domingo, 2 de abril de 2017

Telde al son de la Conga Rodríguez

Cabalgata del Carnaval de Telde 2017Telde vivió ayer la celebración más sabrosa de sus carnestolendas. Convirtiendo sus calles, desde las Ramblas de Pedro Lezcano hasta San Juan, en una pequeña Habana, los asistentes a la Gran Cabalgata llenaron de ritmo y alegría el municipio. Mayores, jóvenes y niños protagonizaron una jornada marcada por el calor y por los disfraces familiares, donde la gran mayoría optó por trajes blancos y flores en la cabeza al estilo cubano u otros originales hechos a mano, siendo los productos canarios una fantasía perfecta para la fiesta. Así, con la quema de la sardina posterior terminó el Carnaval en la ciudad y en toda la Isla.

Dicen que los últimos serán los primeros. Cuando la carroza encargada de cerrar salió de las Ramblas de Pedro Lezcano, ayer en la Gran Cabalgata de Telde, los que se encontraban al principio del recorrido mostraron sus ganas de más. Con calor casi abrasador y las calles convertidas en una pequeña Habana de trajes blancos, sombreros y puros en cada esquina, familias al completo de toda la Isla disfrutaban del último pasacalles carnavalero en Gran Canaria, y cuando pensaban que ya había finalizado el jolgorio, al pasar el vehículo con el número 35, los Rodríguez sorprendieron con su sabor. Entre primos, tíos, padres y hermanos, vestidos como auténticos cubanos, aparecieron con el son de su conga convirtiendo su carro, en honor a Celia Cruz, en el número 36, porque no dejaron indiferentes y porque hasta Dj Fernando Maya los acompañó.

Cuando las cosas se hacen en familia siempre salen mejor y esta verdad es algo que los Rodríguez han comprobado con el paso de los años. Cada Carnaval se reúnen para crear su disfraz acorde con la alegoría seleccionada y como Cuba fue este año la elegida, no pudieron evitar pintarse la cara tres tonos más morenos y decorar sus cabezas con pañuelos y flores blancas y rojas. Un jolgorio en el que las maracas tampoco faltaron.



Eran unos 20, todos naturales del municipio teldense, "vivimos aquí, justo en Pedro Lezcano", aseguran con felicidad reflejada en cada gesto. Cuentan que aunque la fantasía que los representa cambia según el año, "el carro siempre es el mismo pero decorado de manera diferente". Así, con altavoces y la música producida por el doctor Fernando Maya, "que en Carnaval se transforma en Dj", señalan sus familiares, los cubanos por un día arrastraban con gusto el vehículo con enormes letras de purpurina que daban a conocer que se trata de la Conga Rodríguez y, además, su homenaje a Celia Cruz, "porque nos encanta". Un recorrido de flores, sombreros para ellos, collares para ellas y en el que la comida y la bebida no se echó de menos. "Llevamos 20 días preparándolo entre todos y aquí no nos falta de nada", garantizan satisfechos.

A su paso, todo tipo de disfraces podían contemplarse en la Cabalgata. Desde los más usuales -como superhéroes o animales- hasta grupos de amigos de lo más originales donde los mayores son astronautas de la Tunasa y los más pequeños extraterrestres con nave espacial incluida con el dibujo de una tunera como logo del equipo, sin olvidar la bandera canaria en cada uno de sus uniformes. También los que se transforman en lavadoras y bromean calificándolas como "nuevas piletas de toda la vida".

Si bien es cierto que Cuba estuvo presente en cada paso, como la sabrosura que mostraron las compañeras del centro de día de Taliarte -Érica Olivares, Mercedes Rueda, Elena Suárez y Luisa Pérez- con sus pañuelos en la cabeza, caras tiznadas de negro y abanicos llenos de color, los productos del Archipiélago también fueron protagonistas en el festejo.

Turrón canario

¿Quién va de romería y no compra turrón para el día siguiente? Como pieza clave en cualquier fiesta canaria, este producto nunca falta y dejando con ganas a más de uno de degustar esta delicia isleña, la familia Cabrera del Pino no pasó desapercibida en el recorrido.

Auténticos carnavaleros de toda la vida, dejaron ayer Vecindario para exprimir al máximo las carnestolendas y disfrutar del festejo en Telde, "la ciudad donde nacimos", afirma Álex Cabrera señalando también a su mujer Fefi del Pino. Con carrito con sombrilla añadida, simulando el de venta de este producto por los municipios, se gozaron el pasacalles recibiendo piropos y felicitaciones por su creación. "Me dicen que voy muy guapo", afirma Ibrahim, el pequeño de la casa. Y es que es imposible no llamar la atención cuando te conviertes en un turrón gigante.

"Queríamos vestirnos de algo autóctono y, aunque encontrar la idea es lo más difícil, vi un puesto de estos por la calle y me decidí", explica el padre mientras asegura que "primero hice uno a ver como quedaba y como fue bien hice los demás". Después de tres días dando vida a la fantasía "con materiales reciclados como tela, cartón piedra, espuma de carpintería, pintura o tubos", puntualiza, el resultado no pudo ser mejor. "Soy un manitas porque me dedico al mantenimiento y antes a la carpintería", señala con orgullo".

Una de chorizo y Clipper

"Hay que tirar por lo canario", defendió el grupo de amigos -muchos de ellos familiares- que optó por el chorizo de Teror y el Clipper de fresa para recorrer la Cabalgata. Desde la capital y con ganas de más juerga, no se lo pensaron dos veces a lo hora de ponerse de nuevo sus trajes, que no han dejado de triunfar, para sacarle todo el jugo en la celebración teldense. Así, mientras Abián Rivero y Javier Espino lucían fantasía vestidos de color naranja, Jennifer Ortiz, Arantxa Rivero, Inma Sánchez y la pequeña Nayara Ojeda vistieron de rosa con tapón rojo en la cabeza simulando ser una botella del refresco grancanario. "Es como cuando vas los domingos a Teror con la familia, que no puede faltar ni el bocadillo con el chorizo ni el Clipper de fresa para acompañar", alegan con mucha razón.

Y, al final, esto es lo bonito del Carnaval, que se puede elegir el personaje que se quiera ser, ese que con un toque de originalidad es capaz de robar sonrisas. Ayer en Telde reinó el jolgorio familiar, la unión de municipios y de edades. Las Drag Queen ganadoras fueron junto a los personajes del Carnaval de Gran Canaria, un contraste maravilloso capaz de fusionar aplausos y ganas de inmortalizar instantes a su lado.

Niños con bigotes y sombreros de paja, adultos con más ilusión que de costumbre y jóvenes que gozan de la fiesta y de la amistad. Sin duda, salió todo a pedir de boca y mezclando lo más bonito de Cuba con lo más especial de Canarias, la ciudad se llenó de color para despedir las carnestolendas con la quema posterior de la sardina.


La Provincia - Diario de Las PalmasBrenda Saavedra Casiano

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