domingo, 28 de octubre de 2018

Volver al origen

Resultado de imagen de la isletaEl entusiasmo, la tradición y el carácter festivo de los vecinos de La Isleta permitieron que la ciudad de Las Palmas recuperase sus carnavales tras la caída de la dictadura franquista. Aquellas mascaritas que correteaban entre casas y bailes casi clandestinos de las sociedades del barrio se quitaron la careta en los albores de la democracia, se lanzaron a la calle para que la fiesta volviese a ser de todos y organizaron la primera cabalgata. Del Muelle Grande al parque de Santa Catalina y vuelta para el muelle. Ahí nació la copla que hace justicia a la historia: «Ya vienen los carnavales, por la punta de La Isleta, y el que no tenga pañuelo, se ponga una pañoleta».

Al poco el festejo ya sería de la ciudad entera y poco costó para convertirse en el más relevante de Las Palmas de Gran Canaria y de la isla entera. Tanto creció, tan preferente se convirtió para los mandamases políticos que muchos de los valores origínales se desvirtuaron. Hace cosa de un lustro, los rectores municipales, alegando no sé cuantas razones organizativas, decidieron que la cabalgata, el acto más multitudinario y genuinamente carnavalero de cuantos perduran, invirtiese su sentido y en vez de partir de La Isleta lo hiciese formalmente desde la plaza de La Feria para acabar, renqueante y a altas horas de la noche, en donde nació.

La tozudez, protestas y razones de los isleteros, barrio que se lanza a la calle a saludar a las carrozas y carnavaleros que se suman al variopinto y anárquico desfile, han logrado que el Ayuntamiento haya reconsiderado la decisión. Justo es reconocerlo, esta vez los gobernantes municipales escucharon la demanda ciudadana y en esta próxima edición el cívico desorden, que no espectáculo, que es nuestra cabalgata recorrerá, como en su principio, de la punta de La Isleta hasta la otra parte de la ciudad, como la de Reyes, que esa nunca se ha variado.



Y si de volver al origen se trata, bueno es también atender a algunos de los considerandos escuchados en las jornadas que organizó estos días el Ayuntamiento sobre la fiesta, sus grupos, su futuro y las señas de identidad carnavaleras. Coincidieron además estas con la aprobación de dos modificaciones de crédito para hacer frente a gastos de carnaval y promocionales, porque de no hacerse el dinero no llegaría a los grupos, que lo necesitan «para comprar el material y subir al escenario», en palabras de la concejal de Carnaval, Inmaculada Medina. Seguramente así sea, pero seguro es, también, que el carnaval es mucho más que un escenario, más que prime-time y sumisión a la diosa televisión. El carnaval es transgresión, alarde de originalidad, templo de libertad de expresión y griterío de mascaritas, y ahí debieran estar también los grupos, como antaño, invadiendo los espacios vedados todo el año, más allá de un escenario.

Resultado de imagen de logo canarias7Vicente Llorca

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