jueves, 8 de febrero de 2018

Trajes grandes, con efectos y mensaje

Entre bastidores, a izquierda y derecha de la trasera del escenario, se repartían ayer las trece fantasías que concursaron en la gala. Desde el martes ya habían comenzado a trasladarse al recinto ferial y los diseñadores se enfrascaron en el montaje desde primeras horas de la mañana de ayer, miércoles. Trece fantasías, pero once creadores, porque dos de los participantes, Santi Castro y Dani Pages, hacían doblete.


En general, una amplia gama de colorido, si bien, entre los favoritos, Santi Castro y Dani Pages coincidieron en su apuesta por el blanco. Entre los materiales más llamativos, los corales o las conchas de Castro; el uso del terciopelo de lujo en la fantasía de Pages. Pero, sobre todo, trajes con mensaje y con carga sentimental.

El primero de la noche, que vestía Ana Deisy Sabina, era una creación de Eduardo Martín, en cuya parte delantera destacaba un degradado espectacular que imitaba el fondo del mar, con el azul. En la espalda una tinaja a los pies de los signos del zodiaco. Era “El secreto del firmamento”.
De este diseñador, ganador en ediciones anteriores de reinas infantiles y laureado con una dama de honor el pasado año, a Jorge González Santana, en el puesto número dos. El ganador de la reina 2017 apostó por el dorado para hacer “Renacida”, representada por el ave fénix, con rojos, negro y blanco delante.



En tercer lugar, Dani Pages. Uno de los grandes favoritos. “El reino de los Trece Témpanos” incluía desde unos cuernos al uso de terciopelo, con lentejuela y predominando el blanco, hasta unos hilos bordados en una demostración del arte, la paciencia y la artesanía del autor.

Cuarto lugar para una conocida de las galas, Saida Prieto, con una fantasía de Santi Castro, su primera. Con el título “Mi sueño, una realidad”, un traje de dos caras, pero con una composición exactamente igual por delante y por detrás, y la única diferencia del color. A sus espaldas, el negro, en representación de lo que deja detrás; delante, el blanco.

Curioso patrocinador el de Miguel Ángel Cañadas, históricamente relacionado como discípulo de Leo Martínez. Su firma, Shopping Center China Town, y el traje, “Flamingo”, inspirado precisamente en la fachada del hotel y casino Flamingo de Las Vegas, con un trabajo minucioso donde predomina el fucsia.

Sexto lugar para Alexis Santana, con “La novia de la Muerte”, una de las fantasías más novedosas de cuantas se vieron anoche. Como una legionaria, la fantasía simula un camuflaje, incluso con material de construcción, donde predomina el verde con unas pinceladas rojas de patriotismo.
El segundo traje de Daniel Pages desfiló en séptimo lugar: “Recuerdos de Ypacaraí”, rememoración del boleto de los años 50. Una fantasía muy tropical, con una gran capa azul, donde llamó la atención la inspiración en la hoja de la costilla de Adán, con bordados sobre terciopelo verde. Una fantasía muy carnavalera. La firma patrocinadora, Citroën Canarias, siempre se ha caracterizado por su apuesta por la moda.

Segunda oportunidad para Santi Castro con “Belice”, que innova con el uso de conchas y corales para recrear un fondo de mar, verde agua. En la parte trasera de la fantasía, una perla, que realza la joya del propio traje: su aspirante.

En novena posición, segunda edición en concurso del palmero Yeray Díaz, quien con “Cumbre” rinde homenaje a Canarias, de ahí el uso de los colores azul y amarillo, junto a la laboriosidad del remate con las puntas de pavo real. Si el año pasado irrumpió con el uso de la silicona, este año se ha entregado a una minuciosa fabricación de formas con el recurso de la gomaeva.

Jonathan Suárez presentó ayer el que, posiblemente, es el mejor traje de su trayectoria como diseñador, con una gran carga emotiva. “Fly me to the moon”, lucido por la aspirante más alta, con diferencia, de las trece participantes, no solo miraba al cielo sino que la candidata casi lo tocaba. El elemento central es una luna, porque el sueño del diseñador es, precisamente, llegar a la luna para encontrase con una madre fallecida recientemente. Los colores, negro y plata, invitación a pasear por el firmamento.

Alfonso Baute, en el puesto número once, tiró anoche la casa por la ventana con un traje rico en materiales con el que le “declara la guerra a la crisis”. De este diseño se puede decir que tiene música, y no ya por la apuesta económica, sino porque el diseñador incluye una canción de Carnaval a la medida de “La magia del ritmo”, en una vuelta de tuerca por la originalidad.

En el puesto doce, Tin Quintero, a quien se le asocia con Juan Carlos Armas. Su fantasía sorprendía con un águila de influencias indias, donde llamaba la atención el uso de paños caladores, en una apuesta por “devolver el viejo Carnaval” y el trabajo artesano y minucioso.Toda una “declaración de guerra” a la pistola de silicona o la gomaeva.

Y para cerrar, Borja Abreu, quien contó durante todo el montaje con el aliento de un diseñador que creció junto a la pasarela de la alta costura: Sedomir Rodríguez de la Sierra. Su “Yo disco, yo robot” supone un homenaje al pasado, representado por las plumas beige; el presente, a partir de los mecanismos del reloj, o el futuro, con los neones.

En el año de la fantasía, los diseñadores pusieron a prueba su originalidad. Cuestión de gustos. Anoche, fueron al límite de las medidas permitidas con trajes grandiosos.

Humberto Gonar /Mariam Monagas

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