sábado, 9 de febrero de 2019

Los niños se lo ponen difícil al jurado

Público escaso en las sillas y gradas del Recinto Ferial, pero ilusión y ganas de mostrar lo trabajado durante meses no faltaron sobre el escenario en la segunda fase del Concurso de murgas infantiles en la que estuvieron Rebeldes, Lenguas Largas, Frikywiky's, El Cabito, Guachipanduzy, Castorcitos y Redoblones.

La cita empezó con uno de los platos fuertes del Carnaval infantil: Rebeldes. Los cincuenta miembros de la murga dirigida por Sheila Córdoba lucieron una fantasía titulada Caballero de leyenda en busca del Carnaval soñado. Empezaron calentando las gargantas con su tradicional pasacalles, lo que animó, y de qué manera, a los asistentes. Luego entraron de lleno con el primer tema a concurso, que lleva por título Siempre que puedo, pido un deseo.

Fue una letra cargada de crítica a problemas que ven o marcan su vida diaria como el medio ambiente o la educación, incluso, "cómo aprobar todo sin estudiar nada" entre otros temas y cómo "dejando volar la imaginación y pidiendo un deseo, dejando volar la imaginación para que haya un mundo mejor", cantaron. Y al final, como mandan los cánones murgueros expresaron su "amor por la tierra, en Carnaval", como el chimpum de toda la vida.

La segunda canción que interpretaron los componentes de esta murga fundada en 1970, giró sobre un tema de claro compromiso, y candente en lo político, que evidencia cómo preocupa a nuestros pequeños asuntos como la igualdad y la educación de género.



Con el título Las niñas ya no quieren ser princesas -como cantó Joaquín Sabina hace muchos años- reclamaron igualdad en todos los planos de su vida, en los concursos de murgas también. Y de cómo quieren combatir los roles trasnochados porque "ellas ni quieren ser princesas, ni vestir de rosa y tampoco son sirenas". La murga cantó "sea de rosa o azul, o de cualquier otro color, todos somos iguales y nos queremos unir". Entre el público, familiares de los integrantes de la murga repartieron lazos que combinaban el rosa y el azul de forma simétrica.

Fue una buena actuación en la que, los pequeños demostraron las tablas que atesoran en el Carnaval.

Al término de su actuación: "Eso sí que es un pedazo de murga" y "que boten, que boten otra vez", fue la reacción de sus incondicionales, que se arremolinaron en el frente del escenario como señal de lo bien que lo hizo Rebeldes.

Lenguas Largas fueron los segundos en saltar sobre el escenario de Las profundidades marinas -tema del Carnaval 2019-. Los niños y niñas de esta formación, dirigida por Laura Martín Rodríguez, lucieron una fantasía llamada Merlín y los buhos mágicos, diseñado por Luis Fernández.

Su primer tema, Nuestro reloj de arena, se centró en los recuerdos maravillosos que también tienen los pequeños, aunque tengan poca edad. Así, cantaron sobre la magia de la noche de Reyes Magos, la compañía de los abuelos que ya no están. Hablaron de lo cara que está la vida ahora, del problema del paro y la polémica sobre la prohibición de acceder hasta las mismas gradas con cochecitos de bebé, lo que es imposible por el plan de seguridad, como ocurre en cualquier recinto en el que se celebran actividades en las que acude una gran afluencia de público. Señalaron que "todo esto, que ocurre en el presente, habría que cambiarlo y que las cosas fueran como en el pasado.

La polémica tiene difícil solución sobre todo para aquellos que acuden con bebés a un Recinto Ferial, de noche, en el que el sonido está a bastantes miles de watios por encima del cero. Si no se quiere entender lo importante, lo demás es más difícil de comprender.

El cole, protagonista

La segunda canción presentada a concurso por Lenguas Largas, bajo el título Un día en el cole, los niños hicieron un recorrido por las peripecias que sortean los niños para ir al cole. Desde el despertar tan pronto por la mañana, como anécdotas divertidas a las que les sacaron punta. Aquí va una: "En clase de Conocimiento del Medio, la profe pregunta por los cuatro puntos cardinales" contestando los murgueros a modo de alumno que no se lleva preparada la lección que "NO SE", osea Norte, Oeste, Sur y Este.

En medio de la jornada colegial, el recreo, del que dijeron que el tiempo que tienen es muy corto y querrían que fuera más largo. El tema acabó con un juego entre los integrantes de Lenguas Largas y el público, al que hicieron aplaudir siguiendo el ritmo. Lo más interesante fue cómo reclamaron la presencia del Silbo Gomero como asignatura en todos lo colegios, "una tradición que merece más atención", concluyeron no sin antes agradecer a Rogelio Botanz el haberles enseñado a silbar.

Frikywiky's, los terceros de la segunda fase, subieron al escenario luciendo una fantasía con un simpático título: ¿Pescador yo? Desde Anaga al muelle de La Hondura y no he pescado ni una fula. Y el segundo clásico de la noche llegó, aunque se hizo de rogar: "Con el permiso de ustedes nos vamos a quitar el tocado".

Los chiquillos dirigidos por Neria Rodríguez apostaron en su primera canción por una temática no muy infantil, pero no por ello exento de la crítica murguera: la tragedia de la inmigración, de quienes pierden la vida en el mar intentando llegar a las costas canarias, de cómo para muchos de los que llegan se cierran las puertas y con ellas sus sueños acaban truncados. Y mientras, acusaron, los responsables políticos sin ofrecer una solución que acabe con este drama. Por cierto, el título estaba cargado de ironía: Las ventajas de no ser canario.

A Frikywiky's se le notó falta de tiempo en el local de ensayo, pero lo que no dejaron de demostrar es sus ganas de participar en el Carnaval, algo que no se entrena, que se lleva dentro de todo carnavalero.

La segunda canción se tituló De hobbie en hobbie y así suelto el móvil. Fue un tema que tuvo como ejes centrales la limpieza de la ciudad, los maratones o la solidaridad, así como todo lo que se pierde la gente cuando está pendiente del móvil.

En el ecuador del certamen le tocó el turno a la murga El Cabito. Treinta y tres niños y niñas dirigidos por Johana Neira Vidal, que lucieron la fantasía diseñada por la propia murga: Una piñata embrujada para el mejor Carnaval del mundo.

Comenzaron su repertorio con Entre Facebook y Iphone y tiro porque me toca. Cantaron cómo pasan el recreo compartiendo el desayuno, entre juegos tradicionales como la comba y el trompo, pero la mayoría usa las nuevas tecnologías para descargarse aplicaciones con las que hacer las tareas o jugar a través una pantalla en lugar de hacerlo como antes, en el patio. Fue sin duda un tema en el que acertaron con las rimas, la crítica y la entonación. En la canción, quizás algo corta, advirtieron de que "son el espejo en el que se miran nuestros hermanos y de nosotros depende que jueguen de mayores al solitario o a cualquier juego con amigos".

Con el segundo tema Un niño, historias de ayer y hoy, también cantaron sobre las aplicaciones, las nuevas tecnologías, ordenadores y tablets confrontando cómo un niño pasa el tiempo hoy en día, aunque esté con su familia y cómo sus familiares lo hacían antes. Un domingo de paseo, con la abuela que canta un bolero y un adolescente con regaeton; miles de aplicaciones en la tablet cuando se podría aprovechar para estar con los suyos.

El Cabito, dejó el listón alto. Letras que se entendieron, pusieron mucha energía sobre el escenario y entonaron de maravilla. Seguro que están entre los favoritos al máximo galardón que se conocerá esta noche, cuando finalice la tercera fase con las últimas seis murgas participantes.

Guachipanduzy, los quintos en actuar, se trajeron a la afición entera. Al menos fue de las que más animaron. Los niños y niñas dirigidos por Lara Coello lucieron una fantasía con el nombre Un brujo muy peculiar ha llegado para hechizar el Carnaval, cantaron su primer tema centrado en los juegos de toda la vida frente a los modernos de los que se encaprichan hoy muchos menudos. Con el título Algo más que un regalo recordaron el brilé, saltar a la pata coja, el trompo, el aro, los boliches, el yo-yo y otros como la gallinita ciega y muchos juegos para divertirse en la calle. Los 41 guachis demostraron sobre la tarima las horas de ensayo en el local: dicción estupenda y entonación notable y, además, hicieron "jugar" al público al que hicieron cantar con ellos.

El segundo de los temas fue Como mi pandilla solo hay una y la quiero como ninguna. Levantaron al público y son merecedores de estar en lo más alto esta noche.

Castorcitos empezó con Para hacer el tema perfecto debo hacer todo correcto con el que ensalzaron la crítica para relucir la polémica de los carritos de bebé así como el criterio de puntuación del jurado. Luego llegaron al público con un homenaje a las murgas porque para ellos "todas tienen primer premio". Su segundo tema fue Espectador.

Los últimos de la noche fueron Redoblones. Vistieron la fantasía Guardián de los mares y reyes del Atlántico e interpretaron Padreras contra madreros y La floristería.

En la primera canción pusieron en valor el trabajo de padres y madres. Cantaron sobre las preferencias que pueden tener los niños a la hora de intervenir uno u otro en las decisiones que toman día a día. Al final, destacaron la labor que juntos hacen porque "con amor solo quieren ver a sus hijos madurar". La murga tiró de solista para poner la guinda a una canción que resaltó el papel de toda la familia.

El segundo de los temas sirvió para poner sobre el escenario toda una auténtica floristería. A cada asunto que trataron lo identificaron con una flor hasta que llegaron a deshojar una margarita para señalar que la concejal de Fiestas, Gladis de León, deshoja su querer o no querer por las murgas infantiles, le criticaron.

La Opinión de TenerifeMiguel Ángel Autero

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