martes, 6 de febrero de 2018

El concurso, de disparate en disparate

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El concurso de murgas del Norte vivió posiblemente su año más desafortunado. La gota que colmó el vaso fue la publicación de los premiados en Interpretación -a través de un perfil en Facebook- un rato antes de que se diesen a conocer sobre el escenario.


La indignación se apoderó de murgueros y aficionados al comprobar que el veredicto se correspondía, al pie de la letra, con el que se había anunciado primero en las redes sociales. Fue el último disparate de una semana especialmente accidentada. No en vano, las inclemencias meteorológicas confirmaron los inconvenientes de celebrar el concurso al aire libre, en Garachico; y la decisión de llevar la final al domingo provocó un sinfín de quebraderos de cabeza.

Lo más lamentable, que el fallo se conociera pasada la una de la madrugada y en vísperas de un día laborable. Pero hubo más problemas organizativos: el retraso en el comienzo del último día de actuaciones -la final no arrancó hasta las 19:45 horas, cuando estaba programada para las siete en punto-, los problemas con el mismo reloj que descalificó a Los Trapaseros y la elección de las actuaciones que se sucedieron durante la deliberación del jurado. Los presentes se quejaron de que no hubiese una murga de Santa Cruz, como años atrás, y sí un carrusel de artistas invitados que dejaron más sillas vacías que ocupadas en el transcurso de la larga espera que se produjo entre la actuación de la ultima murga y la comunicación de los ganadores.



En Interpretación, el segundo puesto fue para Carrabias y el tercero para Trinkosos. Mientras, la realejera Irónicos tuvo que conformarse con el accésit. En cuanto a los premios al mejor disfraz, fueron galardonados -por este orden- Criticonas, Apresuradas, Irónicos y la local Ferrusquentos. Por su parte, el premio Criticón fue a parar a Apresuradas, que celebraron su doblete por todo lo alto.

La vigésimo sexta edición del certamen norteño deja un mal sabor de boca y muchos interrogantes con vistas al futuro. Muchos grupos piden una sede fija; y otros, que se garantice que cada fase se celebre en el día inicialmente previsto. Que no haya aplazamientos ni decisiones tan controvertidas como llevar una final de murgas a la noche de un domingo.

Sea como fuere, 2019 traerá nuevos alicientes. El más importante, la sed de revancha de unos Trapaseros que prometen volver. Con el estirón que ha dado en sus prestaciones la triunfadora Tiralenguas, el duelo por los cartones ya está servido con doce meses de antelación.

La Opinión de Tenerife

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