martes, 19 de febrero de 2019

Concurso de murgas: evolución o involución

Ni los propios murgueros se ponen de acuerdo hacia dónde va su concurso. Desde la tranquilidad que se vive fuera de los ensayos, exponentes de estilos de Mamelucos, Singuangos, Chinchosos y Triqui-Traques de años atrás advierten de la necesidad de cuidar la letra y no perder el rumbo, frente a los autores actuales que se limitan a defender estilos, y descartan que la técnica vaya en detrimento de la letra.


Estilo. Alexis Hernández, referente que marcó época en Chinchosos, cree que "la gente que está haciendo las letras se está yendo a donde no debería. Mi referente son las chirigotas, no como fuente de inspiración, sino por evolución: tú escuchas las de hoy y las de hace cien años y es el mismo estilo con un forillo diferente, nunca han perdido lo que son". "Zeta-Zetas me dejó boquiabierto. Pero se corre el peligro de que la gente se preocupe menos de lo que cuenta y más por la parafernalia que lo rodea; y eso deja en desventaja a quien no sigue esa senda. ¿Cómo ganan un primero así Mamelucos, Bambones, Diablos, Traviata? Están jugando con distintas reglas", sentencia Alexis, que rehúye los temas endogámicos o el abuso de la participación de otros grupos, que "convierten el tema en un coso sobre un escenario". Y un aviso a los letristas, la necesidad de recuperar el humor en las canciones.

A Félix Padilla, exdirector de Triquis y Ni Pico, no le gusta hacia dónde va el concurso. "Los grupos se preparan más las fases que la final, que me parece muy larga". Cree que se innova, aún cuidando letra, para que sea más atractiva. Pero avisa: "nos estamos desvirtuando nosotros mismos".



José Antonio González, de la desaparecida Singuangos, cree que "la final estuvo por debajo del nivel esperado. Hasta que no te subes al escenario, nada de lo que se diga anteriormente vale. El estilo de Zeta Zetas es un estilo válido para el concurso, pero tiene fecha de caducidad por lo que cuesta, pero no tiene nada que ver con lo que entendemos lo que es una murga; pero es lo que impera y lo que manda ahora. Es muy complicado seguir porque requiere dinero y demasiado sacrificio".

Toño Ramírez, fundador de Mamelucos, sin embargo, admite que no le disgusta el rumbo del concurso: "Renovarse o morir. El propio concurso se tiene que renovar y eso pasa por engrandecer el propio espectáculo. Otra cosa es cómo lo hagas, pero el espectáculo no puede venirse a menos. A veces, el uso de tecnología te puede quitar esencia de murga, pero es un riesgo que corre cada una". Para Toño, la clave es "prestar el mismo cariño al montaje que a la letra, aunque ahora el repertorio entra más por los ojos".

Para Carlos Casanova, letrista de La Traviata, "el concurso se está yendo a un estilo más comercial; nosotros hemos trazado un puente entre la murga y el público intentando tocar más corazón". Asegura que "está claro que ganó una canción de efectos especiales, pero no tiene que ser la mejor opción. Cada uno debe ir en su estilo; ese no es el nuestro". Otra cosa es la apuesta para la final: "Hay 4 o 5 que se pueden permitir el lujo de guardar los mejores temas para final y el resto quema sus naves en fase".

Yone Expósito, letrista que fue de Trabas, y está en activo en Ni Pico y la ganadora infantil Castorcitos, valora que "estamos viendo unas puestas en escena y apuestas visuales que están por encima de la simple y llana letra". "No creo que se sacrifiquen letras. Si sabes hacerlo bien, puedes hacer las dos cosas. No creo que Zeta-Zetas carezca de contenido y está demostrado".

Para Santi Martel, de Zeta Zetas, el espectáculo audiovisual no se ha impuesto a las letras, "sino el trabajo. "Letra y audiovisual tienen que ir cogidas de la mano; si apuestas por lo visual, no sirve de nada. Hay muchas veces que tienes mucha letra y no triunfa. Debe haber una simbiosis y que prime la letra". Airam Bazzocchi, de Mamelucos, dice que el concurso va hacia donde está ahora, cada uno con su estilo. "Nosotros quedamos a poco del primer puesto, y somos antagónicos en estilo y fue porque Zeta-Zetas mereció ganar. Prevalece la murga que más guste al público. Nadie se ha adaptado al modelo Zeta-Zetas, cada uno lleva su estilo".

Duración de la final. Otro de los asuntos de debate, la duración. Para Alexis Hernández, "la final debería ser a siete y un sábado", pero insiste en regular las bases, si los tiros van por el espectáculo. El que no quiera utilizar las pantallas, ¿qué pasa?, ¿está condenado?", se pregunta. Y sentencia: "Condicionar el premio por el uso de las pantallas es una ridiculez. Y con el fallo del jurado de este año acabas de decir que como no uses la pantalla de forma inteligente no vas a conseguir premio. Esto se va de las manos". Félix Padilla es partidario de recortar finalistas o canciones; en vez de dos, una en la final. "Este año quitas un tema y hubiera sido igual. La final, mejor un sábado con ocho finalistas a un tema, o seis finalistas a dos temas".

Para José Antonio González, "siempre he defendido recortar el número de finalistas. Seis sería ideal". Cree que "menos murgas en la final darían más calidad, pero depende de las murgas".

Toño Ramírez coincide en bajar el número de finalistas a seis mientras no se pongan dos escenarios, y uno giratorio. O incluso reducir el tiempo de duración a 25 minutos por murga. Carlos Casanova comparte el formato de final a ocho, tal vez un sábado, mientras que Yone Expósito la mantendría como está. "La final es un día al año y retrasarla al sábado quizás resta ambiente por la cercanía de las fases al viernes". Santi Martel prefiere mantener el modelo actual también, y advierte del riesgo que se correría suprimiendo plazas en la final: si se pone más caro el pase, se apostaría con temas más fuertes en fase que iría en detrimento de la final, advierte. "La cantidad no tiene que ir unida a la calidad", añade.

Bazzochi es partidario de una buena final, al margen del número; "a veces no salen las cosas como piensas". Para el público, "si ve ocho murgas buenísimas, como si le pones quince; igual ser más ágil entre murga y murga", y descarta una final con un tema por murga ni recortar la duración. "En Cádiz la final dura hasta las nueve de la mañana y nadie dice nada, y hay cosas también malas que se oyen".

Componentes. Cuando se le pregunta a Alexis Hernández sobre la posibilidad de bajar el mínimo de 40 y el máximo de 85 componentes, el reconocido murguero se muestra más preocupado por subir junto a las murgas grupos completos que no aportan nada. "No puede ser un desfile en cada canción, controlaría eso". Mantendría esa norma también Félix Padilla, que como Alexis dice que solo falta que se sumen "carrozas y coches engalanados" a las actuaciones de los grupos. José Antonio González advierte que el número de componentes no es un problema en sí, "sino de la gente que va donde huele premios". Toño Ramírez sostiene que "puedes tener 85 componentes y sonar mal, y contar con 40, y sonar bien; las murgas suenan, otra cosa es cantar".

Carlos Casanova no tocaría el número de componentes, sino que dejaría que la murga sea también la que haga la parodia, si así lo decide. Yone Expósito deja la puerta entreabierta a murgas menos numerosas, con el riesgo de que esos componentes que no salen se queden en sus casas y no se incorporen a otras. Santi Martel admite que, a título personal, es partidario de bajar el máximo, un contra de la mayoría de su propia murga. Eso sí, prefiere que se mantenga el límite a que se deje abierto el máximo.

Bazzocchi asegura que la gente está "en la murga que quiere, no es un tema que haya que regular desde la organización". "Es como la gente de murguilandia, que habla y dice que hay murgas grandes y pequeñas: hay murgas que ensayan más y otras menos".

Arrastrar nota a final, o no. Sobre el sistema de votación, Alexis Hernández dice que "que cuenten las notas de fase y final es bueno para el público, pero malo para las murgas, que se tienen que poner las pilas". "Lo ideal sería que gane quien mejor repertorio tenga", dice Padilla, pero como cada murga se prepara para fase y final... "que gane quien gane en la final", precisa. González es partidario también de arrastrar la puntuación de fase a final, frente a Ramírez, que prefiere puntuar de forma independiente. Casanova prefiere el actual formato también, mientras que Yone preferiría valorar el repertorio completo. Para Martel, "cualquier fórmula me vale, Javi (Lemus) y yo pretendemos hacer dos finales". También defiende Bazzocchi que cuente la nota de fase a la final, porque así se valora el repertorio.

Así se grabó la canción del croma, de Zeta-Zetas

El vídeo que proyectó Zeta-Zetas en el segundo tema de su final, con el uso del croma, lo grabó en diciembre en los estudios de Televisión Canaria con La Creme Films, un domingo desde las ocho de la mañana, hasta las seis de la tarde. Fundamental ha sido la coordinación de Alejandro López, que fue a cada ensayo para cuadrar el directo con las imágenes.

Humberto Gonar 

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