miércoles, 15 de junio de 2011

´Vi los grupos del Carnaval de Brasil y me propuse crear uno en Tenerife´

Responde a las preguntas sentado en su sillón, rodeado de recuerdos y de numerosas fotografías que narran una historia de 74 años. Asegura que ahora está más animado, aunque las lágrimas de sus ojos le delatan. Su grave enfermedad, contra la que lucha día a día, no le impide seguir soñando con su Carnaval. Manuel Monzón Mingorance, el padre de las comparsas en Santa Cruz de Tenerife, quiere aprovechar esta entrevista para dar las gracias a todos aquellos que le han apoyado y que le han mostrado su cariño a lo largo de toda su vida. "Porque ya no sé si mañana se las podré dar". Solo vuelve a sonreír cuando llegan su esposa y su pequeño nieto.

–¿Cómo se encuentra?
–Acabo de venir del médico. Hoy estoy más animado, pero suelo estar bastante decaído. La quimioterapia que me están dando es bastante dura. Hace unos seis meses estaba muy bien, hasta el colesterol lo tenía controlado. Y de repente, voy al médico por un dolor de estómago y me dicen que tengo un tumor en el páncreas. Aún estoy intentando asimilarlo.

–Debe ser difícil explicar lo que se siente cuando un médico comunica una noticia así...
–No hay palabras con las que poder contar todo lo que se le pasa a uno por la cabeza. Fue muy doloroso. Estaba en La Palma tan tranquilo, en San Andrés y Sauces, con mis amigos, y de tenderete. Tenía un dolor en la barriga, pero los médicos me decían que podían ser gases. Cuando vine a Santa Cruz acudí al centro de salud y me mandaron a realizar una ecografía. Ahí se descubrió todo. Mi médico se llevó las manos a la cabeza y me dijo que esto era muy duro. Me derrumbé y le pregunté que cuánto tiempo me quedaba de vida. No se atrevió a decirme nada. No se sabe cuando me iré.

–¿Qué le dicen sus amigos y toda su familia?
–Si no fuera por ellos, no podría resistirlo. Me dicen que tenga fe y que luche. Me llaman cada día y me dan muchos ánimos, en especial mis amigos de La Palma. Es tanta la gente que ha demostrado que me quiere... Aprovecho esta entrevista para dar las gracias a todos aquellos que me han apoyado y que me han dado su cariño ahora y a lo largo de toda mi vida, porque ya no sé si mañana se las podré dar. Y también a las entidades y a los medios de comunicación que me están haciendo homenajes en vida. Me están haciendo muy feliz.

–Incluso el Cabildo le ha otorgado la distinción de Hijo Ilustre de Tenerife...
–Sí, me siento muy orgulloso. También me hicieron un homenaje en el mercado Nuestra Señora de África, donde trabajé muchísimos años , y en el Teatro Guimerá la Federación Tinerfeña de Murgas me entregó una placa. También se acordaron de mí en la plaza de La Candelaria, en la entrega de los premios Creativos del Carnaval. No sé cómo agradecerles lo que están haciendo.

–Quien no se ha portado muy bien con usted, según lo ha declarado a este periódico en otras ocasiones, es el Organismo de Fiestas del Ayuntamiento de Santa Cruz.
–No es que se hayan portado mal, pero me hubiese gustado que durante los años en los que Los Rumberos no salimos a concurso, desde 1974 hasta 1992, nos hubiesen tenido en cuenta para entregar una placa o un premio a los grupos participantes en el certamen. Y es que nosotros fuimos los pioneros, y de Los Rumberos surgieron después otras comparsas. Además, fuimos los primeros también en llevar el Carnaval de la capital tinerfeña al exterior. Fuimos nosotros quienes recomendamos a la Ni Fú Ni Fá que viajara a la Península para mostrar su espectáculo.

–¿Cómo creó usted la primera comparsa de Santa Cruz?
–Cuando era joven me marché a Venezuela a buscar fortuna. Allí vi en la televisión una comparsa de Brasil y me prometí que cuando regresara a Tenerife crearía un grupo así para el Carnaval chicharrero, porque me llamó mucho la atención. Yo había estado en rondallas y me gustaba la fiesta, bailar y tocar instrumentos, y por supuesto era carnavalero. Y tanto hice que lo conseguí en el año 1965. En 1973 dejamos de salir a concurso porque no me gustaba, porque para mí lo principal era pasarlo bien. En el año 92 me jubilé y la comparsa la cogieron mis hijos, quienes volvieron a llevarla al certamen.

–¿Por qué le pone el nombre de Rumberos?
–En homenaje a mi primer patrón o jefe. Trabajé para él en el mercado. Era cubano y siempre hablaba de las rumbas y de cómo bailaban las cubanas.

–¿Le gusta que le digan que usted es el padre de las comparsas en Santa Cruz?
–Me encanta, me agrada mucho que digan eso, porque adoro el Carnaval.

–¿Cree que la fiesta carnal ha cambiado mucho?
–Ahora es más rico y más comercial. Antes era más para la gente. También hay algunos fallos en la organización. Y las comparsas están más centradas en la profesionalización que en pasarlo bien, pero así es el Carnaval.

–Un deseo.
–Que llegue mañana.

PERIODICO LA OPINIÓN DE TENERIFE