lunes, 18 de diciembre de 2017

Las murgas "afinan" sus trompetas para Carnaval

La Casa del Miedo de la calle de La Noria no solo es el local de las murgas Mamelucos y Mamelones, sino un gran "supermercado del Carnaval" donde se puede encontrar desde una radio, un taller de trompetas, la habanera Habana Vieja, No Tengo El Chichi Pa' Farolillos, la rondalla Mamel's, el Aula de Cultura o belenes del maestro Luis Dávila.

Accediendo desde el patio, junto a unas angostas escaleras, se accede no solo al estudio de Radio Carnaval sino al taller de Óscar Hernández (Santa Cruz de Tenerife, 1957), artesano murguero que desde la década de los noventa ha confeccionado miles de trompetas.

De casta le viene al galgo. Sobrino de componentes de Danzarines Canarios -cuando la comparsa de don Carlos y doña Juanita ensayaba en Chamberí-, su tío Juanillín alimentó su vena murguera en Ni Fú-Ni Fá.

Ya en los setenta militó en Ni Pico-Ni Corto, durante catorce años, después de criarse en murgas en la Sonora de Tacoronte, en El Cantillo. Una vez se le acabó el ciclo en Ni Pico, Antonio Ramírez "El Chocolate", Fermín Hernández y Manolo Peña le hicieron "una encerrona" para rescatarlo para Mamelucos. Le invitaron a una visita y acabó ese mismo año haciendo trompetas.



En los años setenta y ochenta conoció a Enrique González Bethencourt, padre de las murgas de Canarias y el referente de los artesanos. Alguna vez visitó su taller en la Ni Fú-Ni Fa y quedó deslumbrado por este arte.

Más que artesano, Óscar dice que él todos los días aprende algo. Atrás quedaron los ovillos de hilo que se conseguían en la Fábrica Flex y que los utilizaba a modo de "foniles" para hacer trompetas. Cerró la empresa y tuvo que buscar otros recursos. En su etapa en Ni Pico, entre los amigos que hizo, tiene palabras de cariño para Pikulín, murguero que hizo historia en Singuangos y que en la actualidad milita en las filas de Bambones. Como Pikulín, Óscar admite ser un autodidacta. Durante veinte años ha podido hacer unas mil trompetas, admite. De las primeras, ayudó en Ni Pico, si bien su estreno fue con la murga de su esposa, Carmen Rosa Déniz, Ni Muchas-Ni Pocas, nacidas en el año 2000. En la actualidad celebran sus 39 años como matrimonio. Carmen, trabajadora del Palacio de los Juguetes, "soportó" la afición murguera de su esposo hasta que decidió dar el paso. Pero lo hizo para hacer realidad el sueño de su hija Gara. Así que habló con Fino Díaz, presidente de Ni Pico, quien le abrió las puertas para que entraran en la femenina Ni Picas-Ni Cortas, en el año 1996, si bien cuatro ediciones después sacó su propio grupo, Ni Muchas.

Las manos de Óscar han modelado las trompetas de Ni Muchas, Mamelucos, Mamelones, Triquikonas, Virgueritos, MasQLocas, Revolucionadas (del Sur de Tenerife), otra de Fuerteventura, MiniVirgues, de La Orotava; Desahuciados, Desbocados...

Cada verano, en su finquita de Barranco Hondo, aprovecha la calma estival y prepara unos 150 aros, donde van las clavijas, una de las partes más delicadas de fabricar. "Lo que no quiero para mi no lo quiero para nadie", afirma.

Es un sibarita de la artesanía. Tiene moldes para los modelos de trompetas grandes y pequeñas, y por detrás apunta las medidas, como para olvidarlas después de centenares de instrumentos... "La trompeta clásica la vendo a unos 25 euros; la de botones (clavijas), a treinta". Pancho Saavedra, otro de los artesanos de renombre del Carnaval (ensolerado en la sociedad Triqui), ha definido a Óscar como "el chino de las trompetas" porque desde que las comenzó a hacer rompió el mercado por lo económico.

"Otros utilizan un resorte para deformar el PVC; yo la compacto con arena, pero primero lavo la arena porque, al tener sal, si no se pasa por agua, al darle calor salen unas deformidades en el plástico", explica. "Otros artesanos guardan con sigilo sus trucos, yo no. Los comparto y aprendo de todos, y a alguno le gustará algo mío. Siempre busco innovar y mejorar", añade Óscar.

Para este artesano, la trompeta murguera -que tan poco se utilizó en los concursos de 2017- es un sello de calidad e identidad de este género. Como todos los días, hoy vuelve a su taller, un "paritorio" de instrumentos murgueros, alejado de los focos y que tanto esplendor da a este género.

Humberto Gonar

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