miércoles, 17 de enero de 2018

“Queremos sorprender a los espectadores de las tres galas del Carnaval”

El productor y director artístico Enrique Camacho (Santa Cruz de Tenerife, 1983) repetirá el próximo 7 de febrero como director de la Gala de Elección de la Reina adulta por tercera vez. Comenzó en el mundo del espectáculo de la mano de Jaime Azpilicueta, quien lo convirtió en su ayudante de dirección durante tres Carnavales y, posteriormente, llevó la dirección de diversos concursos y galas. Desde 2016, Camacho ha tomado las riendas de las tres galas del Carnaval y del acto de inauguración.

-Con la experiencia que ya atesora en este tipo de espectáculos, ¿posee una serie de automatismos que repite estos días?

“Tengo la mala costumbre de empezar prácticamente de cero cada espectáculo. Es cierto que hay cosas que se repiten, porque el espectáculo es lo que es y no puede dejar de serlo, pero siempre planteamos un trabajo u otro dependiendo del tema. Este año el formato cambia con respecto a los dos anteriores, y eso implica otra manera de trabajar”.

-Una gala es un espectáculo muy complejo que no permite fallos. ¿Lastra no contar con el tiempo y los ensayos necesarios para prever los imprevistos?

“Mucho, y es muy complicado, sobre todo por los pocos días que contamos. No tienes tiempo para realizar todas las correcciones y trabajar todo lo que quisieras, en ese sentido es un espectáculo difícil. Las comparsas tendrán el sábado anterior su concurso y resultará complicado cuadrar los horarios de ensayo para no perjudicar a los grupos. Hemos tenido la suerte de contar con la absoluta colaboración de todos los grupos. El año pasado tuvimos un ensayo catastrófico, estuvimos hasta altas horas de la madrugada, y la gente fue muy comprensiva”.



-Lleva varias ediciones acaparando la dirección artística de las galas, lo que supone un trabajo abrumador. ¿Lo prefiere así?

“La verdad es que ayuda mucho llevar todas las galas, porque los recursos de una sirven para las demás y viceversa. En la época en que llevaba concursos, la gala era un trabajo más físico que ahora, que es más mental, pues tengo que organizar más, pensar si una cosa va a funcionar y darle mil vueltas. Creo que los espectáculos agradecen tener una misma línea artística, aunque cada uno de ellos sea diferente, pues al mismo tiempo tienen puntos en común”.

-¿Entonces, la Gala infantil y la de los mayores servirán para probar algunas cosas que implementará después en la Gala adulta?

“Las tres son importantes. Tendremos este año en la Gala infantil seis niños presentadores, lo que nos va a dar muchísimo juego y también más trabajo. En la segunda parte vamos a plantear un pequeño musical con todos los grupos infantiles, en el que mezclaremos murgas, comparsas, agrupaciones coreográficas, los presentadores y los personajes que saldrán en la obertura. Con todos ellos contaremos un cuento hasta llegar a la coronación de la Reina. Eso nos permitirá trabajar muchísimos puntos de la Gala adulta, a nivel de iluminación, realización de televisión y movimiento en escena, ya que tienen muchos puntos en común. Sin embargo, la Gala y el Festival de Mayores es un espectáculo que hay que trabajarlo de forma totalmente distinta, y probablemente es el más difícil, pues tiene la gran dificultad de la movilidad. Los dos sets nos ayudarán mucho a dar agilidad a un espectáculo que es muy complejo, ya que en ninguna de las últimas tres galas en las que he trabajado se ha cumplido la escaleta por los imprevistos”.

-¿En qué medida se asemeja el boceto con el que comenzó en el verano al resultado final?

“Desde agosto tengo ese boceto en la cabeza. Este año partía con la idea de hacer un sistema de voto popular para las candidatas, pero, como esta propuesta finalmente no se puede realizar, ha implicado que a mitad de noviembre tuviese que rehacer el guion. Una vez que estamos en el escenario, la mayoría de los cambios que se hacen son más de movimientos de grupos y de algún elemento de atrezo que de la estructura propia del espectáculo”.

-¿Comienza a notar la presión generada en los días previos?

“En este trabajo se presentan muchas complicaciones cada día y es fácil perder la ilusión, aunque cada vez que me reúno con los grupos del Carnaval me dan el balón de oxígeno para seguir. He tenido la suerte de poder contar con el apoyo del Ayuntamiento en la mayoría de los planteamientos artísticos. Sobre todo, noto más la presión en el cariño que todo el mundo pone en el espectáculo. La presión que hay en la Gala va más vinculada a la idiosincrasia y el sentir de lo que la gente quiere ver reflejado en el escenario que al trabajo”.

-¿Es partidario de movilizar a mucha gente sobre el escenario?

“Cada vez dudo más de la necesidad de llenar el escenario para tener un buen número. Hace años que tiene más sentido una representación de cada murga que una actuación conjunta de todo ese gentío cantando al unísono con una sola voz. El número más participativo será el de las comparsas y no llegarán a las 600 personas. Me gusta trabajar con los grupos, es muy enriquecedor y tienen una gran capacidad de sacrificio. Aunque el Carnaval es volumen y gente, sin embargo, sobre un escenario no siempre eso garantiza la calidad de la actuación”.

-¿Apostará por un espectáculo más innovador? ¿Qué novedades puede desvelarnos?

“No puedo adelantar mucho, pues la fantasía es un tema que invita a la sorpresa y, por nuestra parte, intentaremos no desvelarlas hasta que se vean sobre el escenario. Queremos sorprender a los espectadores en las diferentes galas. No introduciré muchos cambios. Particularmente, considero que la Gala del Carnaval es lo que es, y al que no le guste, que ponga otra cosa en su casa o no venga. Tenemos que dar cada año un nuevo paso para que esto, que siempre parece lo mismo, sea otra cosa. Me estrujo la cabeza para lograr una obertura y un desarrollo lo más llamativos posible, pero innovar tiene un gran riesgo, pues nos podemos cargar todo lo que hemos construido. Está claro que la Gala necesita un cambio, lo está pidiendo el propio formato del espectáculo y el público, y quizás ha llegado el momento de sentarnos seriamente y valorarlo. Debemos decidir la Gala que queremos, pues estamos en 2018 y deben adecuarse muchas cosas. Muchos son los que tendrán algo que decir, pero siempre deberá imperar el respeto a lo que significa el Carnaval”.

-¿Cómo lleva las críticas a su trabajo en las galas?

“De las críticas constructivas se aprende, son bienvenidas y necesarias, pero me duelen los comentarios que menosprecian las fiestas sin conocer todo lo que suponen y generan en la sociedad”.

Diario de AvisosJuan Jesús Gutiérrez

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