martes, 26 de febrero de 2019

Orlando, dueño de El Orche: “Esta zona triunfa porque podemos pinchar Nino Bravo a las 4 de la mañana”

El venezolano Orlando Morales Padrón llegó a Canarias en 1989 y, desde hace 21 años, lleva las riendas de la cafetería El Orche, que cada año experimenta la auténtica revolución del Carnaval. El local, situado en el centro neurálgico de la capital tinerfeña, prepara las semanas previas a la popular fiesta chicharrera con toda la ilusión. Tanta, como el día en que el propio Orlando consigue el letrero de permiso de barra en el Ayuntamiento: “Salgo con una sonrisa de oreja a oreja”.

En una entrevista concedida a DIARIO DE AVISOS, el dueño de El Orche explica que “organizamos el Carnaval con bastante previsión porque ahora se requieren muchos permisos, como el de barra o música”, siempre y cuando los establecimientos cumplan las condiciones requeridas. Este año, además, se une a esta serie de condiciones la de gestionar los residuos que se generen durante las jornadas festivas, impidiendo que los carnavaleros se queden con las latas y botellas que compren. “Sabemos que estas medidas están enfocadas al control de residuos en la ciudad, pero realmente el botellón es lo más que genera basura, no los quioscos ni las barras; es impresionante cómo queda la calle”, indica.

Orlando prepara su plantilla para afrontar el ritmo de trabajo y el estrés que se vive como barman en una noche carnavalera. En su barra, trabajan unos 6 o 7 empleados dependiendo de la afluencia de gente prevista para cada día. Aunque bromea cuando afirma que “mientras contemos con refrescos, hielo, pinzas y botellas, todo sale”. En este sentido, el propietario reconoce que la festividad le aporta bastante rentabilidad económica y “todo lo que venga extra, bienvenido sea”.



El éxito de El Orche, según su dueño, se debe a un cambio en la logística de la fiesta. “El ambiente que tenemos ahora nosotros es el que existía hace unos 20 años en la calle San José. Aunque con la llegada del piberío, los carnavaleros más adultos decidieron trasladarse a esta zona”, asegura Orlando, quien dice con orgullo que “triunfamos porque la música no es únicamente merengue o reguetón, sino que podemos pinchar Nino Bravo a las cuatro de la mañana”. “El que viene a El Orche no busca desmadre”. Según el propietario del local, en esta popular área “puede ocurrir algún pequeño incidente, pero normalmente se arregla rápido e, incluso, acaban tomándose una copa juntos”.

Orlando ha preparado durante las dos últimas ediciones de la archiconocida fiesta chicharrera a su hijo de 20 años para que en un futuro -quien sabe- pueda tomar el testigo de su padre. De momento, el propietario del local asegura que “me gusta que lo haga para que sepa lo que cuesta el dinero”.

Diario de AvisosLeticia Díaz

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