", fue una perla. Ironizan con cómo mima Coalición Canaria a los ancianos cuando se acercan las elecciones, y cargan contra esas familias a las que "les sale barato un anciano abandonar". Todo antes de un epílogo a modo de manifestación de los jubilados para defender sus pensiones. "Pelea como tus abuelos y habrá recompensa", sentenciaron. En global no alcanzan la brillantez de años pretéritos, pero si el jurado valora su letra, su presencia el viernes gana enteros.

Tiralenguas
A diferencia de Bambones 24 horas antes, Tiralenguas tuvo que lidiar el cierre de la segunda fase con un recinto donde había apenas 300 aficionados entre sillas y gradas. Tú y tus prejuicios fue el primero, que acabó siendo una retahíla de esos conceptos equivocados, como la forma de vestir, la supuesta baja calidad de la murga del Norte en concurso, el peso de los niños€ Forzaron algunos cambios de registro y sentido, lo que llevó al tema a un batiburrillo crítico. Pese a estar algo atropellados (más letra de la que permitía la estrofa), musicalmente no se les puede poner peros.

Un análisis, en lo que a forma se refiere, que bien le podría valer para su segunda canción, Detrás de esta barrera, que nunca terminó de estar bien anclado en la temática presentada, dando cabida incluso a un homenaje a los trabajadores que estaban en el incendio del Hospital La Candelaria. Les sobraron algunas estrofas. Elevaron el registro (por letra y tono) en su epílogo gracias a poner en escena a aquellos que día a día deben derribar barreras: desde el que se mueve en silla de ruedas, a ciegas o los que no encuentran trabajo por tener más de 50 años. Mantuvieron su elevada calidad musical, pero no dependen de ellos para repetir el viernes.

La Opinión de TenerifeCarlos García

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