viernes, 8 de febrero de 2019

Nóbrega, el letrista que fichó la afición

Nacido en Santa Cruz de Tenerife en 1968, Javi Nóbrega -en Instagram, @bambon26- no es de los murgueros que salieron por la cantera sino que, con "vocación tardía", entró directamente en las adultas. Antiguo alumno del colegio La Salle (y ahora profesor), cursó Aparejadores y luego Ingeniería Agrónoma. Ya en los primeros cursos en la Universidad, con 20 o 21 años, entró en Bambones, cuando lo "lógico" es que, por vivir en El Toscal, fichara en Ni Pico Ni Corto. Sin embargo, a Nóbrega lo "mete" en la murga de El Cardonal su afición. Desde el último año de la plaza de toros (1989) acudía al concurso con sus amigos y se sentó entre el público, que consideró más divertido y ruidoso. Fue el inicio de su trayectoria murguera, junto a Mario, Fran... que nació en la grada y se coronó en 1992 en la fila... y ya suma 27 carnavales, con la excepción de 1996, cuando el proyecto fin de carrera le obligó a hacer un alto con la murga.

En las dos últimas ediciones, ha preferido vivir las murgas al ritmo del grupo de letristas, más ajeno a los ensayos. Puede combinar mejor una reunión desde mayo para preparar el repertorio, que la intensidad y frenesí de los ensayos, desde septiembre, casi sin tregua ya desde diciembre.

Reconocido por su ingenio y miembro del admirado y reconocido grupo de letristas de Bambones (Jordán, Juanjo "El abogado", Mario, Agustín, Primi y el propio Nóbrega), Javi ha desarrollado una faceta plástica. Ya de pequeño los profesores de La Salle, cuando debían ausentarse algún momento, sacaban a Nóbrega del aula y lo ponían en la pizarra, donde él pintaba y jugaba a que los pequeños identificaran sus personajes. Con su llegada a Bambones, en 1992, le encomendaron el que hiciera el popular payaso, el primero de una colección que completan más de dos décadas de grupos. "¿Viste el último? ¿El de la comparsa Tropicana infantil?", pregunta con la ilusión y la mira de un niño pequeño. Es su primer logotipo de Carnaval fuera de las murgas.



Pero el prestigio y reconocimiento a la labor de Nóbrega también le ha venido desde la Tacita de Plata, donde en cuatro ediciones fue el ilustrador de los sellos de los grupos ganadores en Cádiz. Él no pinta al boleo. Se sienta con los representantes de los grupos, les pregunta la historia, las características y hasta comparte los bocetos previos al diseño final. Son logos "con definición".

Fuera del mundillo del Carnaval, Nóbrega acaba de finalizar su cuarto cómic de una colección encargada por la Federación Española de Colombofilia -de ocho páginas cada uno-, en el que hace los diálogos. Y otro trabajo más ambicioso aún, que está a punto de salir, los 300 años de la muerte del fundador del colegio La Salle, "El loco de las escuelas", que -con 30 páginas- se editará este abril en portugués, inglés, francés, catalán, euskera y castellano.

Y aún así, saca tiempo para hacer letras. Mirando a 2018, cuando Bambones quedó fuera de final, afirma que "creo que podíamos pasar sobradamente a la final; a la fase no vamos a competir contra nosotros". A la hora de analizar el nuevo repertorio, adelanta que "no se plantea hacer dura crítica y directa, sino tocar otra tecla: sentimiento. Bambones ningún año baja el pistón, mantenemos el compromiso y nunca nos acomodamos. Otra cosa es si acertamos más o menos". "La final será un bombazo, si nos dejan pasar a ella, gracias a una selección musical muy potente, letras muy trabajadas. La murga tiene mucha fuerza y mejor vocalización".

Humberto Gonar 

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