jueves, 22 de febrero de 2018

“Denunciaré a Gladis de León por mentir en el juicio por mi despido”

Está dolido y lo reconoce, pero lo que desprende durante la entrevista es serenidad. Asegura que, con el paso de los meses, ya no le mueve tanto la cuestión económica, sobre todo desde que oyó a la concejal de Fiestas santacrucera, Gladis de León, durante el juicio celebrado por la demanda que presentó tras ser despedido. Que la edil reniegue de una amistad que se remonta, según su versión, a varios lustros, supuso la gota que colmó el vaso de Ángel Ramos, más que conocido en el mundillo carnavalero de la capital.

-¿Cuánto tiempo hace que se dedica profesionalmente al Carnaval?

“Uf. Ni me acuerdo. Toda la vida. Para que se haga una idea, la primera gala de la Reina infantil que planteé fue en la Plaza de Toros”.

-¿Usted era amigo de la actual concejala?

“Éramos amigos, muy amigos, hasta el punto de salir juntos. Yo iba a su casa, ella a la mía, desde los 20 años. En la época de Miguel Zerolo como alcalde, yo trabajaba en Fiestas y ella en el
Distrito de Ofra, de coordinadora. Salíamos prácticamente todos los días”.

-¿Lo llamó Gladis de León al ser elegida concejal?

“Sí. Me dijo que me necesitaba, que aquello [Organismo Autónomo de Fiestas] estaba un poquito revuelto, y que estaba superasustada, que no sabía qué decisiones tomar”.

-¿Qué plantilla tiene un organismo como el de Fiestas?

“Unas 70 personas”.



-Y sin gerente…

“Claro. Estaba Juan José Bujalance, pero ella no lo quería, porque en la etapa anterior tuvieron una discusión detrás del escenario. Estaba yo delante. Él la echó del recinto a cuenta de esa discusión. Lógicamente, cuando la designaron concejala de Fiestas, estaba claro que Bujalance no podía seguir en el puesto. Al llegar al cargo, ella le explicó que no se fiaba de él, y, bueno, no había gerente”.

-¿No nombró al sustituto de Bujalance cuando se fue?

“Ella pensó en José Ángel Alonso Ramos, que trabajó con Hilario Rodríguez en Deportes. Amigo mío también, no tanto como ella, pero amigo mío. Al final consiguió incorporarlo, un poco con calzador, porque hay que cumplir unos requisitos…”.

-Requisitos por los que a usted no se le nombró…

“Exacto. Hay que ser licenciado en Económicas, además de contar con años de experiencia en la administración y un título de inglés…”.

-¿Qué pasó con la llegada de José Ángel Alonso?

“Yo se lo consultaba todo, pero, lógicamente, a él no le gustó que yo estuviera allí ni la relación que tenía con la concejala, porque desayunábamos juntos y había un hilo directo”.

-¿Se incorporaron a la vez el nuevo gerente y usted?

“No. Él entró después y yo ya llevaba unos meses. Además, yo ya había estado antes en Fiestas, y el personal me conocía perfectamente. Tenía mi despacho allí, justo al lado del de la abogada. Cuando él llega, empezó a meter cizaña entre la concejala y yo, y lo cierto es que consiguió distanciarnos, porque a ella Alonso le daba sensación de seguridad, mientras que yo estaba liado todo el día, trabajando mucho, con muchos follones para estar ocupándome de tonterías”.

-¿Qué pasó al final?

“Que ella terminó por estallar, que si los sindicatos decían que yo no podía estar allí…”.

-¿Cómo estaba contratado usted?

“A través de una empresa externa, Bene-Lux, una empresa de servicios para los escenarios y demás. Ellos pagaban a Bene-Lux y Bene-Lux a mí. Lo cierto es que mucho no ganaba para todo lo que trabajaba. Piense que muchos días tenía que ir al final de la jornada con la concejala a visitar a las agrupaciones, por lo que estaba hasta la madrugada. Esa era mi vida antes de Carnavales, además de organizar cabalgatas, etcétera”.

-¿Quién gestionó su contratación a través de la empresa?

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“Ella. De hecho, se fue de vacaciones a Punta Cana dos meses entonces y estuve sin cobrar, pero tampoco me importó mucho. Hasta que no vino ella, no se pudo arreglar”.



-¿Hay más gente en la misma situación?

“Sí. Hay tres o cuatro personas, no sé si como autónomos o a través de empresas externas. Lo grave es que pueden acceder a datos que están protegidos por la ley. Cuando yo me fui, metieron a tres personas”.

-¿Cuándo se produce la ruptura entre De León y usted?

“En mayo, porque esperaron a que hiciera las galas de las Fiestas de Mayo. Un día me llamó y me dijo que no podía seguir… Le contesté que ya sabía de qué iba aquello, lo que estaba pasando, y que si era un problema me marchaba. Le dejé el teléfono al informático. Luego me llamó la secretaria para que le diera la tarjeta del coche, que la tenía yo, y las llaves del Organismo. Quedé con la secretaria en un bar para entregarle las llaves, pero ya habían cambiado la pestillera y limpiado mi despacho para que no quedase ni rastro de que yo había estado allí. Eso me dolió, porque era como si no existiera. También habían bloqueado mi correo para que no lo pudiera usar, pero lo tenía desviado al mío, por eso tengo miles de mensajes. Muchos son de empleados pidiéndome instrucciones. Se había llegado a un acuerdo conmigo de que me pagarían los actos que dirigí a través de un pliego que, cuando me echaron, estaba en Intervención”.

-Usted demandó al Ayuntamiento tras el despido?

“Sí”.

-¿Cómo fue el juicio?

“Estamos a la espera de la sentencia, pero no tengo muchas esperanzas, dado que, al tratarse de un tema laboral, no se admitieron muchas de las pruebas que yo podía aportar”.

-¿Declaró la concejala?

“Sí. Lo admitió el juez, aunque me advirtió de que nunca un concejal iba a reconocer un contrato privado conmigo porque sería un delito. Pero ella fue más allá en el juicio. Cuando al inicio el juez le preguntó si tenía alguna relación de amistad o enemistad conmigo, ¡ella respondió que no! Luego, a mi abogado le contestó, hasta en tres ocasiones que le preguntó si me conocía, que ella conoce a mucha gente del Carnaval por su cargo. Hasta en tres ocasiones lo dijo”.

-Le habrá dolido.

“Claro. Además, cuando le preguntaron si yo tenía despacho, teléfono o correo corporativo, dijo también que no. Que el Ayuntamiento no contrata a personas, sino a empresas. Luego ni quiso sentarse a mi lado”

-¿Le sorprendió?

“No solo a mí, sino a todo el mundo del Carnaval. Me dicen que cómo no me conoce, si iba a las visitas a las agrupaciones conmigo. Me sentí fatal. Una persona a la que yo le he dado tanto… Solo quería que me reconocieran mi categoría profesional, porque tampoco lo hice tan mal como asesor de ella y como director artístico. Al fin y al cabo, han mantenido la Cabalgata de Reyes en la que hice tantos cambios”.

-La gente puede pensar que se queja ahora por dinero.

“Ahora mismo el dinero me da igual. Lo que me ofende es que diga que no me conoce, cuando es una amiga, que hemos trabajado juntos…”.

-El acuerdo con ella, entre ustedes dos, ¿cómo era? ¿Hasta el final?

“Claro, claro, nosotros éramos coleguitas. No pensé nunca que podía llegar a ese extremo de decir que no me conoce de nada. Podía entender que se terminase la relación, pero no esto”.

¿Qué aconseja su abogado?

“Que denuncie por perjurio”.

-¿Lo va a hacer?

“Sí. La voy a denunciar por perjurio. Porque si no, el mentiroso soy yo. Aunque como toda la gente del Carnaval me conoce a mí, sabe que ella mintió”.

Diario de AvisosTinerfe Fumero

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