martes, 16 de enero de 2018

“Las murgas no ensayan solo para cantar en la calle”

La imagen puede contener: una persona, sonriendo, de pieYone Expósito (Santa Cruz de Tenerife, 1986) pertenece a la tercera  generación de la factoría Lenguas  y Lengüines, del célebre Manolo  Expósito; de hecho su padre,  Lolo, también fue director de  esas murgas. Yone se ha hecho un  nombre en los últimos años gracias a la murga infantil Castorcitos, a quien ha ligado sus éxitos  en las dos últimas ediciones, con  sendos primeros de Interpretación.  

Sus orígenes murgueros se  remontan al año 2000, con Rebel-  des. Es un letrista que nunca ha  estado en la fila, sino en la percusión. Por aquella fecha trabó  amistad con José Cortés “El  Pirata”, en la cofradía de La  Macarena, y entró a la “cajita de  música”. Unas veces batería,  otras timbales o congas...  

En 2004 cumple la edad y sale  con Rebeldones y Chinchosos. Se  toma un descanso de tres años para  regresar en 2009 a Chinchosos y  a la siguiente edición, en Cascarrabias, en Puerto de la Cruz, la  murga adulta que más había  apostado por él hasta que el cartón se enamoró de él. En 2010  escribe una letra para Trastocadas,  colaboración que mantiene, y en  2011 se suma también a Lenguas  Largas, donde hace piña con  Graci Martín y el director musical  Óscar Gómez. Otra de las murgas  con las que ha colaborado, Ni  Muchas-Ni Pocas.  


En 2016 escribió para Castorcitos, Cascarrabias, Lenguas Largas  y una femenina de Las Palmas; y  en 2017, a Cascarrabias, Castorcitos  y Lenguas. En el Carnaval 2018 lleva  ¡16 temas!: dos a Castorcitos,  cuatro a Cascarrabias, cuatro a Tra-  bas (con apoyo de Ardiel Herrera),  uno en Trastocadas, otro a los niños  de Estanquitos, dos a Ni Muchas,  uno en Lenguas y otro a Despistadas, en Las Palmas. Yone precisa: “Nunca he escrito por el  dinero, sino porque me gusta, me  divierte mucho escribir”. También  es cierto, añade, que no está trabajando y le viene bien estos ingresos. De media, en el mercado murguero, se pagan entre 300 y 400  euros por una canción, la quinta  parte de lo que cobra un director  musical. Yone casi lo justifica, por-  que montan durante seis meses.  “No me importa eso ni recelo de  nadie”, matiza.  

Ahora, cuando los grupos están  apurando las últimas horas de  ensayo, él ya está más relajado, pero  reconoce que desde abril hasta  noviembre estuvo entregado a las  canciones. Ahora, “pasan los días  y a veces siento que me falta escribir”. Recuerda que hizo su primera  letra casi por atrevimiento, por-  que llevaba algo dentro que necesitaba salir. La escribió a Trastocadas, de Puerto de la Cruz, en 2010.  Ni sabía que las bases del Norte  prohibían criticar el concurso, y  fue justo esa su temática. 

 Asegura que “no soñaba ser  letrista. Me gusta este mundo por  el ambiente, porque he nacido entre  murgas y me he criado en ellas,  no lo hago para queme conozcan”.  Con dos primeros premios de Interpretación consecutivos con Castorcitos, admite: “Los niños me han  catapultado. Siempre digo que  estoy muy agradecido a ellos,  porque me han dado un  nombre, en especial a la  confianza depositada en  mi por Ángel Cabrera, el  director de la murga”.  “Yo soy de Rebeldes,  es mi escuela y mi  casa, pero Castorcitos ha  sido mi  familia,  que  me ha  abierto su casa sin haberme pin-  tado la cara con ellos”.  

Respecto a la evolución del  género, Yone comenta que “la pólvora está inventada”. Sobre la  implantación de los efectos especiales, tipo Zeta-Zetas, admite que  “las murgas no solo se preparan  ya para cantar en la calle. Hay algunos que son más estrambóticos y  otros, para interpretar en una  plaza”. “¿Dónde te vuelcas...?  Donde haces el concurso”.  

Ahora que con 16 temas tiene  trato directo con murgas infantiles y adultas, masculinas y femeninas, reconoce la dificultad que  entraña escribir a los niños. “Es  lo más complicado, en particular,  por el vocabulario, que sepan lo  que cantan; hablo con ellos”. 

Humberto Gonar

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