jueves, 28 de febrero de 2019

Una Gala de la Reina "hecha con y desde el corazón" de Santa Cruz

Gala de elección de la Reina del Carnaval de ...Una "Gala especial hecha con el corazón y desde el corazón". Así quiso Enrique Camacho, director de la Gala de la Reina del Carnaval de Santa Cruz , que fuese el espectáculo celebrado anoche en el Recinto Ferial. Una Gala "para la gente", para homenajear a todos aquellos que, "de una manera u otra, forman parte de la fiesta". Y fue una Gala más, y demasiado larga, pero, eso sí, con algunos de esos momentos que quería Camacho, algunos, incluso, repletos de emoción, como la conexión en directo con canarios en distintas partes del mundo. Y entre dichos momentos, también un susto. Durante el desfile, la candidata María José Chinea, con la fantasía de Jorge Santana, sufrió varias caídas debido al peso de su tocado, dejando sin respiración al público.

"Señoras y señores, dada la dificultad técnica del espectáculo que van a presenciar, es necesario que permanezcan sentados en sus asientos durante la obertura". Así arrancaba, muy puntual y con advertencias, la Gala de la Reina. Se subió el telón carnavalero, y el escenario se llenó de fiesta y de sorprendentes efectos. Desde las profundidades marinas, como si realmente se encontrara nadando en el océano, y tras un emotivo prólogo del periodista Alexis Hernández dedicado a los "cientos y cientos de chicharreros" que convierten todos los años el Carnaval en realidad, emergió en el escenario la Reina de 2018, Laura Lourido Pérez, acompañada de todo tipo de peces y medusas, que invadieron también las gradas del público, formado por más de 5.700 personas.

Varios artistas canarios y voces de distintos grupos del Carnaval chicharrero protagonizaron el primer momento musical del acto, interpretando Somos Carnaval juntos, para dar paso después a la Afilarmónica Ni Fá Ni Fá que, en esta ocasión, y de manera muy acertada, cambiaron el escenario por el patio de butacas. La maestra de ceremonia, Laura Afonso, presentó al jurado encargado de elegir a la Reina. Los más aplaudidos, Marlene Morreau y Juan Luis Calero. Y entre ellos, dos personajes extraños. LLegó el humor con los componentes de Abubukaka. "El Carnaval pasado no nos dejaron presentar el acto, pues esta vez decidimos colarnos en el jurado, como aquí meten a cualquiera...", señalaron. Estos, junto con Llum Barrera, fueron repartiendo trocitos de risa a lo largo del espectáculo, incluyendo, incluso, una particular versión de Titanic.


Para dar paso a los cuatro bloques de candidatas a Reina, formados por un total de 19 aspirantes, Enrique Camacho decidió este año contar con la participación de diferentes colaboradores, como María Rozman, la tinerfeña que entrevistó al expresidente de Estados Unidos Obama, las chicas de las K-Narias, y las tres últimas Reinas del Carnaval, Laura Lourido (2018), Judith López (2017) y Cecilia Navarro (2016), en representación de McDonald's y la opinión de tenerife. El desfile de fantasías tuvo de todo, plumas, originalidad, pero también un susto. En el segundo bloque de candidatas, una de las chichas, María José Chinea, tuvo que realizar auténticos esfuerzos para pasear su traje, de Jorge González, y en representación de Fuentealta, cayéndose en varias ocasiones debido al peso del tocado. El público se puso en pie para animar a la aspirante ante el mal trago que estaba pasando.

Y entre desfile y desfile de fantasías, actuaron los primeros premios de los concursos de agrupaciones, Caña Dulce; de rondallas, El Cabo; de comparsas, Joroperos,; y de murgas adultas, Zeta Zetas, quienes conectaron en directo con canarios en distintas partes del mundo, protagonizando uno de los momentos más emotivos de la Gala, con crítica al Gobierno canario incluida.

El broche de oro del espectáculo lo pusieron, sin duda, y mientras el jurado deliberaba, las batucadas de las comparsas y la intervención conjunta de las murgas adultas e infantiles, así como la actuación de los artistas invitados, Marta Sánchez y Carlos Baute, que no defraudaron al público. Y tras los cariñosos aplausos de los asistentes, el acto empezó a despedirse. Después de tres horas de un espectáculo demasiado largo, pero, sí, carnavalero, llegó la coronación y el fin del acto tras el que arranca la fiesta en la calle.

Eloísa Reverón

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