jueves, 30 de enero de 2014

23 horas para tener una entrada

Caseta de campaña, sacos de dormir, chocolate caliente hecho por mamá y muchas mantas. Eran las diez de la mañana del martes cuando cinco amigas acamparon junto a la taquilla del Recinto Ferial de Santa Cruz para comprar su entrada para la final de murgas. Tuvieron que pasar 23 horas para que pudieran conseguir los tiques que les permitirán disfrutar de la fiesta. Al final, después de pasar algo de frío y un poco de hambre, la meta estaba conseguida.

Xiomara Cabeza, una de estas cinco jóvenes, no pudo comprar su entrada cuando salieron a la venta por internet el pasado 21 de enero. "No llegué a tiempo porque tenía clase", confirmó ayer a pocos minutos de que se abriera la taquilla. Su amiga Jennifer Lorenzo, hace años que las compra desde su casa a través del ordenador pero en esta ocasión, cuando llegó a su casa, se enteró de que estaban agotadas.
Ayer los pases para la final del concurso más esperado, que se celebrará el 14 de febrero, se agotaron a los 35 minutos de salir a la venta. Ocurrió lo mismo, después de tres horas abiertos, con las entradas para el certamen de rondallas que tendrá lugar el 2 de marzo en el Auditorio, con casi seis veces menos aforo que en el recinto –en el que entrarán este año 6.100 personas para disfrutar de la mayoría de los concursos– pero con mucha mejor acústica.

Ni Xiomara ni Jennifer van a la final de murgas para animar a un grupo en concreto. "Nos gustan todas las murgas y lo disfrutamos pase quien pase", argumentó la primera. "Vivir la final aquí no es lo mismo que verla desde casa por la tele", valoró Selena Pérez, otra de las jóvenes que estuvo casi un día haciendo guardia para no quedarse sin ver el espectáculo en directo. Junto a ella, Vanesa Hernández solo tenía ganas de tener su tique ya comprado. "Lo peor ha sido aguantar la lluvia. Es la primera vez que nos quedamos a dormir y no sabíamos ni como era", agregó sin dudar de que repetirán las veces que haga falta siempre que no puedan comprar por internet. "Lo más importante es pasarlo bien y, aunque ha hecho frío, nos hemos reído mucho durante toda la noche", señaló.
Tras los aplausos de emoción de todos los que se encontraban haciendo cola en el momento de abrirse la venta, la hilera de personas, casi un centenar, fue desfilando poco a poco ante el gerente de Fiestas, Juan José Herrera, que supervisaba desde lejos todo lo que ocurría junto a las taquillas, y ante casi una decena de agentes de la Unipol que velaban porque la mañana transcurriera sin ningún tipo de incidente.
Todos los que pasaron la noche pudieron hacerse con su entrada para la final, hasta un máximo de cuatro por persona. Muchos se sintieron defraudados y desconcertados al comprobar que no se venden en taquilla los bonos para las cuatro fases y la final de murgas. "Es una pena, porque merece la pena al ser mucho más económico", señaló Mary Alonso.
A partir de ahora, los aficionados que se hayan quedado sin poder comprar su entrada para la final podrán hacerlo el jueves 13 en los locales de ensayo de los grupos críticos ya que Fiestas repartirá casi 2.500 localidades entre las murgas.
Auditorio
Cuando se levantó de madrugada, Fernando Vega lo tenía claro. Tenía que llegar antes de las seis de la mañana para poder conseguir una entrada con la que poder disfrutar del certamen de rondallas. "En el Auditorio cabe poca gente y siempre se agota", argumentó. Así fue. "Yo las escucho todas siempre. Las disfruto junto a mi señora", aclaró. Sin embargo, con la boca muy grande, se declara un seguidor de Unión Artística El Cabo.

Goretti Alonso

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