martes, 14 de mayo de 2013

La vuelta de don Enrique

"Aquí recibió el último aplauso como si supiese que sería el último y que nunca volvería. Pero se equivocaba. Porque ha vuelto". Estas eran las emotivas palabras que Elena González, hija del fundador y director de la Ni Fú-Ni Fa, pronunciaba en la tarde de ayer una vez descubierta la escultura de su padre. Un centenar de personas se dieron cita en la murguera Plaza del Príncipe para darle a don Enrique, no un último adiós, sino un hasta siempre.

Familiares, amigos, conocidos y curiosos viandantes fueron testigos de este momento tan importante para la memoria del murguero. Ahora su escultura a tamaño real hecha en bronce, con un gesto típico suyo, mira, incansable, al escenario de la plaza. "Esa pose la ponía él mucho en los momentos de espera antes de actuar", recuerda con nostalgia Emilio Pérez, amigo y compañero de la Afilarmónica Ni Fú-Ni Fa. Ahora, tres años después de su muerte cumplidos ayer, el recuerdo del murguero apoyado en su bastón de mando de la agrupación pasa a ser una imagen que compartir con los chicharreros. La hija del homenajeado confiesa que fue ella quien quiso "que la escultura mirase hacia el escenario, la gente me decía que por qué no miraba al bar pero yo tenía claro que no, que él tiene que mirar a las futuras murgas que canten aquí".

La Banda de Música Municipal acompañó la aglomeración paulatina de personas que se citaron en la plaza. El alcalde, José Manuel Bermúdez, daba comienzo al acto con unas palabras para el homenajeado. Don Enrique siempre "buscaba la risa, la admiración y el aplauso" de su público, aseguró el edil. "Era un ciudadano ejemplar, que nos deja su legado de amor a la tierra y a su gente" dijo Bermúdez del director de la sexagenaria agrupación murguera.

La viuda de don Enrique, cogida del brazo del alcalde, se acercó a la escultura para, juntos, retirar el velo rojo que la cubría. Jesusa Ramírez no pudo aguantar la emoción pero recogió el ramo que el alcalde le regaló y posó como pudo para las cámaras.

Tras el revuelo, tomó la palabra Elena González. Visiblemente afectada, apenas pudo esbozar las palabras que había preparado entre suspiros de emoción. La hija del homenajeado agradeció a los amigos de Facebook que iniciaron la campaña para la creación de la escultura, los patrocinadores que costearon parte de la fundición y a su madre por haberla aguantado en esta lucha. También se mostró complacida por haber dejado colocar la pieza de bronce en la Plaza del Príncipe, un lugar tan querido por su padre, "es como su casa".

El presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, fue breve en su discurso pero conciso: "Se está haciendo un acto de justicia".

Volvieron a sonar los acordes de la Banda Municipal y a su fin, terminado el acto, se hacían colas para sacarse una foto con la recién estrenada escultura. Al momento, comenzaron a formarse pequeños corrillos en los que los presentes contaban anécdotas sobre don Enrique. "Era un tío y listo y sabía lo que quería", comentaban algunos.

Entonces, los miembros de la Afilarmónica Ni Fú-Ni Fa se subieron a la escultura para abrazarla y, de forma espontánea, comenzaron a cantar Alegrando nuestra capital, uno de sus pasacalles más conocidos. Al terminar, la plaza comenzó a aplaudir y más de uno no pudo aguantar las lágrimas. "Nos ha salido solo", comenta Emilio Pérez, miembro de la Afilarmónica desde 1976. "La verdad es que lo extrañamos mucho", reconoce Pérez. "Éramos amigos y, como vivíamos cerca, compartimos muchos trayectos en coche que ahora se me hacen raros sin él", se apena el murguero.

A la plaza también se acercó Francisco Rodríguez, uno de los propietarios de Esculturas Bronzo, encargados de elaborar la pieza, "ha sido un proceso muy entrañable y una experiencia muy bonita." "La familia estuvo asesorándonos para que la obra se pareciese lo más posible", explica el artista.

La iniciativa para hacer una escultura en homenaje a don Enrique surgió en las redes sociales y se fraguó en una página de Facebook aún existente llamada Yo También Quiero Una Estatua Para Don Enrique González Bethencourt, que ha llegado a tener 260.000 visitas, según la hija del murguero. Desde abril de 2011, Esculturas Bronzo lleva trabajando en la pieza a la espera de que la iniciativa consiguiese los 21.000 euros que costaba el modelado y la fundición. Finalmente, una suscripción popular, junto con la ayuda de patrocinadores privados como la Compañía Cervecera de Canarias, consiguieron reunir el dinero presupuestado.

Verónica Galán

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