jueves, 21 de febrero de 2019

Los Tiralenguas, con madera de campeón

Tiralenguas cumplieron con las expectativas en la tercera fase del Concurso de Murgas del Norte, una velada en la que los de José Antonio Vera fueron arrolladores a la hora de vender su repertorio de marcada crítica social y cuya potencia vocal les permitió conectar al máximo con la grada. A Risilocas, por su parte, les costó arrancar pero dejaron buen sabor de boca con su segundo tema, mientras que Pizzicatos, consciente de sus limitaciones, engrandecieron el significado de murga humilde.


Tiralenguas
Aún con la adrenalina que les supuso el pase a la final de Santa Cruz apenas cinco días antes, Tiralenguas fueron arrasadores en el estreno de la tercera fase. Los de José Antonio Vera mantuvieron la misma potencia y presencia vocales que en la capital, acentuadas por el calor de un recinto casi monopolizado por su afición. En 'Detrás de la barrera' arrancaron con un buen comienzo en el que nombraron a los que "arriesgan su vida" en una patera frente a los políticos que solo buscan la foto junto a ellos por puro protagonismo". Tras un par de estrofas planas subieron de intensidad elogiando los profesionales sanitarios, que también padecen "listas de espera tercermundistas". Tono más sentimental a la hora de querer "derribar barreras en tu ciudad" para recordar a los que van en silla de ruedas, los invidentes y los que no encuentran trabajo por su edad. Mucho más forzada fue la inclusión de los asesinatos a mujeres, aunque ese pegote les sirvió para llegar de lleno al auditorio.

Para su segundo eligieron 'Los valores', también de mucha crítica social a base de paralelismos, aunque por momentos sin hilo argumental sólido. Se preguntan si "algún político se merece el sueldo que le pagan" en relación con el auténtico valor que sí tienen familias para sacar a sus hijos adelante. Tratan el descuento de residentes y la medalla "que se quiso colgar Coalición" y su diputada Ana Oramas. Metieron con algo de calzador el valor de sacar una carrera en relación al máster de Cifuentes y hablaron del desorbitado precio de los alquileres antes de pedir "un precio decente para que no duerma en la calle nuestra gente". Aunque les costó volver al teórico camino por el que debía discurrir el tema, se reencontraron preguntándose "cuánto vale la vida de los niños en el Norte sin pediatras de Urgencias" en un final con mucho sentimiento y conexión. Con la misma potencia y derroche de fuerzas de casi todos sus minutos anteriores. Una combinación que les permitió acabar muy arriba, cerrar una fase muy sólida, hacer méritos para colarse sin apuros en la final y además dejar un serio aviso de estar dispuestos a revalidar su primer premio de 2018.



Risilocas
En un año de tantas bajas se agradece al regreso de una murga como Risilocas tras un concurso de paréntesis, y de nuevo con Luisi Hernández al frente. Buen solo en su entrada y buen arranque de 'Los arrepentidos' su primera canción. Un inicio en el que escenificaron a ese ciudadano que "puso su confianza en Coalición" cuando han acabado siendo "falsos nacionalistas". Pero ahí el tema dejó de tener coherencia... al menos en base a lo que se había anunciado. Sólo se salvó cuando dijeron que "no vendría alcalde ninguno porque no están arrepentidos". Se acuerdan de los jubilados, pero no para arrepentirse de nada, sino para exigir una pensión digna. En su final ganan en fuerza coral, pero el remordimiento a tratar ahí fue demasiado suyo al reconocer que se arrepentían de haber dejado el Carnaval un año, una parte que bien podía haberse incluido en una entrada o en una despedida en lugar de en mitad de tema.

Si una cosa caracterizaba a Risilocas antes de su pequeño parón era el proponer algo distinto en al menos uno de sus temas. Y anoche, en su regreso, no fueron menos con 'Las chicas del cable', con el que escenificaron esas telefonistas de antaño que "lo escuchan todo". Su caracterización, la temática e incluso el inicio de su desarrollo (juego de palabras para arremeter contra Cifuentes) podían recordar a Triquikonas, pero las de Icod apostaron netamente por un tono serio y hasta cargado de sentimentalismo. Así, su llamada desde el pasado pareció chirriar un poco, pero les sirvió para ejecutar notablemente (por argumentos, fuerza y conexión) el sufrimiento y la "discriminación" que aún hoy "padecen las que nacen mujeres pero se sienten hombres" ante una "sociedad que no les acepta". Su telefonillo les sirvió a continuación para escuchar "los desmanes de los políticos a los que no les importa España ni su gente" en un tramo en el que las icodenses se mostraron vertiginosas, aunque con una vocalización condicionada por su montaje musical. Ganaron algo más de garra en su final, en el que, saliéndose de su personaje, y con una visión más global, denunciaron la brecha salarial entre géneros en un canto en pos de la igualdad y que les dejó con un muy buen sabor de boca.

Pizzicatos
Los últimos de las fases y seguramente con el disfraz más simple (de obrero) de los 11 participantes€ pero con diferencia la mejor puesta en escena para entretener al auditorio y dignificar al máximo el significado de murga. Con apenas 21 integrantes delante de los micros en las primeras palabras de la entrada ya admitieron sus limitaciones: "El concurso nos da igual, solo salimos para criticar... aprovecha para ir a mear". Fue solo el inicio de unos minutos maravillosos, de auténtica modestia murguera y en los que su director, Óscar Rocío, caricaturizó a su propio grupo. Con frases preparadas, con improvisación ("me esperaba esto, pero no tan pronto", dijo mientras se marchaban algunos políticos en la primera fila) y con un pequeño himno conmemorativo de su vigésimo aniversario en el que defendieron a su murga como "una familia verdadera".

'La fiesta de la mortadela' fue la primera canción de Pizzicatos. Monográfico sobre cómo trata de conseguir votos Coalición Canaria, desde fiestas para mayores, enchufismo, concesión de obras€ "Llevan 30 años usando la táctica del bocata para los barrios" denunciaron, en medio de un contenido bien argumentado pero muy lastrado por las melodías elegidas. Prolongaron su ataque a Coalición con la segunda, 'Presidenta divina para incapacidad terrenal', donde parodiaron el nombramiento de la Virgen de Candelaria, a la que llamaron "Cayaya", como presidenta honorífica del Cabildo. Si su primer tema tuvo contenido, este lo mantuvo y además le añadió ingenio, con aportaciones como que La Morenita "se acomodó trabajando en Santa Cruz con gente fina" y nombrando asesores como la virgen del Carmen (para el muelle de Puerto de la Cruz), el Hermano Pedro (para el Hospital del Norte), San Roquito (para las carreteras) y San Vicente (para el Carnaval). Brillante la estrofa sobre "Paco Linares, que ha hecho milagros con concejales sin puta idea y sigue ganando cada elección". Fueron algo más directos y serios en su final llamando a Alonso "miserable para usar la religión para cuatro votos ganar". Dentro de sus limitaciones (de nuevo con unas músicas muy simples) estuvieron muy por encima de las expectativas que generaron al subir a tablas. Han plantado la semilla para volver a ser grandes. Lo complicado es que germine.

La Opinión de TenerifeCarlos García

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