viernes, 12 de febrero de 2016

Cortocircuito en el Santa Catalina

Algo huele a chamusquina en la trasera del escenario del Carnaval capitalino. Da fos a cable, en principio, aunque hay quien apunta si no es a sardina prematuramente frita. Pero sí, a las 12.31 se observa una humacera saliendo de un cuartillo con enchufes.

"A ver Sierra 1, si estás a la escucha. Sierra 1, fssssss". "

"Aquí Sierra 1, te copio, cambio".

"Arranca para la estación de media tensión, a ver qué observas".

Ños. De la estación de media tensión, que es el citado cuartillo metálico con enchufes y mientras supuestamente un drag debiera estar oteando las capas altas de la atmósfera sobre sus plataformas en plena gala carnavalera, emana una respetable fumarola con aviesas intensiones.

Al parecer la fiesta está que arde y algo sin concretar se ha cortocircuitado muy malamente. Ah, pero ahí vienen los bomberos. Deben haber salido del océano porque vienen enmochilados con unas botellas de oxígeno en la espalda.

"91 para 92, fsss, ¿estás en posición, 92?"

"Fsss, aquí 92 para 91, afirmativo, me introduzco".



Se introduce 92 en el siniestro sin temor a un calambrazo. Con 92 entran otros varios bomberos a bucear entre la fumarola. Algo hay ahí dentro, que no salen.

Pasan tres minutos. Ya son las 12.35 y ahora sí que aparece un señor con las piernas por delante, en posición vahído total 1. Se teme que haya estirado la pata en unos primeros instantes.

"92 para 91, fssss, 92 para 91. ¿Me copia?"

"Aquí 91, le escucho 92".

"Hemos salido del campo eléctrico, donde encontramos una víctima y procedimos al rescate de la misma".

"¿Cuál es su estado, 92?

"91, en principio no se le ve ningún mal. Aunque el sujeto está un poco aturdido".

En realidad el individuo lo que estaba era visiblemente frito, con las puntas de las dos playeras apuntando al cielo.

Otro de los bomberos deja la manguera en el suelo y ayuda a sus compañeros a subir al infeliz en una especie de cuna de emergencias. "Agachamos y levantamos". En el agachar se lleva de propina el presunto chamuscado un mascarazo en la frente del cerebro.

"La víctima está fuera, que venga la Cruz Roja, 92". Los bomberos trasladan al desgraciado lejos del humo, pero en plena solajera, y debajo de un cartel que pone 'Valleseco Verde, de toda la vida'.

"Me confirman que está cortada la corriente, 92. El fuego ha quedado extinguido. Solo queda ventilación. Dale la información al jefe". Son las 12.47 minutos.

"¿Y la víctima?"

"A la víctima le duele la cabeza, cambio". Pues será por la sojalera, porque en un momento dado tira del pantalón de un bombero y le indica en modo disimulo que le ponga la cocorota en la sombra. Pero le ponen la cocorota sola y al poco sugiere, el muy desdichado, que también pasen a sombra el resto del cuerpo, ahora casi más caliente que cuando se achicharró en el cuarto de media tensión.

Todo fluye en coordinación. Ya llega la Cruz Roja. Dos efectivos vienen con maletas y trastos. Uno saca otra botella de oxígeno, por lo visto el chisme favorito del día. Busca el conector de la botella con la entrada de las napias. Enchufa. En uno de los dedos le ponen una traba, que es el pulsómetro. Ahora el mártir está completito.

Quizá para no prestar la camilla los de la Cruz Roja hacen un transbordo al predifunto y lo colocan en otra más sofisticada con extras como frenos, ruedas con cojinetes y sistema elevador. Lo zumban y salen después de trabarse el freno. "Alfa para Eco. En posición". Son las 12.50. Pasan por lo que sería detrás del drag, en pleno escenario. A las 12.52 se pierde por el portabultos de una ambulancia.

A las 13.09 alonga la concejal de Seguridad, Eulalia Guerra de Paz. "Es la primera vez", enfatiza a la parroquia, "que el Carnaval cuenta con un simulacro de incendio".

La ProvinciaJuanjo Jiménez

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