lunes, 10 de diciembre de 2018

Marco Marrero y María Díaz: “Nuestras colecciones siempre cuentan historias, y salen de pelear mucho”

Marco Marrero y María Díaz, iniciaron iniciaron su andadura en 1990 en el Puerto de la Cruz. En 1998 incursionan en pasarelas nacionales, y un año después desfilan en Cibeles. En el año 2000 presentan su colección de novias en París. En el 2013, como responsables de diseño de vestuario de Patricia Yurena en Miss Universo, su vestido de gala resulta escogido el mejor diseño.
Son los encargados de vestuario de las concursantes de ‘Quiero ser Reina’.

– Son 25 años ya de trabajo constante y éxitos en el mundo de la moda. ¿Cuál es el nivel de realización personal con lo logrado hasta ahora?
María Díaz: “La satisfacción personal de haber llegado hasta aquí es que, ni me lo hubiera planteado. Ni Marco ni yo nos planteamos que cuando empezamos esto acabaría siendo lo que es. Marco y María es un nombre, una empresa que tiene un camino hecho y un reconocimiento. Hay gente que sabe lo que es Marco y María sin conocer a Marco y María. La satisfacción más grande es ver como a raíz del sueño de dos amigos surgiera una firma como la que hoy en día tenemos, gracias también a muchísima gente.”

Marco Marrero: “Empezamos con esto casi jugando, pero siempre tuvimos claro que queríamos que cuando la gente viera un vestido nuestro lo identificara, que viera el sello de lo que nos gustaba. Al principio éramos un poquito como los raros de aquí, porque siempre apostamos por lo creativo y diferente, saliéndonos un poco de la corriente, de lo que está de moda. Ahora sí, la gente identifica lo que es un producto nuestro”.



– ¿Qué queda en las colecciones actuales de aquellos Marco y María que empezaban en el Puerto de la Cruz?
M.D.: “Pues queda lo mismo. Creo que cada vez que empezamos una colección, empezamos de nuevo. Le ponemos la misma pasión, el mismo énfasis, las mismas ganas y creatividad. Nos encanta contar historias con las colecciones. No fabricamos un vestido así porque así, sino que una colección tiene que tener una historia, tiene que tener sentimiento, porque si no, no surge. Yo creo que es verdad que existe el duende.”

M.M.: “Yo creo que queda todo. Nos queda la ilusión, que no se ha perdido desde que empezamos. Y que cada temporada nos gusta innovar, siempre seguimos investigando y desarrollando, que así fue como empezamos”.

– ¿Y de esos dos niños que jugaba en sus calles?
M.D.: “Bueno físicamente no queda nada [ríe]. Pero sí queda el amor por el Puerto de la Cruz. Por mi municipio y por el sitio en el que nací. De hecho, por mucho que trabajemos fuera y viajemos y estemos en Santa Cruz, el regresar al Puerto y a mitad de autopista ver el Valle, me llena de energía”.

M.M.: “De ese niño ya queda poco [también ríe]. Ya ha pasado mucho. Pero sí queda la curiosidad y el intentar ir siempre un paso por delante”.

– ¿Las colecciones, qué tienen de Marco y qué de María?
M.D.: “No te podría decir que hay un cincuenta por ciento de cada uno. El cien por cien de las colecciones son de Marco y María, porque las trabajamos juntos, solos, y la gente del equipo ve la colección cuando ya hemos decidido muchas cosas. Hay peleas y enfados, trabajo y momentos de decir que lo dejo durante unos días para volver a coger energía”.

M.M.: “Las colecciones salen porque discutimos mucho y nos peleamos y cada uno aporta lo que al otro le falta. Siempre María tiene más los pies en la tierra y yo me voy más por las nubes, y ese binomio es el que ha funcionado hasta ahora”.

– Es difícil mantenerse tan alto durante tanto tiempo, ¿cómo lo hacen?, ¿cuál es el secreto?
M.D.: “El primordial es que siempre hemos tenido los pies en la tierra. Las cosas las hemos hecho pasito a pasito. Aunque hayamos tenido la oportunidad de dar un salto grande, siempre lo hemos hecho con mucha tranquilidad, sin lanzarnos a la piscina, como suele decirse. Y porque tenemos detrás un equipo muy trabajador que también nos pone los pies en la tierra. Marco y María suenan como dos personas, pero es un equipo muy grande”.

M.M.: “El secreto no es otro que trabajar. Nunca creerte que has realizado algo muy importante, sino que cada temporada se empiece de cero. Esto es toda una aventura, como un examen continuo”.

– Danos detalles de la colección 2019 ¿en qué se inspira?
M.D.: “Surgió por una canción basada en un poema de un poeta irlandés que tanto a Marco como a mi nos sugirió mucho cuando la oímos, y cuando descubrimos el significado de la canción, el poema y la trayectoria del autor, nos enamoramos. Es como el saber que todo vuelve, quiero decir, después del otoño llega de nuevo el invierno, y siempre así con las estaciones. Se llama La Última Rosa del Verano, y es eso, que todo vuelve a suceder pase lo que pase”.

M.M.: “Queríamos interpretar el paso del tiempo, cuando termina el verano y empieza esa decadencia hasta el invierno, para empezar a meter esos vestidos blancos y rematar el fin de la temporada con lo que es la novia más clásica”.

– Y hoy, ¿cuál es ese proyecto que los mantiene ocupados?
M.D.: “La colección de 2020. Esto es un no parar. La moda es como la pescadilla que se muerde la cola. Cuando estás vendiendo una cosa, ya tienes que estar creando la siguiente. La moda es un concepto comercial muy perecedero.”

M.M.: “La siguiente colección. Ahora que está la de 2019 en la tienda y saliendo los pedidos, ya estamos en otra guerra. Investigando tejidos, mirando patrones… Esto es el cuento de nunca acabar”.

– ¿Qué guardan Marco y María como si fuera un tesoro?
M.D.: “Tenemos varias cosas, entre ellas un vestido joya que fue como el punto de partida de Marco y María. Fue el primero que salió en editoriales, y tiene un nacimiento muy bucólico con un tejido hecho por nosotros, pintado con pintura comprada en ferretería y hecho en las azoteas de nuestras casas. Un vestido dorado al que le tenemos mucho cariño que fue portada de El País”.

M.M.: “Tenemos piezas de los principios. Un vestido de encaje de brujas que fue como un invento del momento y que al final funcionó muchísimo. Procuramos de cada colección quedarnos con algo muy significativo”.

– El descubrimiento del escaparate de Navidad de la tienda de Marco&María va camino de convertirse en toda una tradición en la ciudad. ¿Qué significó para ustedes abrir tienda en Santa Cruz?
M.D.: “Pues sin quererlo sí, la verdad. El venir para Santa Cruz fue gracias a un amigo que nos empujó un poco, y luego al llegar aquí formamos un equipo de gente más amplio que empezó a trabajar con nosotros y ha sido un cambio radical. Nosotros ya vendíamos fuera incluso estando en el Puerto, pero en siete años la empresa ha cogido un nivel internacional bastante grande”.

M.M.: “Quitarnos un poco el miedo. Nosotros estábamos en el Norte muy tranquilitos, en nuestro taller pequeño. Cuando nos propusieron venir a Santa Cruz dijimos que a dónde íbamos. Pero ya dimos el paso y vimos que tener una puerta abierta a la calle y que el público pueda entrar y tocar el producto, fue un cambio radical. Creo que ahí fue como el despegue nuestro”.

– Qué recuerdos guardan de su paso y sus tres Reinas en el Carnaval de Santa Cruz?
M.D.: “El Carnaval nunca se ha ido de mi corazón. Es algo que amo, sobre todo el crear fantasías para Reinas, porque para cualquier diseñador que haya nacido en Canarias, incluso los que no hayan nacido aquí, tiene que ser un sueño. Porque no tienes límites. Aparte, nuestros inicios fueron en talleres muy entrañables, talleres familiares, donde iban los amigos después del trabajo. No era todo tan comercial. Incluso poníamos dinero. Quizá por eso, en aquella época, nos lanzábamos más, jugábamos con propuestas diferentes. Era una época muy bonita y yo creo que no la olvidaremos nunca. De hecho, cuando llega el Carnaval, yo me saco el mono yendo a talleres como, por ejemplo, el de Santi Castro. Tengo una sobrina que se dedica también a esto. Les echo una mano.”

M.M.: “Nos metimos en el Carnaval porque era una cosa que nos llamaba la atención siempre. De hecho, hasta la primera Reina, presentamos como cuatro o cinco antes. No fue llegar y besar el santo. Siempre nos gusta arriesgar. El recuerdo está siempre, así que cada vez que llega esta época, buscamos como matar el gusanillo. Siempre estamos metidos en algún fandango, pero sin la responsabilidad de tener un proyecto entero”.

– ¿Volverían a intentarlo?
M.D.: “No me veo. Yo no sé hacer esas cosas que los diseñadores están haciendo ahora. A lo mejor haríamos otra cosa y gustaría, una propuesta diferente, pero el tipo de vestido… Nosotros salimos del Carnaval cuando la rueda estaba iniciándose, eran otras medidas y otro tipo de vestidos”.

M.M.: “Yo no me veo ya, ya no tengo edad [entre risas]. Pero sí que nos gusta estar por los alrededores”.

– ¿Y del paso por Cibeles y París, ¿cómo son esos recuerdos?
M.D.: “Son tantos. Todos los momentos son importantes. Cada vez que creamos una colección es como si diéramos a luz un hijo. Los recuerdo todos con mucho cariño. Acabamos de venir de París hace poco. Si fueran los de los inicios, quizá con algo más de miedo y nervios, aunque siguen continuando esos nervios y miedos ahí cuando acudimos a Barcelona y de nuevo a París. Siempre está esa incertidumbre, incluso cuando presentamos aquí. Ponemos toda la carne en el asador”.

M.M.: “Esos fueron nuestros inicios, casi, y siempre digo que fue como tirarnos a la piscina sin saber nadar. Cuando todavía no teníamos idea de nada. Nos metimos como a trompicones, y a base de trompicones hemos ido aprendiendo. Como cuando empezábamos a tener nuestros primeros clientes en los países árabes y nos pilló la Guerra del Golfo y al final se fue todo abajo. Lo nuestro no ha sido un camino de rosas”.

– ¿Es Patricia Yurena nuestra modelo canaria más reconocida su musa?
M.D.: “Nosotros tenemos muchas musas. Tenemos algunas que son incluso clientas del día a día. Lo que pasa es que Patricia Yurena es alguien a quien queremos mucho. No solo la valoramos como modelo, sino también como persona. La hemos visto crecer, es adorable, pero musas…. Tenemos una, que se llama Guacimara Díaz, que es de Icod, que nació con nosotros y terminó su carrera también con nosotros, y es una persona también en la que nosotros confiábamos mucho. Era el punto de partida de muchas colecciones.”

M.M.: “Patri sí es una imagen muy importante de nuestra trayectoria. Cuando llegó a Miss Universo con el vestido que le hicimos la imagen fue muy potente y salió por todos lados”.

– ¿Qué les parece el concepto de ‘Quiero ser Reina’ para elegir candidata a Reina del Carnaval?
M.D.: “Un concepto muy actual, muy de los tiempos que vivimos y me parece que es un avance tanto para el diseñador como para la candidata. No te vas a encontrar con alguien que tan solo ansía ser Reina del Carnaval, que es muy importante, sino que además de todo eso, ya viene con una preparación. Eso lo hacíamos antes una vez elegida y era el periodo más corto. Me parece muy bonito, y además que el concepto ese de reality, y que de opción a que la persona elegida no lo sea a dedo, sino que haya un equipo de profesionales detrás”.

– ¿El recuerdo profesional más gratificante? ¿Y el personal?
M.D.: “Las clientas del día a día, o cuando alguien vuelve. Como hoy que regresó una clienta diciendo que quedó tan encantada hace siete años cuando fue la boda de su hija, que regresó porque se casaba su otra hija. Yo creo que eso es lo gratificante. Luego también hay momentos hermosos como poder vestir a Marta Sánchez, o a Shirley McLaine para una película y pasar un día con ella. Pero que los clientes vuelvan, es lo más gratificante”.

M.M.: “El momento en que nos proponen desde París, de la Fashion Week, hacer un vestido reciclado y presentamos el traje con el paracaídas. Creo que eso sí fue un momento para recordar siempre”.

– ¿Alguien a quién les gustaría vestir?
M.D.: “¿Puedo decir dos? Si es así, siempre he dicho que me gustaría vestir a la infanta Elena y a Nicole Kidman”.

M.M.: “Sería tanta gente, que igual no tienes libreta para anotarlo”.

– Un referente en el mundo del diseño…
M.D.: “Si puede ser de siempre y no solo actual, Gianfranco en su temporada con Dior. John Galliano, sobre todo sus montajes y su atrevimiento ¡Es que hay tantos!”.

M.M.: “Sin duda Gianfranco cuando estaba en Dior. Gente que siempre tenga un punto creativo. Christian Lacroix, en su momento de gloria…”

– ¿De qué disfruta María fuera de la moda, en su tiempo libre?
M.D.: “Tenemos un poquito de deformación profesional. Nos encanta el cine. Me encanta estar con mis amigos, disfrutar con ellos y hablar, pero siempre terminamos hablando de lo mismo: de moda, de cine, de vestuario, de modelos. Por supuesto también de mis perros. Ambos adoramos a los animales. Por suerte, la que tengo ahora es chiquita y la llevo siempre conmigo. Tuve una más grande que no siempre podía acompañarme y no la pude disfrutar tanto. Ya no está y la echo mucho de menos. Y de mi familia, y de la que está surgiendo nueva, esos bebés que están naciendo.”

M.M.: “De estar con mi perro, que no lo puedo sacar a cualquier sitio como María, que lo puede tener en la mano. Momentos con los amigos, de esos ratos en los que disfrutas y se te pasa el tiempo y no te das cuenta”.

– ¿Un sueño por cumplir en lo profesional? ¿Y en lo personal?
M.D.: “En lo personal, solo mantener la salud. Yo solo quiero tener salud, porque hemos pasado una temporada muy mala, y lo que queremos es que todo vuelva a ser como antes. Que podamos estar al cien por cien con nuestro trabajo. Y el lo profesional, ir evolucionando pero, como decía mi padre, que el señor me deje como estoy. Eso sí, el único sueño que no hemos podido cumplir es hacer el vestuario completo de una película de fantasía o de época”.

M.M.: “Ahora mismo que la vida se nos ha puesto como complicado estos últimos meses en el aspecto personal, lo que sí me gustaría es poder seguir trabajando al cien por cien”.

Diario de AvisosJuan Carlos Pérez 

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