jueves, 22 de noviembre de 2018

Una maestra de la fantasía

La "maestra de maestros" de los diseñadores del Carnaval chicharrero. Así será recordada para siempre María Isabel Coello Higueras, precursora del diseño de las fantasías de las Reinas de las conocidas como Fiestas de Invierno cuando ella presentó sus primeros trajes. La diseñadora falleció en la madrugada de este miércoles después de pasar toda una vida dedicada al diseño y a hacer más grande el Carnaval de Santa Cruz.

"Desde luego es una gran pérdida para esta fiesta", lamenta el historiador del Carnaval, Ramón Guimerá, quien apunta que Coello además de ser una de las pioneras de esta fiesta fue sobre todo "innovadora".

Era una mujer profundamente religiosa, madre de tres hijos y separada, algo muy poco habitual en aquella época, tanto que aseguraba que la gente se volvía para mirarla. Llegó a regentar un taller de costura con unos 30 trabajadores, pero ella misma confesaba que nunca aprendió a coser.

La santacrucera participó en el concurso de Reina del Carnaval desde que se recuperó tras la Guerra Civil enmascarado como Fiestas de Invierno. En el año 1965 ya presentó candidata obteniendo el título de Segunda Dama. "La gran innovación con la que irrumpió fue el diseño de los tocados para las candidatas", apunta Guimerá, quien valora que esto supuso "un revulsivo, un salto de calidad que no se había dado".



Durante toda su trayectoria, hasta ocho de sus fantasías fueron reconocidas con el título de Reina del Carnaval. La primera fue en 1966 cuando Ana García ganó el cetro con el diseño Colombina. Los trajes de Coello obtendrían el primer premio durante los siguientes cuatro años consecutivos: en 1967 con Mongoll y representando a Galerías Herrera; en el 68 con Diosa de Sol, en representación de la Agrupación Lírico Musical Los Fregolinos; su diseño Sirena le valdría revalidar el título en 1969 de la mano de Club Marítimo Atlántico; y en 1970 lo obtendría gracias a Diosa del Juego, con el mismo patrocinador.

Las fantasías de Coello Medieva, Resplandor de Carnaval y Firmamento, representando a Real Automóvil Club, la Agrupación Lírico Musical Los Fregolinos y Círculo de la Amistad XII de Enero, volverían a ganar en 1973, 1976 y 1977.

Guimerá señala que Coello fue una inspiración para todos los diseñadores que vendrían después. Por su taller pasaron algunos de los creadores más importantes y que han obtenido un mayor número de premios en el Carnaval chicharrero. "Justo Gutiérrez fue uno de ellos", indica.

Pero además Coello era muy carnavalera y le encantaba salir a divertirse junto a su grupo de amigas que se apodaban Las Revoltosas. "Se disfrazaban de mascaritas pero con mucha elegancia, con trajes muy preparados", manifiesta Guimerá.

Para él los diseños eran "muy sencillos" hasta que Coello entró en escena y bajo su punto de vista "le dio grandeza al Carnaval desde sus inicios, sobre todo al tema del diseño y a los tocados artísticos que eran fabulosos".

Diseñadores como Luis Dávila o Miguel Ángel Castilla "fueron sus rivales" pero también fue para ellos "fuente de inspiración", ya que "fueron de los pocos que vivieron en primera línea ese revulsivo que Coello dio al Carnaval".

Por eso, Guimerá espera que su figura no acabe olvidándose con el paso de los años. "Creo que es obligación de todo carnavalero que la memoria no se pierda", añade y por eso considera una necesidad "cada vez más urgente" que la Casa del Carnaval acoja una sala "como Dios manda" en la que se explique toda la evolución de los trajes de Reina del Carnaval y que para él debería llevar para siempre el nombre de María Isabel Coello. Por eso, también apeló a la familia de la diseñadora para que donen "si todavía existen" los bocetos que elaboraba porque "deben conservarse como oro en paño en un lugar destacado".

Por ahora, la ciudad de Santa Cruz la recuerda con su nombre en una calle del barrio de Duggi, en el que siempre vivió. En el acto, al que asistió la propia homenajeada y del que este jueves se cumple el primer aniversario, el alcalde José Manuel Bermúdez afirmó que actualmente no se puede entender la dimensión y la iconografía actual del Carnaval sin la aportación, innovación y creatividad de esta mujer.

La Opinión de TenerifeDalia Guerra 

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