sábado, 27 de mayo de 2017

Reliquias de Carnaval

La imagen puede contener: 2 personasA la espera de la apertura de Casa del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, prevista para la primera quincena de junio, estas instalaciones cobran "alma". En los últimos días, el alcalde chicharrero ha recibido varias reliquias de la fiesta que ya forman parte del patrimonio municipal. Es el caso del primer cartel que anunció unas Fiestas de Invierno, las de 1962. El cuadro, obra del exquisito acuarelista Juan Galarza (Puerto de Santa María, 1932), tinerfeño de adopción que donó el soporte. Es el primer cartel de los ocho que hizo para el Carnaval, el último, en 2008.

El autor recuerda que "la primera petición de un cartel partió de Ernesto Salcedo y de Julio Doblado, que formaban parte de un comité de fiestas. Me propusieron hacer un tríptico a un solo color para la fiesta de 1961, ya el año siguiente me encargaron un cartel", el que ha donado a la Casa del Carnaval.

Junto al lugar que ocupará Galarza en esta avanzadilla del museo de la fiesta de Interés Turístico Internacional desde el año 1980, Enrique González Bethencourt, otros de los padres del nuevo Carnaval y máximo exponente de las murgas de Canarias, también recibirá su particular homenaje.

Su hija, Mele González Ramírez, entregó días atrás al alcalde chicharrero la batuta de director que los componentes de la Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá le regalaron a su padre en el año 1989. "Es un honor para la familia el poder entregar el símbolo más personal del maestro Enrique a la Casa del Carnaval, donde se va a exponer".



También tendrá un lugar en Casa del Carnaval Manolo Monzón, padre de las comparsas de Canarias. Sus hijos, Rogi y Juanjo Monzón, han donado hasta la maleta con la que su padre marchó de polizón a Venezuela en 1961, momento que Monzón consideró la génesis de las comparsas.

Allí conoció las comparsas por la televisión y quiso traerlas a Tenerife. Y cómo no, también su inseparable cuatro que tantas veces animó el "Mamá, llévame a La Habana". Integran la donación un timple hecho con una calabaza y hasta un disfraz de Monzón, de 1973.

La Casa del Carnaval será un lugar coqueto que tocará corazón y que sueña con exponer recuerdos del célebre Charlot de Tenerife o la única careta de Miss Peggy, legado que se atesora en lo privado, patrimonio de cuantas generaciones se criaron con estos recuerdos.

Humberto Gonar

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