lunes, 19 de febrero de 2018

David Molina, el artista tinerfeño autor del disfraz más viral del Carnaval

David Molina posa con su ya famoso disfraz 'Titanic'. / DACuando David decidió ponerse su disfraz para salir a los Carnavales de Santa Cruz de Tenerife el pasado fin de semana jamás se le pasó por la cabeza que el atuendo que estaba a punto de elegir se convertiría, con todas las letras, en un auténtico FE-NÓ-ME-NO VI-RAL después de que un tuitero lo grabara en vídeo y lo compartiera añadiéndole efectos y música.

Como él mismo ha contado a DIARIO DE AVISOS, esa noche estuvo a punto de no salir, pero se decidió en el último momento, tan in extremis que llegó a la ciudad sobre las 2.00 de la mañana en el último vuelo procedente de Lanzarote. “Llevaba cuatro o cinco años sin venir al Carnaval, porque, aunque soy de Tenerife, vivo en Lanzarote y al final me vine casi sin pensarlo”, explica. “Tenía en la cabeza otro disfraz para esa noche y este [el de Titanic] era mi segunda opción”, cuenta. “Al final, con las prisas, el avión y todo, preparé este sobre la marcha”, añade.

Pero, para haber sido montado a todo correr, lo cierto es que el disfraz sorprende por su originalidad, aunque requiere ciertos sacrificios, como evitar los lugares más abarrotados para poder subirse al patín. Como puede apreciarse en el vídeo compartido, la clave del disfraz, según David, es el movimiento, recreando al avance del insumergible buque por las frías aguas del Atlántico Norte. Y el gesto serio de David, reviviendo la intensidad del amor que Jack y Rose compartieron hasta que el barco se fue a pique. “Me gusta meterme en el papel”, bromea.



Quien grabó el vídeo y lo difundió en Twitter, a cámara lenta e incluyendo la archiconocida canción de Celine Dion My heart will go on, banda sonora de la película, puso la guinda para que David pasara de ser un carnavalero más a ser noticia a nivel nacional.

“He flipado con la repercusión”, admite, “toda una sorpresa ver que ha llegado a la Península e incluso a Irlanda. Estoy sobrellevándolo”, dice entre risas. El tuit de @RagnarelSalvaje, quien difundió el vídeo de David/Jack, alcanza ya más de 6.400 likes y 3.600 retuits.

David reconoce que no es la primera vez que se fabrica un disfraz que llama la atención, pero sí que es la primera en que la repercusión ha sido tan grande. Eso, opina, ha sido gracias a las redes sociales. “Un año me disfracé de Elliot en su bici con E.T., y otro me hice un photocall con Íker y Sara, cuando la época del Mundial de Fútbol”, cuenta. Esas fantasías también tuvieron mucho éxito entre la gente que se cruzaba con él en las noches del Carnaval chicharrero, pero nada comparado a lo de ahora.

“En redes sociales he leído comentarios de todo tipo, muchos diciendo que seguro que Rose no me duró ni cinco minutos, o que seguro que perdí el patín”, comenta. “Pero no, todo llegó conmigo a casa”, añade.

LA CREATIVIDAD DE UN ARTISTA
David, que se apellida Molina y tiene 35 años, es natural de Tejina, en Tenerife, pero desde hace tiempo vive en Lanzarote. Profesionalmente se dedica al diseño gráfico, pero también pinta y toca la batería en un grupo. Es lo que se dice una persona polifacética, siempre dedicada a explotar su creatividad. De ahí que la originalidad de sus disfraces no parezca algo casual, sino fruto de una mente despierta en constante ebullición que en Lanzarote ha encontrado el lugar perfecto para inspirarse.

“Mi ídolo es César Manrique”, afirma. “He descubierto que viviendo en esta isla me siento más cerca de su obra y encuentro mucha inspiración, como si este fuera mi hogar de siempre”, explica. “Me siento mucho más creativo desde que vivo aquí”, comenta.

Admite que su obra no tiene una temática concreta y que es un autodidacta, pero de sus cuadros destaca su colorido. “Hago cuadros, láminas, de todo, y uso pinceles, acrílico, distintas técnicas, no tengo un estilo concreto”, solo el colorido es su rasgo distintivo.

De momento la pintura es su hobby, pero ya ha conseguido exponer en Lanzarote e incluso vender alguna obra en Australia, donde estuvo viviendo un tiempo. “Un amigo de un amigo vio uno de los cuadros y se enamoró de él, así que se lo he enviado desde aquí. Espero que me manden una foto cuando llegue”, bromea. Algunas de sus obras pueden verse en su perfil de Instagram, donde David comparte algunos de sus trabajos.

Su historia, lo ocurrido con el disfraz, el vídeo, el tuit y el eco en los medios de comunicación, podría ser el comienzo de una larga y próspera carrera como artista. De momento, ya ha dado el primer paso: darse a conocer.

Dácil Jiménez Diario de Avisos

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