domingo, 13 de mayo de 2018

Las cuentas no cuadran en Carnaval

Imagen relacionadaLos inspectores de Trabajo han decidido seguir la pista a las agrupaciones carnavalescas de Cádiz a raíz de los pantallazos tomados de las redes sociales que anuncian los Festivales de Carnaval, según explicó el autor José Guerrero, que hace siete años cambió la caja y el platillo por el micrófono. Ese fue el origen de la noticia que difundió la Cadena Ser a nivel nacional el viernes: "La Inspección de Trabajo reclama miles de euros a agrupaciones del Carnaval de Cádiz".


Cuenta Guerrero que hace casi una década algunos autores se constituyeron en comunidad de bienes, lo que les permitía pagar seguro autónomo los días de actuación. Otros crearon empresas y algunos, asociaciones sin ánimo de lucro. Cumplir la legalidad es muy complicado y poco rentable, admite. Una chirigota que actúa en Cádiz cobra mil euros y paga IVA, el 20% a Hacienda, guagua y Seguridad Social... al final cada uno de los 15 componentes de la chirigota se lleva 30 euros.

Recordando el refrán que dice "cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar", surge la pregunta: ¿las inspecciones de Cádiz deben preocupar al Carnaval chicharrero?



Los modelos económicos de uno y otro son diferentes. En Cádiz, los grupos se autofinancian con sus actuaciones; en Tenerife son contratados por el Organismo Autónomo de Fiestas, aunque más allá de eso cuentan con otros ingresos complementarios. Ahora bien, ¿existe economía sumergida?

La organización chicharrera asegura que tiene todo en regla. Desde el año 2006, siendo concejal Bruno Piqué, Fiestas adaptó las subvenciones a la nueva ley, y pasó a contratar a los grupos. Esa partida figura en el presupuesto de Fiestas, el plan de pago se comunica a la Seguridad Social y Hacienda y, salvo incidencia, se abona. Antes, era la Consejería de Presidencia del Gobierno de Canarias quien controlaba la gestión de las asociaciones; con la nueva legislación esta tarea la asume Participación Ciudadana del ayuntamiento, que requiere a cada grupo su presupuesto anual y la liquidación, con gastos e ingresos. En el Carnaval 2018, Fiestas pagó 599.573,13 euros a 73 grupos oficiales, un primer abono en diciembre, de 285.905,68, para facilitar los preparativos, y liquidó la contratación con un segundo ingreso, por 313.667,45 euros, que ya saldó en marzo.

Por modalidades, obviando a grupos de menos de 5 años de antigüedad, una comparsa percibe 15.143 euros; 8.802 una rondalla, 7.604 una murga adulta, 6.991 una agrupación musical o 6.394 una murga infantil. Falta incluir grupos coreográficos -en muchos casos academias- o líricos. Cuestión fundamental es que los grupos del Carnaval son asociaciones sin ánimo de lucro.

En el caso de las rondallas, también declaran los 2.000 euros que percibe cada una de Ideco, empresa del Cabildo de Tenerife, por participar en los actos programados dentro de Cultura a lo largo del año. Igual ocurre con los 74.000 euros que desde hace once años reparte el Cabildo de Tenerife a 104 grupos del Carnaval que participan en Santa Cruz, Fiestas de Interés Turístico Internacional desde 1980. La contrapartida es publicitar a "Tenerife amable" o "Turismo de Tenerife". La aportación se distribuye entre 500 y mil euros entre 23 murgas adultas; nueve comparsas adultas; nueve rondallas; 23 agrupaciones musicales y de mayores, dos agrupaciones lírico musicales; 20 murgas infantiles; una comparsa infantil; y quince coreográficos.

A partir de ahí, los grupos perciben otros ingresos, con los que cubrir también gastos, aunque de más difícil control. Las fuentes consultadas, que piden se guarde su anonimato, asegura que no declaran.

Todos coinciden en que el dinero del contrato del ayuntamiento va a parar a las telas o contribuye a pagar parte a las modistas por disfraz.

Las murgas adultas, por ejemplo, cobran una media de 120 euros de cuota a cada uno de sus 60 componentes, también de media. Solo por este concepto casi ingresan una cantidad similar -unos 7.200 euros- a la aportación municipal. Eso sin contar el dinero de la cantina -en algunos casos hasta se cobran 200 euros a quien la explota-, la "barra libre" de quien monta en el Carnaval de Día y hace cajas que podrían rondar los 10.000 euros, o unos 6.000 por la Fiesta Halloween, sin olvidar el dinero por actuar en carnavales menores. El "bolo" mejor pagado es el Encuentro de Murgas de Candelaria: mil euros. Para ingresar 1.200 euros en Los Cristianos una murga debe garantizar su presencia en el festival de murgas y el coso, además de llevar a su infantil a la cabalgata anunciadora y el coso. De media, una murga grande tiene un caché que oscila entre 400 y 600 euros que, según algunos representantes consultados, no declaran. En Tacoronte abonan 600 euros más 150 para la guagua, y alguna ha ido a actuar a otro municipio por 250 euros, incluso teniendo un cartón. Eso sin contar la publicidad que ingresan por el cancionero, la lotería, suéters... El presupuesto de una murga puede oscilar entre 10.000 y hasta 40.000 euros; una llegó a pagar este año 25.000 a su modista, que tampoco declara. El gasto de la costurera no es su único desembolso, pues muchos abonan entre 300 y 500 euros por cada uno de los cuatro temas de su repertorio, a lo que se suman entre 2.000 y 3.000 euros para el director musical. Y cuando se les pregunta, nadie cobra. Algo similar ocurre en murgas infantiles, si bien en la cantera es "lo comido por lo servido", casi ni cobran cuota para garantizar su supervivencia. Y luego, su caché, oscila entre 75 euros y los más privilegiados, 350 euros.

La necesidad de subsistir también lleva a las agrupaciones a tener una economía limitada. Apenas cobran una cuota mensual de diez euros para afrontar los 113 euros de gasto de luz o los 36 de agua. Eso sí, los locales de La Noria asumen estos gastos; en La Salud corren a cuenta del ayuntamiento. En una agrupación se destinan 4.000 euros a la costurera -entrega en mano-, entre 1.000 y 1.200 euros al director musical y 120 o 150 euros a cada uno de sus seis músicos (dos pianos, un bajo, trompeta, saxo, trombón y percusión). Su mejor caché por actuación, 300 euros.

Junto a las murgas adultas, las comparsas son exponentes de macroeconomía del Carnaval. Los 15.000 euros de contrato municipal lo duplica la mayoría con creces, y hay quien lo cuadruplica, la misma que en mercería gasta 6.600 euros. Entre las que tienen el presupuesto más alto, abonan 4.400 euros a una costurera, 4.200 a otra, y 3.600 a repartir entre otras dos más. El coreógrafo puede cobrar unos 3.000 euros, y su sustituto 600; el director musical, 2.500 euros y 1.400 para el responsable de la percusión, a lo que se suman 500 euros que se reparten entre 8 músicos (congreso, batería, bajista, dos pianistas...).

La comparsa es la modalidad que tiene más actuaciones al año; eso sí, las tres o cuatro grandes. Lidera Joroperos, con medio centenar. El caché de una comparsa ronda los 600 euros, más gastos de transporte, 400 si es animar una boda o 500 por desfilar en un congreso. Si van al Sur de la Isla puede ascender a 700. Se da el caso de que algunas actúan desde hace un año en una sala del norte de la Isla, y perciben 300 euros por cada una de las cuatro actuaciones al mes. Es la otra contabilidad.

En rondallas también hay serie a y serie b, en función de las mejores cotizadas o no. Entre las grandes hay quien paga 8.000 euros -tanto como percibe del ayuntamiento- a su director; resta por incluir 3.000 para el de cuerdas o los 120 euros por hechura de cada disfraz, que se le da en mano a la costurera. Las de más solera logran una veintena de actuaciones al año, por unos 800 euros cada una... Es la otra contabilidad de quienes denuncian a los políticos y dicen ser la voz del pueblo.

Humberto Gonar

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