sábado, 11 de agosto de 2018

Gara, la tinerfeña “superviviente de un cáncer, de un trasplante de corazón y amputada”, se apagó el jueves en Madrid

Fue una noticia inesperada para todos los que la conocían, un mazazo muy difícil de digerir. El jueves, Gara Brito Placer, una joven tinerfeña, luchadora empedernida, se apagaba durante una breve visita a Madrid por motivos médicos.

La noticia voló inmediatamente hasta Tenerife para dejar devastados a quienes alguna vez la conocieron. Gara, como la ha definido su amiga Dácil, era “vital, valiente, fuerte, optimista”, una de esas personas que te enseña “a valorar las cosas, a sonreír, a saber lo que de verdad importa”.

Su historia comenzó hace muchos años, cuando Gara solo era un niña. Tras darse cuenta sus familiares de que cojeaba un poco se descubrió que tenía osteosarcoma en el fémur derecho, un cáncer de hueso contra el que luchó durante mucho tiempo, primero en el Hospital Universitario de Canarias y luego en la Clínica Universitaria de Navarra.

De aquella lucha contra el cáncer, que comenzó siendo solo una niña, salió victoriosa y logró el alta médica a los 18 años. Pero la larga batalla le dejó unas terribles secuelas: la amputación de su pierna y una insuficiencia cardíaca que, años más tarde, provocó que tuviera que recibir un trasplante de corazón. De nuevo, Gara tenía que luchar por su vida.

Fueron muchas idas y venidas a Madrid, más hospitales y médicos, pero finalmente pudo establecerse en su tierra, Tenerife, y seguir con su vida. Comenzó a entrenarse en un gimnasio y allí conoció a Dácil. Juntas idearon un plan para que Gara tuviera la mejor prótesis para tratar de llevar una vida lo más normal posible. Gara y su amiga se lanzaron entonces a la organización de un acto solidario con el que recaudar algo de dinero para poder comprar la ansiada prótesis de pierna, que costaba varias decenas de miles de euros. Y así, en noviembre de 2016, y tras mucho trabajo, se celebró en Güímar, de donde es su familia, el acto solidario. Dácil solo tiene palabras de agradecimiento para las administraciones, empresas y personas que se volcaron para prestar todo el apoyo posible al evento y a su causa solidaria.



Aquella tarde también participaron algunas murgas del Carnaval de Santa Cruz, del que Gara era una gran apasionada. Hasta tal punto estaba implicada en las fiestas que estuvo a punto de presentarse como candidata a Reina en el último Carnaval. Al final no le dio tiempo, pero 2019 “iba a ser su año”.

No importaban sus problemas médicos y desde luego no importaba su amputación. Gara era una chica como otra cualquiera, como ella misma se definía en su página web Adelante Gara, alguien con muchas ganas vivir y de aprovechar hasta el último minuto. Incluso corrió y terminó la carrera Conquista La Victoria. Pero, aunque insistiera en su normalidad, Gara dejó marcados a quienes la conocieron. Impresionados por su fuerza y su valentía, ahora quedan desolados.

“No quería dar pena, sino quitar hierro al asunto”, cuenta Dácil. Ni siquiera le gustaba que se dijera de ella que era una luchadora, aunque lo fuese. “Solo soy alguien con ganas de vivir”, decía siempre con una sonrisa, ahora inolvidable.

Diario de AvisosDácil Jiménez

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