martes, 4 de julio de 2017

Entre pitos y plumas

La Casa del Carnaval recibió ayer un centenar de visitantes en la primera jornada de puertas abiertas que, desde este mismo lunes y hasta el próximo mes de septiembre, es gratuita. A partir de mañana miércoles, además, aquellos que quieran acercarse a este pequeño museo de la fiesta chicharrera por antonomasia podrán hacerlo a través de visitas guiadas con el personal que explicará los pormenores de lo que contiene esta nueva infraestructura demandada por la ciudadanía y que fue inaugurada la semana pasada.

Turistas y residentes compartieron ayer un espacio en el que propios y extraños no podían sino quedarse maravillados con el trabajo que veían detrás de cada fantasía expuesta. Y los trajes de las reinas del Carnaval son, como no podían ser de otra manera, los que más curiosidad despertaron entre el público que no dejaba de admirar la labor artesana y artística de tantas personas que han hecho del Carnaval chicharrero la Fiesta de Interés Turístico Internacional que es hoy y uno de los mejores del mundo.

El nuevo edificio reúne en algo más de mil metros cuadrados algunos de los elementos más emblemáticos del Carnaval como son los siempre polémicos carteles anunciadores de las fiestas. En esta Casa del Carnaval se muestran los originales elaborados por los artistas desde hace décadas. Para las visitas guiadas hay que apuntarse con antelación, según explica Lucía García, que pertenece a la Sociedad de Desarrollo del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y que ayer daba la bienvenida a los visitantes en la Casa del Museo del Carnaval.



Bienvenida

La sala que recibe al visitante, llamada Hall de la Reina muestra la fantasía ganadora de la Reina adulta de este año. Sin duda ayer fue uno de los elementos más fotografiados. Nada más salir de esta primera estancia, la sala Nuestro Carnaval se abre a un popurrí de piezas como un coche de madera que se encargó su fabricación, en 1979, a un taller de la Península para que desfilaran sobre él los personajes que encarnaron a Laurel y Hardy -los cómicos más conocidos como El Gordo y el Flaco-.

Cuando se pregunta al personal de la Casa del Carnaval por el resto de fantasías que hay en esta sala y que también fueron elegidos como reinas en años anteriores, aseguran que "podrían haber más si no fuera porque muchos de los talleres que los confeccionaban han reutilizado en años siguientes algunas de sus partes para confeccionar nuevas fantasías.

No obstante, hay una buena selección de trajes representativos y cargados de intrahistorias, como el ganador de 1979, tal y como explica Paula Miranda en este centro de interpretación del Carnaval. Hasta aquel año las bases del concurso no permitían que ganara una fantasía que tuviera un sponsor privado, la costumbre era que los trajes fueran financiados por agrupaciones del Carnaval. En caso de que ganara una fantasía esponsorizada por una firma comercial "un título no era el de Reina del Carnaval, sino Princesa del Carnaval".

Sin embargo, Miranda asegura que Sueño de Mandarina, la fantasía de Justo Gutiérrez que lucía María del Carmen Pérez, ganó porque César Manrique que estaba entre los miembros del jurado se negó a firmar el acta si la Reina de aquel año no era aquella fantasía inspirada en el país asiático. A partir de entonces las reglas del juego cambiaron y desde entonces se permitió que las empresas que financiaban fantasías fueran tan válidas para ganar el certamen como aquellas que pagaban los grupos del Carnaval.

Otra de las historias curiosas que hay detrás de las fantasías es la que encierra Eterna Primavera, la ganadora de 1982. El diseño de Luis Dávila y que lució María del Pino Martín se conserva íntegramente gracias a que el padre de la candidata fabricó un armario para conservarlo. Tan exitosa fue la idea que el traje no solo luce hoy en todo su esplendor sino que incluso entre los volantes del miriñaque hay confettis pegados de la época.

"¿Y esto lo financia o lo subvenciona el Gobierno de Canarias o el Cabildo?", preguntó Manuel Gamallo, un turista gallego que se hospeda en Puerto de la Cruz y que ayer visitó la capital y recaló en la casa-museo.

Cuando le dicen que no, que son inversiones de empresas o de las propias personas que forman parte de los grupos del Carnaval, se le muda la cara. "¿Vaya, o sea que es pura artesanía, encargada por el pueblo?", responde casi haciendo una nueva pregunta.

Cristi Coello es una tinerfeña que asegura que "la visita a la Casa del Carnaval es muy interesante y muy divertida" y "me parece que la idea es buenísima, que haya un sitio que conserve los recuerdos del Carnaval, aunque ya algunas de las piezas que hay aquí ya las vi cuando se expusieron en la Sala de la Antigua Recova", asegura.

Apunta que "sería estupendo que hubieran comparsas o grupos del Carnaval para hacer que la visita fuera más interactiva, además de que si se hicieran actuaciones para que disfrutaran los visitantes podría reportar una entrada económica para el Ayuntamiento, para ayudar a financiar a los grupos del Carnaval", apuesta Coello.

Muchos de los visitantes pudieron hacerse fotos luciendo los disfraces que se encuentran en una estancia con un escenario. Espejos y pinturas acaban siendo una atracción más para quien quiere llevarse un recuerdo a modo selfie para las redes sociales.

Enrique González, el mítico director de la Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá, tiene un espacio central en la sala como no podría ser menos para quien es considerado como el padre de las murgas de Canarias. González había formado parte de la murga infantil Los Guanchi desde 1935 hasta que en 1954 fundó su primera murga, Los Bigotudos. Pero no sería hasta 1961 cuando funda la Fufa y es una de las personas que logra disfrazar el Carnaval como Fiestas de Invierno, junto al obispo nivariense Domingo Pérez Cáceres, ante la férrea censura de la dictadura de Franco que había prohibido estas fiestas en el resto del territorio nacional.

La Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá ganó el concurso de murgas entre 1961 y 1965 y la presión del resto de grupos obligó a que se retirara del concurso. En 1972, Enrique González organizó el concurso de murgas infantiles que se mantiene hasta la actualidad así como la celebración de los primeros entierros de la Sardina.

Emigración y Carnaval

Otro espacio de honor es el reservado a Manuel Monzón, fundador en 1965 de la comparsa Los Rumberos, conocida como la "comparsa de comparsas". Monzón había emigrado a Venezuela y desde el continente americano trajo el ritmo latino que hasta ese momento le faltaba al Carnaval. En la zona en la que se cuenta su contribución al Carnaval se conserva la maleta que se llevó a Venezuela cuando partió como emigrante y donde se impregnó de los ritmos latinos que luego traería consigo para hacerlos propios en el Carnaval chicharrero.

Los Carnavales siguieron celebrándose con esta única comparsa hasta que en 1970 aparecen Los Cariocas y los Sudamericanos, pero será un año más tarde cuando se celebre la primera exhibición de comparsas, con cuatro formaciones.

La Casa del Carnaval cuenta con pantallas interactivas que trasladan al visitante hasta algunas de las historias que hay detrás y delante de esta fiesta. Las candidatas a Reina o los talleres de los diseñadores de las fantasías son algunas de las excursiones digitales por las que el espectador puede bucear. Pero además se ha dispuesto de un par de dispositivos de realidad virtual que trasladan a quien se pone las gafas, por ejemplo, al interior de un local de ensayo de una de las murgas del Carnaval.

La Opinión de TenerifeMiguel Ángel Autero

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