domingo, 11 de marzo de 2018

El carnaval del 0,25%

José Carlos GuerraEl Festum+ vivió durante la tarde de ayer su jornada más festiva, con la celebración de la Gran Cabalgata, a la que asistieron miles de personas desde diferentes puntos de Gran Canaria. Los accesosa Playa del Inglés estuvieron horas colapsados, provocando colas, aunque fluídas, de hasta 20 kilómetros. Los servicios de emergencias registraron varios incidentes derivados de la congestión del tráfico pero que no revistieron grandes consecuencias.

El Carnaval Internacional de Maspalomas celebró ayer su Gran Cabalgata con éxito de asistencia. Desde del mediodía, el entorno de Playa del Inglés congregó a cientos de miles de mascaritas, tanto residentes como extranjeras, que no quisieron perderse uno de los encuentros de mayor notoriedad de Gran Canaria, que desde El Veril hasta la Avenida Touroperador Tui concentró durante horas a caballeros medievales, reyes, princesas, trovadores y dragones, pero también a pitufos, piratas, animadores, domadores, animales, personajes de cuentos, payasos, superheroínas o marineros, entre otras fantasías.

Pese a que la jornada era más que festiva, algunos de los asistentes echaron mano de la sátira y no dejaron pasar la oportunidad para hacer una dura crítica a la más candente actualidad, al recordar algunas de la reinvindicaciones del momento en diferentes sectores sociales, como el aumento del 0,25% en la cuantía de las pensiones, así como la mejora de las condiciones laborales de las camareras de pisos, conocidas como kellys. "Vengo caminando desde el municipio de Arucas porque la pensión que recibo no me alcanza para pagar la gasolina", criticó apesadumbrado Juan Carlos, disfrazado de señora mayor, "llevo 43 años trabajando y a pesar de todo ahora no tengo ni un duro en el bolsillo".



Lleva muchos años asistiendo al carnaval de Maspalomas, y en esta ocasión decidió disfrazarse de pensionosta como fórmula para "reclamar un poco más para nuestros mayores", relató, al tiempo que levantaba una pancarta en la que podían leerse varias consignas, como 'Rajoy, cabrón, sube la pensión' o 'quiero que me hija tenga las mismas oportunidades'; su fantasía le sirvió para ganarse el calor de todos aquellos que se sintieron identificados con su proclama. Aunque no fue el único; como él, otras decenas de mascaritas recurrieron a un disfraz similar durante estas carnestolendas.

Fregona y plumero en mano, Eduardo y Blas, por su parte, optaron por homanajear a su única hermana, Fabiola, disfrazándose de camareras de pisos, su profesión. "Nos vestimos así porque queremos que se reconozcan los problemas laborales a los que se enfrentan las kellys en su día a día, entre ellos los muchos dolores físicos que tienen que sufrir".

Estas kellys desfilaron en la cabalgata, que atravesó toda la Avenida Gran Canaria ante la mirada de los miles de curiosos que se acercaron hasta Playa del Inglés y los muchos turistas que prefieron disfrutar de la comitiva carnavalera desde las terrazas de sus hoteles y apartamentos, aunque otros tantos optaron por participar en ella.

El desfile lo abrió Sara Cazorla, Reina del Carnaval, acompañada de Náyade Pérez, Reina Infantil, Milagros Guedes, Gran Dama y Borja Casillas, Drag Queen, seguidas de sus respectivas damas de honor. Junto a ellos participaron las comparsas Kisamba, Chiramai, Cobadonga y Yaruba; y las batucadas de Vecindario, Leanci, Timbalao y Piratas Caribe, quienes pusieron el color y el ritmo latino a este desfile.

La Reina del Carnaval, Sara Cazorla, se mostró una vez más muy satisfecha por su paso por el Carnaval de Maspalomas y aseguró que tenía "muchas ganas de disfrutar, no estoy cansada, ahora viene lo mejor". Al finalizar el recorrido, la nueva reina se unió a los asistentes "para disfrutar aún más de esta fiesta".

Lluvia y retenciones

Fiesta a la que según cálculos del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana asistieron unas 300.000 personas. Entre ellas Rayco y Aridane, dos amigos que llevan varios años acudiendo juntos a este carnaval. En esta ocasión lo hicieron disfrazados de Astérix y Obélix, trajes que confeccionaron de forma manual y en el que no olvidaron ni el más mínimo detalle, desde la roca que Obélix porta siempre a su espalda, sus 'kilitos de más', que Rayco suplió introduciendo varias almohadas en el interior de su pantalón, hasta las copas romanas para tomar cerveza.

Y del cómic, al cine. Desde Telde llegó María Candelaria, acompañada por un grupo de amigas, todas ataviadas con trajes que recuerdan a la película Piratas del Caribe. "Venimos todos los años, nos encanta el carnaval", explicó, "nosotras lo vivimos a tope, lo disfrutamos, es algo que llevamos en la sangre".

Poco después de arrancar la gran cabalgata, sobre las 17:40 horas de la tarde de ayer, el cielo amenazó con descargar toda su fuerza sobre las mascaritas. Durante apenas cinco minutos, las nubes dejaron escapar algo de lluvia, que provocó que muchos asistentes buscaran rápidamente refugio en los toldos de los establecimientos; otros, no se dejaron amedrentar por las precipitaciones y continuaron danzando al ritmo de la música a la espera de que las nubes se disiparan. Y así ocurrió. A los pocos minutos el cielo de Playa del Inglés lució un enorme arcoiris que animó aún más a los participantes.

Como a Carlos Javier, María y Fernando, éste último un extremeño que llegó a la Isla invitado por su amiga para disfrutar del Carnaval de Maspalomas, aunque para nada es novato, porque ha venido ya hasta en tres ocasiones. Este grupo simulaba diferentes métodos de tortura en la Edad Media; ellos con una picota sobre sus hombros, y atados con cadenas, y ella clavada a una estaca a la espera de ser quemada en una hoguera. La fantasía fue confeccionada por ellos mismos y, a pesar de parecer aparatoso, no les llevó más de cuatro horas. "Tenemos ya mucha experiencia elaborando disfraces para los carnavales", presumió María, la artífice de estos diseños.

Dice la sabiduría popular que quien tiene buena noche, no puede tener buen día. O sí, si aquél que hoy se levanta con resaca o cualquier otra dolencia se encuentra con Yesenia, una farmacéutica que animó a 33 miembros de su familia a disfrazarse de medicamentos. "Hemos hecho los disfraces a mano en una semana, unos cortaban y otros pegaban", explicó, "y además de forma económica, diez euros por disfraz".

Cualquier diseño era válido para disfrutar del carnaval, una fiesta que durante la tarde de ayer provocó retenciones de hasta 20 kilómetros que se saldaron con varios incidentes, aunque sin consecuencias graves.

La Provincia - Diario de Las PalmasRubén Torres

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