sábado, 25 de junio de 2011

Leo Martínez: "Las plumas no cansan a los carnavaleros"

El diseñador de la fantasía de la Reina chicharrera se niega a revelar cuánto costó el traje."Nunca lo digo y menos en estos momentos"
El diseñador Leo Martínez ha vestido por tercer año consecutivo a la Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Es el Rey indiscutible y se siente muy feliz, pero también con "mucha más responsabilidad". Fiel a su estilo, en esta edición, Martínez volvió a apostar por las plumas y por el brillo, combinación que parece ser la fórmula del éxito en el certamen. Ante las críticas de algunos que insinúan que la gente ya se ha cansado de las plumas, Leo Martínez asegura que digan lo que digan son "sinónimo" del Carnaval. "Además hoy en día son un lujo, pues las más baratas cuestan 6 euros cada una. De lo único que se puede cansar la gente es del mal gusto", indica. El diseñador ganador se niega a desvelar lo que ha costado la fantasía Cien años de historia, pues, según manifiesta, lo "importante" no es el presupuesto sino la creatividad. Por otra parte, propone al Ayuntamiento de Santa Cruz que ponga en marcha una Casa de Oficios de diseñadores de trajes del Carnaval "para que nazcan nuevos profesionales y este hermoso trabajo no muera"
- ¿Cómo se siente tras conseguir vestir a la Reina del Carnaval chicharrero durante tres años seguidos?
- Muy contento, pero también siento que tengo sobre mis hombros muchísima responsabilidad. Cuando ganas, la gente se vuelve bastante más crítica con tu trabajo y está pendiente de cada detalle, siempre esperan que cada vez tu trabajo sea más espectacular. Tengo que superarme cada año. Pero de todas formas, estoy feliz. Es mi primera vez, nunca había logrado tres Reinas seguidas, como Juan Carlos Armas, Marcos y María... Desde que empecé a presentar candidatas, en el año 1986, y sin descansar ni un solo Carnaval, he logrado nueve Reinas y varias damas de honor, pero durante unos cinco años, a pesar de nuestro duro trabajo, no conseguimos llevarnos nada. La buena racha comenzó otra vez con Miss Dior, en 2007.
- ¿Qué fue lo que cambió en sus fantasías para que volviera otra vez a destacar?
- Creo que las que hice en aquellos años en los que nos quedamos sin premios no llegaron a conectar ni con el público ni con el jurado. Entonces decidí dejarme de tanto barroquismo y hacer los trajes más contemporáneos, más actuales, más cercanos. En aquel entonces casi que ocultábamos a la mujer, a la candidata, y ahora se la ve primero a ella y luego a la fantasía. Logramos más sintonía entre el traje y la candidata. Además contamos con un equipo muy profesional, muy entregado, en el que hay maquilladores, estilistas...
- ¿Esperaba lograr también en estos Carnavales la corona?
- La verdad es que solo pensé en crear un buen traje y ya está. Además, tengo que reconocer que lo veía difícil porque volvía Juan Carlos Armas y porque había nuevos diseñadores.
- Es usted uno de los pocos diseñadores de la fiesta chicharrera que no se ha tomado un año de descanso desde que participa en la Gala de la Reina, ¿no está agotado?

- Llevo trabajando en este mundo desde que tengo 15 años  y comencé en 1986 a presentar candidatas, así que imagínese la cantidad de fantasías que he creado. Pero no estoy cansado, para mí es maravilloso participar en el Carnaval y ojalá pudiese hacerlo siempre, durante toda mi vida. Fíjese que ni siquiera paré el año en el que se murió mi padre, un 6 de enero. Yo estaba muy mal porque no pude verlo, y tras el entierro tuve que ponerme a trabajar para poder tener listo el traje a tiempo.
- Para esta Gala volvió a apostar por las plumas. Algunos dicen que la gente está cansada de ellas, que ya están pasadas de moda.
- Eso es como decir que los pitos de las murgas ya están pasados de moda o que la gente ya está cansada de los bongós, por lo que las comparsas deben sacar otra cosa. Durante algunos años introdujimos materiales innovadores, de vanguardia, y no conseguimos ningún premio. Las plumas son sinónimo de
Carnaval, digan lo que digan. Además, hoy en día son un lujo, pues las más baratas cuestan 6 euros cada una. De lo que sí puede estar cansada la gente es del mal gusto.
- ¿Cree que este año tuvo competencia durante la Gala?
- Claro que sí. Yo no noté la crisis. Creo que había calidad. Lo que quizás sí faltaba son nuevas ideas.


- ¿Cuánto le costó la fantasía de este Carnaval?
- Yo nunca hablo del presupuesto y menos en estos tiempos. No me gusta decirlo. Pero tengo que dejar claro que la creatividad es muy importante y que también se puede reciclar alguna que otra cosa.
- ¿Qué cree que le falta a la fiesta carnaval chicharrera?
- Sin duda una Casa de Oficios, en la que nazcan nuevos diseñadores para que este hermoso trabajo no muera nunca.