domingo, 22 de abril de 2018

Fiestas que pueden morir de éxito

La riqueza patrimonial e histórica de Santa Cruz de La Palma es indiscutible. Su espíritu cosmopolita y, al tiempo, el celo por sus tradiciones han sido su santo y seña y lo que la ha convertido en una ciudad muy atractiva para el visitante. Pero, en un momento en el que el turismo llega a todas parte, la capital palmera se debate entre preservar su idiosincrasia y su patrimonio o rendirse a los turistas y a los importantes beneficios económicos que dejan.


Su presencia masiva en la ciudad y sobre todo en sus fiestas y eventos está llevando a que se quiera aprovechar su presencia -y el dinero que dejan- ajustando todo al disfrute del turista, cuando de lo que se trata, asegura el experto en Patrimonio Histórico Víctor Hernández Correa, es de preservar la esencia de ese patrimonio intangible, ese que no se toca, pero que forma parte de la cultura local. En el caso de Santa Cruz de La Palma se manifiesta en acontecimientos como la Bajada de la Virgen de las Nieves, la Semana Santa, o Los Indianos. Tres ejemplos, dice, que «corren el riesgo de morir de éxito» si no se abre un debate «serio y pausado» sobre qué hacer en adelante para protegerlos.

A su juicio, hay que partir de una premisa ineludible: el conocimiento del bien que se quiere ofrecer al turista. «Si no se tiene clara la historia, de dónde viene y su significado, difícilmente se podrá vender dentro de un paquete cultural como parte de la cultura local» asegura Hernández, que también advierte de que es el pueblo, no los historiadores o los antropólogos, el que dice «qué es lo real de una tradición, lo que se tiene que conservar y qué no». La Bajada de la Virgen, explica, «la creó un obispo en 1676, pero ha tenido una evolución muy popular y por eso se mantiene».



Pero hasta esta fiesta tan de los palmeros «se está desvirtuando», advierte. En concreto el número de Los Enanos, que en los últimos lustros «ya bailan hasta media mañana», acuciados por un público cada vez más abundante, «cuando se trata de un espectáculo eminentemente nocturno, donde el truco y el misterio son su esencia; por eso hay que protegerlo», dice.

Lo mismo ocurre con la Semana Santa, que se conserva «muy bien», pero que empieza a sufrir una «sevillanización» que no le es propia. «Aquí no hay tronos magnificentes, sino proporcionados con la imagen, pero ya están apareciendo», asegura.

Y ni qué decir tienen ya Los Indianos, que son, sostiene Hernández Correa, «el paradigma de la vulnerabilidad de una fiesta». Su tradición que arranca en el siglo XIX y era una fiesta de ir al puerto a recibir a los indianos que venían de Cuba. En los años 20, explica, se incorporó a los carnavales y en los años 60 surgió lo del desfile y los polvos de talco se introdujeron en los años 80. «Estuvo bien esa incorporación, pero la masificación de esta fiesta está provocando inconvenientes; querer satisfacer al turismo, aumentando más y más el número de asistentes acaba con la fiesta», dice pesimista.

El aprovechamiento turístico del patrimonio inmaterial requiere, insiste Hernández, de su conocimiento y de eso habló en la ponencia, titulada Turistas en busca de lo inmaterial: Santa Cruz de La Palma y su patrimonio intangible, que impartió este jueves en la sede de la UNED en la isla, dentro de las II Jornadas Modelos y propuestas para un turismo cultural y patrimonial, que celebra el Campus Sur de esta universidad. Y lanza un último mensaje: «Si la fiesta no valiera no nos preocuparíamos, pero lo vale y por eso hay que debatir».

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Rosa Rodríguez / Arcadio Suárez

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