martes, 19 de febrero de 2019

Trinkosos y Ni Pa Tanto salvan la fase

El Auditorio Teobaldo Power de La Orotava acogió ayer (ante algo más de 800 personas) la primera fase del XXVII Concurso de Murgas del Norte, una cita con cuatro grupos de los que destacaron por encima del resto Trinkosos por su presencia en el escenario y notables letras (de no tan buen desarrollo), y unos Ni Pa Tanto que fueron de menos a más. Puertopotras conectó cuando arremetió contra Trapaseros, mientras que Virgueritos protagonizó la nota discordante de la noche.

Trinkosos
Terceros el año pasado y con Yeray Lorenzo en la dirección y Naara Hernández en las letras como mejor argumento, Trinkosos fueron los encargados de abrir el concurso con una potencia más que notable. Enfundados en un llamativo disfraz de demonio, su arranque pareció ser una declaración de intenciones. "Yo vengo a vencer, esto empieza a arder", cantaron en medio de un auditorio entregado (jugaban en casa) y convencido de que la suya es la murga que "marca diferencias".
Sin embargo, el desarrollo de sus temas dejó un sabor agridulce, especialmente porque lo que prometían en sus ideas no terminó de quedar plasmado en el desarrollo. En su Aprobado o suspendido pidieron que el público fuera el que ejerciera de jurado popular. Les sirvió para tratar temas como el alzheimer, el maltrato, los violadores y los asesinos. "Todo el que abusa de un niño el infierno se merece", dijeron, antes de elevar el tono sentimental del tema homenajeando a todos aquellos que luchan contra el cáncer. Por momentos quedó bastante difuso si lo evaluar era el tema a tratar o la estrofa en sí. Quizá por eso Yeray Lorenzo pidió, previamente, el suspenso para "empresarios explotadores" antes de un viaje a Trapaceros porque "huyen haciendo que el concurso pierda valor". Cuatro estrofas bien marcadas a las que les sobró la percha.
Su segundo fue El juicio de Willy con el que, sacando punta a su disfraz, supuestamente deciden quiénes entran en el "inframundo" y quienes se van al cielo, pese a alguna incoherencia. Esa vista oral les sirvió para criticar al jurado del año pasado o a Gladis de León, de nuevo (como en el primer tema) con la necesidad de tener la confirmación de la grada. Le quisieron dar un giro más cómico al tema hablando sobre Dios, con el que dijeron criarse y al que denominaron "niño consentido". Intercalaron estrofas más notables con otras justitas antes de un final a modo de moraleja en el que recuperaron la potencia y la chispa de su entrada pero perdieron dicción. Pese a quedarse a medio camino en casi todo, hicieron ya méritos para repetir el sábado e incluso ser aspirantes a meterse de nuevo en los premios




Ni Pa Tanto
Segundos de la noche, Ni Pa Tanto, desde Icod de Los Vinos y de los grupos más veteranos del concurso. Con un disfraz de caballería, los de Richard López empezaron su concurso Destapando la marca España, un tema un tanto extemporáneo como ellos mismos reconocieron en su presentación. "Se creó en 2012", admitieron. Quizá por eso, varios de sus asuntos que trataron (educación, sanidad y los contratos precarios de sus trabajadores, las pensiones de los jubilados€) bien podrían haberse cantado ya hace cinco o seis años. En su particular radiografía del país también abordan el valor que se le da a las corridas de toros en detrimento de la "verdadera cultura". Por momentos algo atropellados y con dificultad en la dicción, acaban un poco más en alto pidiendo que no usen a Canarias, donde no se llega a fin de mes, como marca España.
Recuperaron su fantasía de caballeros como percha de su segundo. Fue una especie de homenaje a los que se han forjado a sí mismos y salen adelante en medio de profesiones precarias: el obrero explotado, camareros de hostelería, estudiante, profesor, bombero forestal, camareras de piso, enfermeros. Luego arremetieron contra la corrupción y piden alzar la voz y a los políticos que "pidan perdón y se manden a mudar", pero les faltó aportar algo más. Siguieron con un homenaje a sus abuelos, esos "verdaderos caballeros que lucharon por la democracia" y acabaron, con potencia, en un alegato contra el maltrato y la defensa de las futuras generaciones. Si en su primer tema fueron con más sílabas de las que permitía la estrofa, en este segundo se saltaron varias veces cualquier norma de acentuación.

Puertopotras
Tercera murga de la noche y tercer municipio representado con los Puertopotras del Puerto, que después de tres años de paréntesis volvieron bajo la dirección de Luis Javier González, aunque teniendo que sorteando su escaso número de componentes, 32. Quizá por ello parecieron sufrir con su montaje musical, en el que costaba reconocer las melodías empleadas. Se transformaron en marujas chismosas y adictas a las redes sociales, con varios golpes con el whatsapp que les sirve para nombrar a algunos políticos del Norte. No terminaron de explotar con golpes manidos y su giro hacia estrofas más serias en apoyo a los jubilados pareció demasiado forzado. Como lo fue (ya sin su atrezo) su homenaje final a la madre por la educación y "el amor que nos entregas". Acabaron con mucha más seguridad y una mayor conexión de la que habían mostrado en las estrofas anteriores.
Para su segunda canción se visten de haters, una temática que prometía que durante varios minutos pero que se quedó en un relato de varias cosas que odian en lo que fue una mera sucesión de clichés€ hasta que recuerdan a los Trapaseros, con melodía incluida de su pasacalles. Era, hasta ese momento, la única parte del tema que había llegado, asunto candente que Puertopotras explotó con un ataque directo contra los realejeros. Les acusan de "bajarse los calzones" y "vender su alma" y les preguntan "dónde dejaste tu dignidad" por "venderse al chicharrero". Fue la chispa que les sirvió para envalentonarse (quizá por eso fueron algo atropellados) antes de una conclusión en la que denunciaron que "el Cabildo no" los "trate por igual" tanto a la población norteña en general como a sus grupos del Carnaval.

Virgueritos
Si la velada la abrió una murga local, la cerraron otros orotavenses, Virgueritos, los más veteranos de la comarca. En una curiosa fantasía que evoca a la película Coco, dieron la sensación de cambiar su tradicional sello, pero quizá ha sido peor el remedio que la enfermedad. Se vistieron de locos en su primer tema y lo único que lograron, que su tema fuera un manicomio en sí mismo. Se autodefinieron masoquistas porque le gusta "recibir palos del jurado", luego arremetieron contra los políticos por no arreglar la playa de Los Patos antes de sentirse a salvo de problemas como el machismo, la pobreza, y el racismo ante los que "su locura se queda en nada". Como si fuera un elemento más de su temática, apenas se les entendía con una batería que se comía al grupo por su ritmo y volumen.
De locos pasaron a gafes, pero manteniendo sus problemas de dicción y de descompensación de la batería. Apenas supieron explotar las peripecias de su personaje antes de acordarse de las murgas que no han salido en el Norte y de aquellos que "realmente tienen mala suerte", los que padecen fibrosis quística y para los que piden justicia. Acaban con un conjuro y un brebaje con los que hacen desaparecer todo lo malo. No hubiera estado mal que hubiesen comenzado por ellos a modo de sortilegio propio.

La Opinión de TenerifeCarlos García 

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